Alianzas, posiciones y oposiciones

Escrito por on Mar 27th, 2011 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Sobremesa. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Alianzas, posiciones y oposiciones

Sin duda, el acto más novedoso del circo político actual de México es todo el ruido que se ha generado alrededor de la muy publicitada alianza entre el PAN y el PRD para contender en el Estado de México contra la tremenda maquinaria del grupo Atlacomulco y Televisa, unidos por el amor en la persona de Enrique Peña Nieto. Dejemos de lado por un momento a los partidos y sus pleitos internos y externos, no creo que ahí haya realmente nada novedoso o importante, es el mismo jaloneo para ver quien se queda con más huesos a la hora del reparto. No les alcanza para más a los partidos, nunca le ha alcanzado al PRI para otra cosa y ciertamente, el PAN y el PRD han aprendido que de lo que se trata es de garantizar la chamba para mi y mis cuates, de la manera que sea y el Estado de México ofrece un botín demasiado suculento como para no despertar pasiones.

Por lo tanto, no me parece interesante el ocuparme de los locos devaneos de sujetos tan nocivos como Jesús Zambrano, René Bejarano, Dolores Padierna o Jesús Ortega. Al final de cuentas, a ellos tampoco les importamos un comino los electores, se conforman con juntar más canicas para ver después qué les pueden dar a cambio. Mucho más atractivo me parece el trasfondo de esta susodicha y hasta el momento hipotética alianza. En especial, me llama la atención (poderosamente, dicen algunos) que para organizar y vigilar  la consulta a los mexiquenses con motivo de esta unión se han dado cita muchas de las mejores cabezas del país, al menos en lo que a política se refiere: Denisse Dresser, Sergio Aguayo, García Crespo, Tatiana Clouthier y varios más le están apostando a la consulta de manera fuerte y están poniendo su capital social para legitimar el ejercicio.

Eso realmente me pone momentáneamente en jaque, confieso que no esperaba que gente de esa categoría se prestara para validar un despropósito del tamaño de la alianza que se pretende en Edomex, mucho menos para cargar con su capital ganado a pulso a unos partidos que han dilapidado el suyo al estilo Mike Tyson. Y es que, salga lo que salga de la famosa consulta, las posibilidades reales de mejora que se les están ofreciendo a los muy necesitados mexiquenses seguirán siendo, en el mejor de los casos, raquíticas. Por esto, tratando de extraer algo de lógica de este relajo, me quedo con algunas conclusiones sobre lo que está en el campo de juego tanto con la consulta, como con la alianza y de paso con la forma en cómo estamos concibiendo el presente y el futuro de México, que no es poca cosa.

En un primer nivel, creo que se puede comprender a la consulta y a la alianza como cuestiones separadas. En este sentido, no se puede tener realmente algo en contra de un ejercicio democrático como la consulta, es más, ojalá y así fueran todas las designaciones de candidatos, chance y algo mejor salía, por lo que se entiende el apoyo de las figuras ya citadas a este ejercicio. Otra cosa sería apoyar realmente esa muy mala idea de que vayan juntos PAN y PRD solamente por el gusto de darle en la torre al PRI.

¿Por qué sigo diciendo que es mala idea? más allá de las cuestiones ideológicas y programáticas que de sobra se no están ya de moda ni en última instancia parecen importar demasiado a los electores ni a los partidos, ya habíamos comentado anteriormente que la llegada de los Chuchos implicaba la muerte del PRD como izquierda o por lo menos su desahucio, diagnóstico que se ha cumplido de manera cabal.  Insisto, más allá de que se trate o no de una «alianza contra natura» como les gusta decir a los priístas, la bronca no es si es correcto o incestuoso que vayan juntos PRD y PAN, el problema es la razón de hacerlo.

Ocurre que hace casi ya seis años, los panistas, sabedores del garrafal desempeño de su presidenta Martita y su achichincle personal, un tal Vicente y de la inexplicable popularidad del señor López, decidieron dedicar su tiempo, dinero y esfuerzo a una sola cosa: no dejar que el que iba adelante ganara. No lo hicieron promoviendo una mejor plataforma electoral, ni siquiera con mejores promesas de campaña, vaya ni siquiera con un análisis de las fallas que tuvo aquel en su administración del D.F., lo hicieron mediante la estigmatización, la descalificación e incluso, cuando hubo necesidad, la abierta mentira.  En aquellos lejanos tiempos, muchas voces, incluidas casi todas las que están ahora apoyando la consulta, pusieron – con razón – el grito en el cielo. Demonizar al adversario hasta convertirlo en un «peligro para México» simplemente no es democrático, utilizar el poder del aparato federal y/o estatal con tal de evitar que fulano o zutano lleguen a la silla va en contra del más elemental respeto por los electores y sus decisiones. Ni modo, si van a querer democracia se van a aguantar lo que la plebe diga, si antes la raza quería al prieto de López Obrador y su violencia verba y ahora  quieren al totalmente palacio de Peña Nieto y su gaviota, al menos eso dicen las encuestas – pues hay que apechugar, algo han hecho o dejado de hacer los blanquiazules para no poder despertar la simpatía y adhesión de los otros sujetos (incluyendo hacer mejores tratos con Televisa).

Claro que se vale intentar cambiar la percepción y el sentido del voto de la gente, para eso -se supone -son las campañas, pero no se vale hacerlo desde una posición de abuso de poder y sin más argumentos que los ataques personales. En el caso de López Obrador recurrieron incluso a tonos racistas y clasistas con el afán de que no ganara, no tengo idea que tanto podrán decirle a Peña Nieto, pero al final del día, a uno por naco, al otro por fresa, la idea de fondo sigue siendo la misma: todo vale con tal de que no nos saquen el poder. Y eso no se debería valer en una sociedad que se pretende democrática. El  frenesí del PAN, grotesco y lastimoso, es comprensible hasta cierto punto. Al final del día el poder los conquistó, les gustó el sabor de la corrupción y de la impunidad y ya no lo quieren soltar, pero en el caso del PRD es algo que raya en lo patético, ni siquiera tienen algo asegurado por parte del PAN, es más, es un hecho que el panismo se va a llevar la parte del león y ni siquiera les va a conceder alguna reforma o a evitar que pasen las leyes de trabajo o las fiscales. Nada, salvo la ilusión de que ellos también “ganaron”,  están regalando su herencia histórica por un plato de lentejas.

Ahora bien, muchos de los intelectuales involucrados con la consulta, han salido a defender una posición en pro de la susodicha alianza sobre el razonamiento, bastante sólido y tristemente veraz, de que el regreso del PRI al poder (o en el caso del Edomex, su continuidad) es una mala noticia para el país, para sus instituciones y para los habitantes en general. Esto es cierto y creo que hay evidencias objetivas para soportarlo; en todos los años en que ha sido oposición el PRI no ha dejado ni un momento de ser el mismo PRI de toda la vida, no ha abandonado ni una sola de las conductas que lo caracterizaron durante su estancia en el poder ejecutivo e incluso han rescatado tradiciones que ya se creían perdidas como el dedazo y la cargada. El PRI ha seguido produciendo gobernadores corruptos, ineptos y dañinos, y además ha estado presto a defenderlos ante cualquier posible rendición de cuentas, es más, ya hasta perdonaron a Elba Esther y vuelven a estar de la manita con ella. Todas las razones por las cuales era necesario que el PRI dejara la presidencia siguen en pie y de hecho en el camino, han sumado otras tantas. No debe haber duda al respecto, un triunfo del PRI, en cualquier lugar, es un paso hacia atrás en la construcción de un país más equitativo, democrático, justo y legal, y no porque lo diga yo, sino porque lo dicen ellos con sus iniciativas de ley (como las últimas dos de Beltrones), los resultados de sus gobiernos (como los de Ulises Ruiz y Mario Marín) y su conducta pública cotidiana (como la del belicoso Moreira).

Y ahora viene lo verdaderamente triste. Todo esto que es cierto para el PRI, es todavía más cierto para el PAN.  La racionalidad de que todo vale con tal que no vuelva el PRI (misma racionalidad que utilizaba Jorge Castañeda cuando anunció que había que parar al Peje “sea como sea”) por su alto grado de toxicidad para los mexicanos, se nos cae a pedazos si tomamos en cuenta de que, dentro del juego de los partidos, parar al PRI es permitir que siga el PAN, que es todavía más dañino que el mismísimo PRI y eso, en serio, es mucho decir. En la mejor tradición alopática de las grandes industrias farmaceúticas, los intelectuales que apoyan la alianza nos dicen que para evitar la cirrosis priísta, tenemos que seguir padeciendo el cáncer panista, complicado con una hepatitis C perredista. Así no ganamos nada, es una buena idea buscar que el PRI no regrese al poder, pero es una pésima idea mantener al PAN en el mismo, y por asociación, a sus nuevos chuchos paleros. Tiene que haber otra alternativa, no puede ser que la cosa en México esté tan grave que tengamos que apostar por la corrupción, impunidad e ineptitud del PAN para que nos salve de la corrupción, la impunidad y la ineptitud del PRI. ¿Quie? va ganar con la consulta y, si se resuelve favorablemente, con la alianza? La respuesta más honesta es: bajo este juego de partidos, ¿qué importa?

Tenemos que poder ver más allá, esa es otra gran diferencia que puedo encontrar con los grandes analistas que están apostando por la nueva e ilustrada versión del “peligro para México” y del “aiga sido como aiga sido” y que es una diferencia gran profundidad, pero esa la dejo para más adelante.

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1 comentario en “Alianzas, posiciones y oposiciones”

  1. abril zepeda galvan dice:

    yo creo dos cosas de las alianzas a su vez creo que vale la pena que se apoyen para lograr un fuerte contra el que esta en el poder, pero también existen alianzas a alianzas, si nos dicen que un partido como el PAN y el PRD se unen como que no tiene mucha lógica, por una parte tenemos a la clase nice, y por otra clase media a pobre, como que no se me hace lógico, y no por unos sean ricos y otros pobres, sino por los intereses que según esto tiene cada partido que al fin de cuenta creo que todos tienen el mismo, subir agarrar hueso y no soltarlo, lo que cae mal es que digan a la gente que se preocupan por ellos, donde sabemos que se preocupan nada más para su propio bienestar personal y diría Chava Flores ” y la familia, muy bien gracias no comío”

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