Una mirada cosmopolita

Escrito por on Sep 28th, 2011 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Trepidación en el orden. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Una mirada cosmopolita

La movilidad con la que las personas se trasladan de un punto es vertiginosa; las formas en que desenvuelven cada uno de nosotros se vuelven trepidantes. El vivir en dos o más ciudades es tan común que parecen no existir límites alrededor de una demarcación y otra. Es típico saber que la gente transite de Toluca al Distrito Federal. Vivir en Guadalajara y trasladarse hasta el municipio de El salto o habitar los fines de semana en Tijuana para emplearse en una actividad económica dentro de  San Diego, California. Estas distancias recorridas son más frecuentes y para algunas personas representa una verdadera tortura. El trabajo y los estudios  académicos exigen una movilidad que antiguamente no existía pues las necesidades globales eran sólo la visión de los futurólogos. Lo anterior es debido a que las necesidades de preparación, empleo y desarrollo de negocios ya no son suficientes para los habitantes de cada lugar. La consecuencia inmediata es el fenómeno de emigración sin olvidar a las curiosas de las poblaciones flotantes dejando a las ciudades dormitorio.

Luego entonces surgen las preguntas ¿hasta dónde es una necesidad? ¿Una exigencia? ¿Una oportunidad  para crear?  ¿Una obligación para recrearse  en un nueva cultura identitaria?.  En una realidad cambiante se ven los aplastamientos brutales de esos movimientos de ese fluctuar entre un lugar y otro. Esto significa que el eslabón nómada interior de cada ser humano sigue vivo y se repite por distintos factores para generar un pensamiento más abierto y tal vez más humano.

El punto es generar partir de una mirada amplia y ancha como un contenedor  de habitáculos para el entendimiento y recreación humana. El habitar en distintos escenarios provee al individuo un panorama más diáfano con miras al crecimiento en todos sus órdenes llevando a cabo nuevas empresas que le permiten expandirse en el ancho horizonte de posibilidades.

En las  luces del entendimiento nos complace movernos en el conocimiento de nuevas fronteras que permitan la idea ir más allá de lo que fuese posible para el mismo enroque humano.

Utilizamos un sinfín de herramientas para proyectar la mirada y  ésta no alcanza. No alcanza porque está limitada por eso se debe seguir andando por encima de esa comodidad invisible pero si susceptible a la percepción humana.

El nado contra corriente es la transición de una amenaza a una oportunidad y ejemplifica la abertura al cambio o permite la redención de una doctrina atorada en la sociedad que la ha dejado de ver pero nunca de practicar.

Las ideologías siguen revueltas -o en ¿revuelta?- Para indicar justamente lo causado, lo notorio del resultado a partir de las causas  motoras de una necesidad en el mundo.

El fenómeno  cosmopolita abraza a propios y extraños véanse los casos de los marroquíes en España, los españoles en Francia, los franceses en Suiza, los suizos en Canadá, los canadienses en Estados Unidos, los norteamericanos en Cancún y los mexicanos en una diáspora sin remedio.

El transigir en las fronteras provee de un encuentro cultural. El transgredir las líneas divisorias provoca un choque idiosincrático. ¿Qué hacer frente a esta dualidad?  El enfoque es generar oportunidades de todo tipo en los países expulsores, y en las naciones receptoras, reimpulsar las  fuentes económicas  a través de las aportaciones de los inmigrantes.

El día que inclusión se celebra este día y  la visión de los variados horizontes no es para mañana. Las externalidades seguirán existiendo, los pretextos también. Las voluntades son muchas, las aventuras también.

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