Monterrey, y la tragedia de no entender

Escrito por on Sep 6th, 2011 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Sobremesa. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Monterrey, y la tragedia de no entender

Decía un profesor en la licenciatura, que un problema bien planteado estaba resuelto a la mitad. Con el tiempo y con la experiencia en la investigación, me doy cuenta de que no estaba poniendo atención en clase, porque es la única frase que recuerdo de todo el semestre, pero más allá de mi poco presumible desempeño estudiantil, la verdad pegada en aquella frase se mantiene, como corroborará todo aquel que se ha encontrado en el famoso brete de hacer el planteamiento de un problema.

Bueno, en México estamos padeciendo muchos, pero de veras muchos problemas precisamente por esto. La dolorosa y estúpida tragedia de Monterrey no es sino una nota más en la fila de consecuencias no deseadas que nos está acarreando una pésima definición del problema por parte de nuestras autoridades. Ciertamente esto no es nuevo, desde hace buen rato, todo el que tenga ganas de escuchar, o de leer, sabe que la guerra contra el crimen organizado, que dicen ahora en el gobierno que siempre no es guerra, que quien sabe quien fue el zonzo que dijo que era guerra (por lo demás fue el mismo zonzo que se disfrazó de general con un traje que le quedaba grande) y no sé qué más.  Y todo porque nunca supieron realmente qué estaban haciendo. Nunca tuvieron claro en qué consistía el problema, lo definieron mal, y por ende, ni lo están resolviendo (porque no están atacando sus causas), ni se dan cuenta de que está mal su estrategia.

El hecho de que todavía a estas alturas del partido haya más de un opinador nacional, incluso de los no oficiales, que esté hablando de que la guerra es de todos, que, o son balazos o es regalarles el país a los delincuentes, que Calderón es un valiente por aventarse, casi literalmente, a la guerra sin fusil y que, según dice el inefable Javier Lozano “es irracional escatimarle el apoyo al presidente” demuestra hasta qué punto no estamos entendiendo el problema y hasta que trágico, triste y tremebundo momento hemos llegado sin tener claro dónde está el error.

Tener un diagnóstico adecuado es vital. Y no hay ningún indicio de que para pensar, planear, declarar, ejecutar y evaluar su guerra, que ahora resulta que no es guerra, Calderón y compañía hayan pensando tantito sobre si tenían bien definido su problema. Tan no lo pensaron que fue lo primero que se les ocurrió no bien lograron entrar por la puerta de atrás al poder. Vieron, según los propios comerciales previos a su informe, que había violencia en México, que la estaban provocando “unos grupos criminales”  y, como al parecer ni Calderón ni sus amigos (ni muchos opinadores) tiene otra referencia del combate al crimen que no sean las películas de Stallone, Harry el Sucio, Charles Bronson y los Almada, lo mejor que se les ocurrió fue acabar de meter al ejército al desprestigio (y a violar derechos humanos) y sacar a la Policia Federal a apuntar a la gente con armas largas desde sus camionetotas.

Mucho de esto se ha dicho ya hasta el cansancio, y de hecho yo mismo ya lo dije, me temo que más de una ocasión (lo cual es señal de tesón, no de falta de originalidad, conste), por ello mismo me parece francamente rayano en lo inverosímil que haya todavía quien en las redes sociales, o hasta con micrófono de por medio salga con la sacrosanta burrada de decir que “no hay de otra”, o que “los que critican la estrategia del gobierno no han propuesto nada”. Claro que hay de otra, claro que se han hecho propuestas distintas a la propuesta de Calderón, (que al parecer sigue siendo algo así como “agárrenlos a balazos hasta que no quede ni uno”), la de la UNAM es solamente la más reciente, pero ni de lejos la primera;  claro que debe combatir al crimen organizado y claro que no debe hacerlo el ejército (porque no está hecho para eso); claro que se puede vivir con más seguridad y claro que no se consigue esto con policías con armas cada vez más grandes y con menos derechos civiles. Claro que se necesita unidad en el país y claro que eso no se logra amenazando que “si no están conmigo están contra México”; claro que hay que trabajar de manera conjunta y claro que eso no quiere decir estar agachando la cabeza cada vez que al muy volátil inquilino de los Pinos o a su sublime secretario de Seguridad Pública se les ocurren alguna de sus temerarias ideas. Claro, en fin, que queremos todos vivir en paz, pero claro que no al costo de perder el derecho a la crítica, de ceder derechos, de dejar que el ejército se meta en las decisiones civiles, si Calderón, su gente y sus voceros no saben cómo hacer esto, si no pueden darnos seguridad sin militarizar el país, sin lastimar derechos civiles, entonces, como les sugirió desde hace rato Alejandro Martí, que renuncien.  La neta ya se tardaron.

Y habría que ver cómo hacer entender a los defensores de estas malas puntadas presidenciales, que cuando se dice que la estrategia está mal, quiere decir – al menos desde donde yo estoy viendo el problema- que está mal desde el principio, desde la idea misma de cómo enfrentar esta grave situación. No pueden dar un buen diagnóstico y por lo mismo, una buena solución a su problema, porque están partiendo de presupuestos culturales que nos los dejan entender qué está ocurriendo afuera de la comodidad de sus residencias en colonias con acceso restringido. Del primero de estos errores culturales ya platicamos en otro artículo, es una idea que lamentablemente sigue presente: el que los delincuentes, los sicarios, los criminales no son “humanos”, Aguilar Camín acaba de escribir pidiendo que a los zetas capturados en Monterrey no se les trate como “ciudadanos en readaptación social”,  la pregunta necesariamente es: ¿y entonces como a qué? La petición expresa de deshumanizar gente, por malvada que ésta pueda ser, no solo no aporta soluciones, por el contrario, sigue alimentando la espiral de violencia.

Y aquí está el otro error cultural, la imposibilidad de entender el porqué de este crecimiento en la saña, la barbarie y la brutalidad en el trabajo de los sicarios. Montados como están en su Hoollywoodesca visión de la seguridad, como la batalla entre el sheriff y los bandidos, en donde de un lado están los buenos buenos, y del otro los malos malos, no han podido entender quiénes son estos asesinos, qué hace que se esfuercen tanto en subir de tono a sus matanzas. Si se molestaran en revisar el trabajo que se viene haciendo al respecto tanto en México como en Colombia, en especial en Medellín, entenderían que  los jóvenes entran en el crimen organizado, entre otras cosas, porque ofrece una manera de hacerse rico, poderoso e importante muy rápido, porque crea una imagen personal de fuerza y liderazgo, porque transmite éxito y peligrosidad, porque casi siempre se participa como parte de una especie de club de elegidos, con el prestigio en el círculo social que ello implica. Entonces el crimen organizado se vuelve una oferta laboral muy atractiva frente a irse de albañil a la obra, frente a la fábrica que no da prestaciones (porque están en la flexibilización laboral), frente a la escuela, de suyo poco atractiva para los jóvenes hoy, que además no garantiza ni la fama ni la fortuna.

Una vez dentro del cártel, como dentro de cualquier asociación de camaradas, como las llama el antropólogo Marvin Harris, la cuestión es tratar de destacar frente a los otros, así se gana prestigio y honor. La bronca, obviamente es que están en una asociación que se dedica a delinquir, matar y robar. Por lo mismo, para destacar, hay que subir el volumen de la competencia, si alguien mata a uno, hay que matar a dos; si alguien corta brazos, hay que cortar cabezas; si alguien da un balazo, otro tiene que rafaguear. Alguien asusta al dueño de un casino (medio chueco) con golpes, otro incendia su local, con gente dentro.

Y lo más grave de esto, lo que todavía no logran entender Aguilar Camín y sus cohortes, es que no hay irracionalidad en sus acciones. Sería mucho más sencillo que fueran simplemente acciones de bestias sin sentido, a las que simplemente habría que matar y muerto el perro blablabla, pero no es así. Los incendiarios de Monterrey, les aseguro, tienen garantizada su reputación para el resto de su vida, todos van a saber que con ellos no se pueden meter, subieron en la escala del crimen organizado bastantes peldaños por esa acción y lo sabían desde antes de hacerlo. La lealtad, la competitividad, la ambición, la creatividad, el deseo de ser líder, todas estas cualidades que se enseñan como los valores deseados en las escuelas del Tec de Monterrey, son las que están poniendo en acción los sicarios. Fue mucho más que un desliz cuando un exfuncionario panista dijo que los campesinos tenían que aprender de los narcos. Es cierto, el narco, el criminal organizado, es el mejor espécimen que puede dar el capitalismo. Es la mejor encarnación de la competencia ilimitada, de la ambición individual antes que nada, del deseo de acumulación por cualquier medio.

Los criminales, no son, entonces, seres perdidos y desviados (según la antigua noción sociológica), al contrario, son los que van por delante en nuestra sociedad, los que entendieron perfectamente- igual que los políticos – cómo funciona la sociedad, cómo conseguir sus metas de la manera más práctica y fácil, y lo hacen. Ejecutan sus acciones con la misma premeditación con que un Secretario de Estado por decreto deja sin trabajo a 40 mil trabajadores. En ambos casos, la ambición personal pesa más que el respeto por los otros, en ambos casos, los perpetradores saben que van a salirse con la suya, en ambos casos la violencia contra otros, es un medio para tener más poder. A esto agreguemos que matar gente, muy tristemente, reditúa en México, un país en donde, por lo demás, la ilegalidad es altamente rentable, empezando desde los de arriba. ¿Eso es bueno? En absoluto, pero así es, y proponer arreglar esto matando más gente, es un sinsentido.

Ya llevo muchas líneas escritas y no estoy seguro de haber llegado al punto que quería. Veamos, el primer y fundamental error, del que derivan casi todos los demás, en la estrategia de Calderón es pensar que de un lado está él y su gobierno, que son los buenos y del otro, los que no de su gobierno, que son los malos (error que por cierto viene desde su campaña para presidente, desde donde empezó a deshumanizar al contrario). Cuando la realidad es que éstos a los que dice querer combatir, están más de su lado que del otro, o él del suyo, cuestión de enfoques. La línea entre villanos y bienhechores no  está, como quisieran los editorialistas de la “Iniciativa México”, claramente definida. Los “malos” tienen las mismas aspiraciones que los “buenos”, hacerse ricos y poderosos, con todas las ventajas que esto conlleva en México, solo que para lograrlo pasan la línea de “no matar”, que al parecer es en donde se detienen la mayoría de “los buenos”.

Digo al parecer porque, haciendo un alarde de ingenuidad y suponiendo que ningún político haya hecho su carrera apoyándose en cuestiones ilícitas, tampoco se puede meter la mano al fuego por los cuerpos policiales del país, quienes son, en muchos casos, los primeros en hacerse “malos”. Y tiene lógica, al final de cuentas, los judiciales y demás conocen el sistema y han aprendido que para su trabajo sirve ser temido, saben por experiencia que la justicia en México es virtualmente inútil y que con suficiente dinero, todo se puede arreglar. Viéndolo así, ver a militares, policías y judiciales en el crimen organizado es menos una traición y más un avance lógico en su carrera, casi como su variante de posgrado. Pasan a un espacio en donde pueden dar rienda suelta a su competitividad masculina y expresar su machismo con mucha más fuerza que antes.

Calderón fracasa porque quiere evitar la violencia siendo violento, porque quiere frenar el avance de una cultura machista con actitudes más machistas. Porque al final del día, él mismo está participando en la competencia de los narcos, quiere ser más valiente que ellos, quiere pegar más duro que ellos, quiere verse más fuerte que ellos y los narcos, evidentemente, juegan a lo mismo. En lugar de abordar el problema desde otra posición, Calderón se monta en la misma carrera, no quiere ganar, nada más quiere demostrar que es más “hombrecito” (Santiago Creel dixit). Al final de su mandato, es la cantaleta que usará, dirá que él “se enfrentó al crimen” y esperará aplausos por ello. Quiere lealtad irracional a sus órdenes, quiere que se le admire por acciones que generan violencia, quiere ganarle a los narcos la competencia por tener armas más grandes (por tenerla más grande, en todos los sentidos), quiere, y quiso desde el principio, asegurar su poder y su riqueza mediante  el miedo, gracias al miedo llegó a la presidencia, y gracias al miedo ha querido gobernar. Calderón no entiende que el problema de la violencia en el país no se detiene, ni se acabaría, combatiendo al crimen organizado a balazos. Y no lo puede entender, no lo quiere entender, porque ello implicaría entender que él mismo, y su gente, son parte de ese problema de violencia.

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6 comentarios en “Monterrey, y la tragedia de no entender”

  1. juan zepeda dice:

    El analisis es claro, con logica, con soporte, con entendimiento y muestra claramente el sesgo mediatico de entretener al mayor numero de personas, para no enfrentar todas las demas debacles del sexenio, como son la falta de empleo, las crisis economicas, la fallla de el sistema educativo, la falta de vocacion del pais etc, etc. lo que les importa solo es continuar en el candelero a costa de lo que sea y seguir sirviendose del erario publico.

    Felicidades

  2. María Cristina Galván dice:

    Leyendo este artículo, no puedo menos que sentir una especie de vergüenza, frustración, coraje y dolor.
    Si en este país los extremos (buenos y malos), son iguales, realmente estamos fregados, somos la carne del sandwiches, pero “carne de cañón”, y somos utilizados a beneficio de los dos extremos de violencia, ¿cómo terminaremos?, ¿maguyados?, ¿hechos papilla?, ¿en pedacitos?. Pensandolo bien no vamos a terminar así, ya estamos así.
    Gracias por ayudarme a “ver”, lo que no quería reconocer.

    • Noe no es mi amigo dice:

      ¿Cómo vamos a terminar? sobrevivremos al sexenio o nos convertiremos en un número más de la estadística de daños colaterales…

  3. Abril Zepeda dice:

    se dice por ahí ” violencia , genera violencia”.¿cómo vas a pagar el fuego con fuego?, se me hace ilógico, simplemente no se puede.
    No se como llamarlo, tristeza, coraje, de que se utilice el miedo para reprimir a la gente, para que la población diga, “mira si esta haciendo algo contra el crimen”, a veces se ve que le dan más apoyo a los criminales, yo creo lo que comentas y para algunos, la mejor carrera es ser narco, ganas mucho y rápido. decía un chiste de alguien que tenia un hijo y queria que trabajara en algo, pero que no ganara mucho en fin dijo que ganara como unos $5,000 pesos al mes y le comento que esos puestos estaban muy dificiles, porque tenían que estudiar una carrera; en fin, también me hizo recordar un poco a la película “Los increibles”, en el sentido de que el malo intenta ser el salvador de lo mismo que el realizo.
    espero que los mexicanos hagamos algo, y quitarnos así el miedo que nos han inculcado y pedirle al presidente realmente cuentas claras, y recordarle quien lo puso ahí, porque es el que cumple el mandato. Basta de miedo. contra sus mentiras no nos venceran

  4. Agustín Marín Galvan dice:

    Es bastante claro el juego del poder el problema es que la gente común que
    somos la mayoría estamos indefensos ante cualquier bando, El único problema
    que tengo es saber quien es el bueno o el malo lo peor es que los que se creen buenos piensan que son los mesías y nos van a salvar a la mayoría que estamos
    indefensos piensa el gobierno que somos tontos, y que no nos acordamos
    de todas sus cochinadas que hacen . El gran problema de nosotros es que somos un pueblo tranquilo pero el día que el México bravo despierte que se cuiden.

  5. Ricardo Zuñiga dice:

    Dario entiendo tus palabras , ahora como cuidadano me gustaria que hicieras un analisis de los proximos candidatos a la presidencia en este tema, ya que tengo la duda de, Cambiara esto el proximo 2012?, Seguiremos escuchando temas de violencia o lo guardaran en secreto como era antes?, sera que el problema es un hombre vs sicarios? o el gobierno vs el poder? y por ultimo si llega el PRI quien ganara sicarios,narcos,secuestradores o llegara la paz a México?
    Por favor, saludos

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