Las estupideces gerenciales de Fox

Escrito por on ago 30th, 2011 y archivado en Destacado, Macías opina. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

vicente fox quesada

Un tipo que demeritó la figura presidencial junto con su inculta, ambiciosa e ignorante esposa; un tipo que socavó gravemente las posturas de México a nivel internacional; un tipo que llevó la actuación presidencial a niveles de chunga y de frivolidad; un tipo que jamás entendió que el nombre de México estaba de por medio en cualquiera de sus palabras presidenciales… en fin, un tipo que nada, absolutamente nada positivo logró por y para México, ese es Vicente Fox, un hombre al que la suerte favoreció para llegar al más honroso cargo de la Patria, suerte que le favoreció por la coincidencia de su lenguaje boquiflojo (pero vacío), por el apoyo de importantes intereses económicos que por ende vieron su gran oportunidad en un tipo inepto, ignorante política y estadistamente y manipulable por sus muchas debilidades intelectuales y por el hartazgo de entonces de los ciudadanos mexicanos con el sistema prevaleciente en aquél tiempo.

Hoy vuelve a las andadas un tipo, gerente empresarial, que desde la gobernación de Guanajuato ejerció el poder público de manera corrupta, ejercicio al que se conjuntaron y tal vez explotaron las ambiciones de su cónyuge. Vuelve la lengua suelta de un tipo que no entiende la magnitud de haber llevado la firma más honrosa del país y que no entiende que republicanamente al ya no tenerla, por respeto a México mismo, debe quedarse callado.

Ante la difícil situación prevaleciente en el país por la actuación desenfrenada de la delincuencia organizada, Fox, como organizador de un diplomado de seguridad pública –ahora comerciante de diplomas patito- propuso una “tregua” para alcanzar “la concordia y la paz” y una amnistía como medio para llegar ello. Desde luego la tregua, la concordia y la amnistía las propuesto respecto, con y a favor de los delincuentes, criminales, que tienen penetradas en mucho las estructuras de gobierno y el tejido social.

Como ciudadano, como padre de familia, como abogado, como individuo preocupado por los asuntos públicos y como asesor jurídico de gobernantes que he sido, rechazo tajantemente semejante estupidez.

No se puede pactar una tregua en la que una parte sea el estado, el gobierno y la sociedad y por la otra una gavilla de criminales dedicados a realizar, uno tras otro, los crímenes más sanguinarios que haya visto el país, pero no sólo eso, sino a tener sometida a la sociedad a la extorsión, al miedo y al terror para permitirle realizar negocios o actividades económicas, y además a realizar el evenamiento mismo de la sociedad a través de la producción y tráfico de drogas.

Se puede pactar una tregua entre grupos beligerantes, cuando las razones de los combatientes son contrapuestas, pero nunca se puede pactar con delicuentes de la naturaleza de los que tienen acosado al país. ¿Por qué? Porque una tregua así implica el reconocimiento de su actividad como una lucha no criminal, para colocarla a un nivel de causa justa y acordando, a través de un acuerdo, derechos y obligaciones recíprocos. ¿Se imagina el lector al estado pactando con los criminales los derechos de éstos, como precio para que no lleven a cabo sus actividades violentas criminales y además, las obligaciones del propio estado, para no perseguir a los criminales y permitirles sus actividades? Eso no es tregua, es una claudicación del estado y de la sociedad, ante los criminales que sin misericordia asesinan. Ello equivaldría a que la sociedad renuncie a su dignidad y el estado a su fin.

No puede haber concordia con los delincuentes. Concordia significa “sentir junto con el corazón” de alguien, es decir, compartir sentimientos y actuar armónicamente. ¿Aceptamos que por la concordia con los criminales la sociedad se vuelva delincuente? ¿Que la sociedad se asuma como delincuente para vivir en armonía con los criminales?

La tregua que conduciría a la concordia no sería entonces otra cosa que un pacto de la sociedad con los criminales, para vivir entonces en un estado delincuencial.

¡Vaya magnitud de la estupidez del planteamiento del expresidente de la República!

Por lo que toca a la amnistía, ésta consiste en el perdón anticipado a sujetos no identificados, que han incurrido en delitos determinados. Las causas para delinquir, los delitos mismos y las condiciones o circunstancias para el otorgamiento del perdón son desde luego muy distintos a la criminalidad que entre otros delitos asesina y se desarrolla con premeditación, alevosía y ventaja. La amnistía puede incluir conductas de privación de la vida, pero otorgarla en condiciones, circunstancias y por motivos como los relativos a los que opera la delincuencia organizada en México, sería la mayor de las indignidades de una sociedad.

Por ende, la declaración de Fox no puede sino considerarse como producto de la ignorancia y de la falta de prudencia, de tacto y de calidad de estadista. Lamentablemente fue Presidente de México. Afortunadamente ya no lo es.

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1 comentario en “Las estupideces gerenciales de Fox”

  1. JESÚS INFANTE dice:

    Memo:
    Te felicito por tan brillante exposición, da pena ajena, el ver todavia a estas personas, que tratan de mantenerse en la escena política, y que ellos alentarón y pactarón con los malandrines, con los que todavia mantienen sus nexos y tanto daño le hicierón a este país.
    Saludos afectuosos.

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