El empleo como panacea

Escrito por on Ene 15th, 2011 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Sobremesa. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

El empleo como panacea

Uno de los mantras más repetidos por los voceros y editorialistas del sistema económico actual es el mismo sobre el que Calderón trató de montarse para hacer la que acaso fue la única propuesta de su campaña (por lo demás, lo sabemos todos, el meollo de su campaña nunca fueron las propuestas, sino la descalificación) que se resume en que hay que tener muchos empleos. Esto como parte de una idea que se ha propagado y se está machacando diariamente por todos los medios posibles, a saber, para que el país crezca necesita, sobre todo, que haya más empleo. E inmediatamente se sigue este pensamiento con la siguiente lógica: a) el país necesita más empleos para… (inserte usted “progresar”, “modernizarse”, “ser competitivo”, “avanzar” y todo el etcétera de lugares comunes), b) los únicos que generan empleos son los empresarios, luego, c) se tiene que hacer todo lo necesario para que los empresarios quieran crear los susodichos puestos laborales, quod erat demostrandum y todas esas cosas.

A partir de esta idea se da la rebatinga por las cifras de empleos creados y empleos perdidos, que si el IMSS manipuló datos o lo hizo la Presidencia, que si son temporales o duraderos, que si el INEGI cuenta como empleados a los payasitos de los cruceros y para aquí y para allá.  Todo para que, más temprano que tarde, salga a la palestra alguien a solicitar que, por favor, se generen las “reformas que el país necesita” para que los empresarios, fuente de todos los bienes, quieran seguir invirtiendo en México. ¿Y qué necesitan los empresarios para querer invertir? Qué bueno que lo preguntan, resulta que lo que necesitan es, en pocas palabras, la famosa flexibilización del empleo, que es la manera “nice” de decir la extinción de los derechos laborales. Los Shabots, Schettinos, Zuckermanes, Elizondos-Meyer-Serras y demás personajes de apellidos apabullantes nos apremian a meternos en ese callejón sin salida, ¿Quieren un México mejor? Empleos, ¿Quieren empleos? Tengan contentos a los empresarios ¿Quieren empresarios contentos? (y a esta altura ya todos tenemos que decir que sí, so pena de ser tildados de no querer a México) renuncien a esas cosas que molestan e impiden a los empresarios generar toda la ganancia que quieren, como las pensiones, las prestaciones, las bases, los horarios de 8 horas, los sindicatos, la generación de antigüedad y demás impertinencias.

Dejemos de momento por un lado la evidente mentirota de que los empresarios son los únicos que generan empleos, a menos de que se quiera meter en la categoría “empresario”  a los gobiernos federales, estatales y municipales así como a los que trabajan por sí mismos.  Demos por buena esa parte del silogismo y consideremos que realmente no hay empleos si no hay empresarios dispuestos a invertir; concedamos todavía que se hagan las dichosas reformas y que haya campo libre para que las ganancias fluyan sin molestias laborales; imaginemos, al fin, que la lógica funcionara y que finalmente llegáramos a tener una cifra de ocupación, si no del 100%, digamos del 95%.  La pregunta ahora es: ¿ya con eso la hicimos? Si llegamos a ese punto mágico en donde todos tengamos chamba, ¿con eso será suficiente para que tengamos un mejor país? Creo que ya saben para donde voy con esto, la respuesta necesaria a esta pregunta es “depende de cómo sean los trabajos”. ¿De verdad estará mejor un país en donde todos trabajemos, pero todos -o casi todos -ganemos el mínimo? ¿Será la sagrada multiplicación de los empleos mal pagados y sin seguridad la panacea a los múltiples problemas nacionales?

No me interesa tenerlos en ascuas. Por si no lo habían adivinado, yo no considero que la cosa vaya a poder funcionar así. Sin quitarle importancia a la cantidad de empleos generados, creo que es vital el conocer al mismo tiempo la calidad de los mismos. Los trabajos de moda, desde la perspectiva empresarial son trabajos, digamos patito, pensados desde esta visión del mundo en donde lo que importa es no importunar a nuestros benefactores empresariales, trabajos que le siguen pidiendo lo mismo (o más) al trabajador y a cambio ofrecen cada vez menos, trabajos en los cuales el común denominador es -siguiendo la idea de Ulrich Beck – el riesgo. La falta de seguridad en prácticamente todos los sentidos (laboral, de salud, contra accidentes de trabajo). Haciendo cuentas, no creo que realmente valga la pena que los trabajadores asalariados (que no van a dejar de existir) tengan que renunciar a los pocos derechos que les quedan siguiendo la zanahoria de que, gracias a ello, se podrán generar muchos, montones de empleos hasta para aventar para arriba. ¿Empleos que serán ofrecidos por las siniestras empresas del outsourcing? No gracias.

Y lo más curioso del asunto es que ni siquiera bajo la óptica que tiene la porra oficial de los empresarios es posible un escenario en donde todos tengan chamba. Una de las premisas fundamentales para que el patrón gane más es que le pueda pagar poco a sus trabajadores, lógico, si se va la lana en sueldos, donde estuvo la ganancia, pero para que un trabajador aguante un mal sueldo, necesita estar amarrado a su trabajo por el miedo al desempleo. Si hay muchas oportunidades de encontrar un empleo, de zonzo me quedo en donde me pagan mal. El desempleo es amigo de los empresarios, entre más gente esté sin trabajo, más gente habrá que acepte ganar cualquier cosa con tal de no estar en la calle. Por necesidad, por una cuestión básica de supervivencia y sentido común, un gobierno que tenga como sujetos principales a la clase empresarial (como han sido los gobiernos en México desde De La Madrid), solo puede ofrecer dos sopas a los empleados, a saber; desempleo o empleos sin derechos. No hay más. Ese es el tope mental y práctico de este sistema económico. Podrán hacer todas las cuentas alegres que deseen, pero al final del día, eso es todo lo que Calderón y Lozano y sus demás amigos tienen para ofrecer.

Cerrando, si es importante que haya más empleos en el país, seguimos saliendo por todos lados mexicanos y seguimos necesitando hacer algo para sobrevivir y en la medida en que no queramos tener que hacer algo medio ilegal (como el comercio ambulante) o muy ilegal (como el narcotráfico y el crimen organizado) necesitamos trabajo. Pero la generación de empleos, aunque fuera de buenos empleos, no basta. No puede haber buenos empleos sin mejorar los sueldos y eso no puede ocurrir si no cambiamos de nuevo nuestra visión y aceptamos que también los trabajadores son parte de la famosa productividad (que es toda otra mitología por sí misma) y que por lo tanto, también merecen existir. La devastación de las clases media y baja por medio de reformas para estimular esta creación de empleos patito, no se puede ni se debe justificar. Como la mayoría de las premisas ideológicas sobre las que se sustenta el modelo económico actual, esta visión de la generación de empleos a costa de lo que sea, tampoco aguanta el análisis de la realidad.

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2 comentarios en “El empleo como panacea”

  1. jimmy dice:

    ´Cuanta razón tiene Darío.
    Es una verdadera cantaleta de malintencionados o de ignorantes las famosas ” reformas estructurales” que se han convertido en un estribillo facil para justificar el fracaso de nuestro modelo económico, y dice usted bien Darío el sueño dorado de la clase empresarial es eliminar por completo los derechos del trabajador, y como ejemplos recientes tenemos dos: el caso de Mexicana de Aviación y el de Luz y Fuerza.
    Resulta mas que evidente la complicidad de la clase política con la clase empresarial y sobre todo con los monopolios de las televisoras para hacer creer a la población que la culpa de nuestro atraso es la falta de esas reformas, que lo unico que significarán es la desapacicion de las clases medias y hacer de Mexico un pais de interes social sosteniendo una ” casta divina de personajes glamorosos explotando al pueblo, pero eso sí viviendo en Miami, Los Angeles o San Antonio.

  2. abril zepeda galvan dice:

    Bastante verdad en todo lo que haz dicho, y bien es cierto que existen mucho de estos de trabajos ¨patito¨, también es muy cierto que no hay chamba en lo que uno quisiera, y cuando hay chamba la verdad los sueldos son bajos, si bien algunos terminamos algunas personas alguna licenciatura los sueldos por lo menos para una servidora son bajisimos, y hay muchos que los aceptan o a veces queremos aceptar para estar en la planta laborar y a ver si asi subimos después, y pues como es lo único que hay, pues se avienta uno, la verdad los trabajos son mal pagados, y muy matados pero como no hay chamba pues ni hablar, yo no pido que ganen los millones los de licenciatura pero algo más congruente, y a veces piden que tengas experiencia, pero como vas a tener experiencia si no te contratan, bueno no quiero alargar más esto, gracias, y estamos en contacto.
    gracias por escribir esto

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