La política del grafiti y el grafiti de la política

Escrito por on ago 25th, 2011 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Macías opina. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

La política del grafiti y el grafiti de la política

El PAN quiere artistas provisionales, que plasmen su arte en lonas, carteles y mamparas no permanentes… porque si a ellos no les gusta, habrá que retirarlos de la vista pública. Esa es la propuesta que por su propia boca plantearon en conferencia de prensa.

Eso es equiparable a totalitarismo –absolutismo- puro. El estado soy yo. El arte soy yo. Pero, en estos tiempos, es algo peor aún: “la ley soy yo”. Es la ignorancia jurídica “ad summum”.

No es de extrañar una posición así viniendo de quien proviene. Se acuerdan de aquel famoso episodio de hace ya quince años, el de las “erofotos”? La administración municipal del Mosco mandó levantar una exposición, montada por autoridad competente –así lo sostuve en un artículo periodístico de aquél entonces- y hoy parece que los panistas vuelven a las andadas. La exposición era del Instituto Cultural de Aguascalientes y como era un atentado a la moral –según las creencias personales de algunos panistas-, la autoridad municipal, sin entender de arte y mucho menos de funciones y atribuciones legales de la autoridad, mandó retirar las fotografías de una exposición pública, dentro de un inmueble público, presentada como parte de la acción gubernativa de la entonces administración cultural del Estado. El evento –la censura moralina- fue noticia que dio la vuelta al mundo –y también las fotos- e hicieron famoso a un fotógrafo que nunca soñó con dicha fama, aunque tal vez efímera. A fin de cuentas, la exposición se restableció y los censores municipales hicieron el ridículo.

Hoy la emprenden contra el grafiti y los grafiteros. Sin embargo, hay una gran diferencia entre proceder legalmente contra actos y actores vandálicos, que dañan propiedades públicas y privadas y otra, el pretender considerar delito a una expresión artística. Ojalá lean los panistas los diversos conceptos de arte, que coinciden, todos, en la expresión anímica que se transmite para su captación sensorial y para la apreciación del intelecto, que juzga, para bien o para mal. Dicha expresión en este caso es encauzada en lugares, en condiciones y circunstancias y con finalidades tales que hacen de ella una manifestación ordenada –fíjense bien en las palabras- de las manifestaciones del espíritu de artistas que, podrán ser de nuestro gusto o no, pero se dan en, por y de acuerdo a condiciones de legalidad. La Ley de Cultura del estado es aplicable a este respecto (artículo 7°, léanlo).

Los gustos personales no son criterio para la tipificación o configuración de delitos. La estética urbana no existe regulada legalmente en Aguascalientes. No hay concepto, alcances, límites, condiciones, requisitos, prohibiciones ni circunstancias que la regulen. No hay leyes, reglamentos ni ningún otro requisito legal de derecho objetivo que regule la estética urbana. Sí los hay en otros lados del país –por ejemplo en Guanajuato- y en otras latitudes del mundo –muchas ciudades de Europa- pero no en Aguascalientes. Por lo tanto, la afirmación panista de que “se violentó la ley y se dañó la estética urbana” es carente de sustento legal.

Revisen detalladamente la Constitución federal, la local de nuestro Estado, la ley Municipal, el Código Urbano, la ley de Preservación y Fomento del Patrimonio Cultural, la Ley Patrimonial, el Código Municipal de Aguascalientes, el Reglamento del Patrimonio Inmobiliario del municipio, la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos, el Plan Municipal de Desarrollo, la Ley de Cultura, la de Educación y todas las que forman el orden jurídico aplicable.

Por el contrario, no hay ninguna disposición que pueda considerarse violada y sobre todo, es incuestionable que el programa municipal aplicado es conforme a la ley. Aunque no les guste.

Ahora resulta que el encauzamiento de las expresiones artísticas –puedan o no gustarnos- es un acto de complicidad vandálica. ¡Qué barbaridad! Un programa, un presupuesto, lugares, requisitos y condiciones y aún más, un contenido establecido por la autoridad –como lo es la expresión sobre Saturnino Herrán y Guadalupe Posada- ¿puede ser una acción calificada como de complicidad vandálica? Vándalos de la política, los que hablan por hablar; ellos sí le hacen daño a la ciudad.

El llevado y traído artículo 54 de la Legislación Penal de Aguascalientes es un artículo de los más estúpidos que existen en nuestro sistema jurídico. Legislado hace algunos lustros, pasó, con la adición de unas palabras, a la legislación vigente, para combatir, exageradamente, los daños causados a la propiedad ajena, pública o privada, por los amantes de las “pintas”. La intención del legislativo recogió un clamor popular de antaño, para poner un alto al daño en los bienes inmuebles realizado por los amantes de las pintas, pero los entonces asesores redactaron mal, propusieron mal y el Congreso sumiso de entonces lo legisló mal, pero lo peor es que el gobierno posterior ya en la época de Felipe González –o sea, ya en la época del panismo- lo reprodujo mal.

El precepto, muy mal redactado, da lugar a los peores pensamientos como el panista, conforme al cual Usted, yo, todos estaríamos con un pie en la cárcel, pues sería delito el simple cambio de color de pintura de un inmueble –la pared de la casa de Usted lector- así como cualquier remodelación de exteriores o interiores de inmuebles –propiedad del lector- o el cambio de pintura de un vehículo público o privado –del lector- y, también la construcción de obras viales que necesariamente alteran en cualquier forma el paisaje de un lugar y momento dado, la construcción de un fraccionamiento, el simple cambio de un anuncio gráfico, la demolición de inmuebles ruinosos  y muchos otros ejemplos que configurarían una lista interminable de absurdos que sin lugar a dudas encuadrarían, todos bajo esa errónea interpretación panista de un precepto por demás defectuoso, en el tipo penal invocado.

Los actuales diputados panistas, queriendo aparecer preocupados por la estética urbana, no hacen nada positivo por ella. En lugar de promover una reforma para la mejoría de dicho precepto penal, ello con el fin de que realmente se reencauce razonablemente a quienes causen daños a la propiedad pública o privada, se volcaron para combatir las acciones de autoridad competente, realizadas en ejercicio de sus facultades y sobre todo, realizadas con la finalidad de canalizar y dar espacio a las expresiones artísticas populares que, sobre todo, hay que subrayarlo con precisión y con energía, son expresiones que ningún daño causan a la propiedad pública. Podrán ser o no del gusto de algunos, pero no dañan objetivamente la propiedad pública. Luego entonces, no hay delito ni actuación indebida alguna de la autoridad.

Cuando se descubrió el mural de la Capilla Sixtina –toda proporción guardada- se rasgaron las vestiduras… al igual que cuando se instaló –edificó- la pirámide de cristal en la explanada del parisino museo de El Louvre… Se tacharon de inmoral y de adefesio, respectivamente. Pero hoy, millones las ven y son símbolos, son íconos… son muestras del espíritu, porque precisamente lo representan: son muestras del espíritu del hombre.

No es lo mismo hacer proyectos de política para canalizar las expresiones del grafiti, que actuar como vándalos que dañan la ciudad y la política.

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3 comentarios en “La política del grafiti y el grafiti de la política”

  1. un ciudadano de a pie dice:

    Es la manifestación del obtuso pensamiento paniista

  2. martin perez dice:

    no mamen, este espacio desinformativo ya vale pa pura madre. Pinches comprados.

  3. Axel Arturo dice:

    Sr. Lic. Guillermo Macías:

    Por primera vez disiento de lo que expresa, muy bien redactado como siempre, pero esta vez demasiado tendencioso, tal vez motivado porque la Alcaldesa lo tiene en su nómina como asesor jurídico, y tiene que defender los actos de su patrona ¿cierto?

    Y por favor, lo que hacen estos jóvenes, al menos lo que se les permitió hacer en el llamada “Puente de Costco”, no es ni será arte, ni hoy ni nunca. Por favor, usted que es tan culto no puede defender estos rayones como si fueran arte verdadero, y atreverse, aunque disculpando la comparación, a hacer un símil con la Capilla Sixtina o el Louvre. Hasta eso es un barbarismo de su parte.

    De cualquier manera, mis respetos.

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