Los festejos del bicentenario y del centenario: Repaso histórico y balance.

Escrito por on Ene 2nd, 2011 y archivado en Cultura, Destacado, Galería de vídeo, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Los festejos del bicentenario y del centenario: Repaso histórico y balance.

En septiembre de 1910 el gobierno del general Porfirio Díaz conmemoró, con bombos y platillos, el primer centenario del inicio de la Independencia de México; en buena medida el Presidente quería mostrar al mundo que nuestro país  –gracias a él y a sus treinta años al frente del Ejecutivo- gozaba de paz, orden y progreso, así como notables adelantos en materia económica y cultural. Dos meses después, el 20 de noviembre, estallaba la Revolución.

Alvaro Obregón

Once años después, en septiembre de 1921, el régimen del general Álvaro Obregón propuso una conciliación a los distintos sectores sociales (la élite dominante estableció alianzas con sindicatos, organizaciones campesinas, intelectuales y artistas) luego de una década de lucha armada, a fin de alcanzar la ansiada paz social; el grupo de los sonorenses, consciente de su situación histórica, dio por terminada la Revolución, puso énfasis en la reconstrucción del Estado posrevolucionario y adoptó el discurso del nacionalismo como instrumento cultural de legitimación de su gobierno, en tanto elemento fundador, cohesionador y homogeneizador. Decidió también organizar una serie de festejos en honor del Centenario de la Consumación de la Independencia, para lo cual –y emulando las festividades de 1910 aunque con menos brillo y ostentación- se pensó en un modesto programa de actividades, propuesto por una comisión pluripartita, que incluyó la invitación de numerosos embajadores especiales, delegaciones diplomáticas, comisiones culturales, inauguración de recintos e instituciones, exposiciones de arte popular, develación de esculturas, pronunciamiento de discursos, además de que se pensó en la decoración de muros en edificios públicos.

En 1960 se conmemoró, en toda la república, el sesquicentenario del inicio de la Independencia de México, el centenario de la Reforma y el 50 aniversario del estallido revolucionario.

El presidente Vicente Fox Quezada creó desde el año 2006 la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Bicentenario del inicio de la Independencia y del Centenario del inicio de la Revolución Mexicana, nombrando como coordinador al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas (tres veces candidato a la Presidencia por el Partido de la Revolución Democrática), pero cinco meses después presentó su renuncia porque su encargo provocó controversia al interior de su partido. Después, en marzo de 2007, Felipe Calderón Hinojosa nombró a Sergio Vela, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, coordinador de los festejos, puesto del que fue relevado para dejar paso a Rafael Tovar y de Teresa (presidente de CONACULTA en el sexenio salinista). Desorden e inacción suscitaron críticas en los círculos artísticos e intelectuales hacia la flamante comisión.

En medio de la controversia antes dicha, Rafael Tovar y de Teresa se dedicó a armar un ambicioso programa conmemorativo a nivel nacional, encaminado en tres grandes ejes principales: memoria, diversidad cultural y creaciones. Para ello, se reunió a finales de 2007 con legisladores, gobernadores, presidentes municipales, instituciones privadas, fundaciones, asociaciones gremiales y empresariales, medios de comunicación, universidades públicas y privadas, artistas y personas de los más amplios sectores de la sociedad, con miras a crear proyectos, buscar recursos y sumar esfuerzos para las conmemoraciones. Pero Tovar y de Teresa, sorpresivamente, también renunció al cargo a finales de octubre de 2008, sin explicar los motivos de tal decisión.

El Presidente Calderón, de inmediato,  nombró al director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones en México (INEHRM), licenciado José Manuel Villalpando (abogado metido a medianamente exitoso divulgador de la historia, con escaso prestigio y reconocimiento académico entre el gremio de historiadores) para ponerse al frente, quien dio un cambio brusco de timón.

A escasos dos meses de la magna conmemoración, un cambio brusco más. Por decreto presidencial a partir del 1 de julio el INEHRM pasó a formar parte de la Secretaría de Educación Pública y su titular, el Licenciado Alonso Lujambio, asumió la responsabilidad de la Comisión Ejecutiva de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, aunque continúa Villalpando como coordinador ejecutivo a nivel nacional. El cambio se debió, probablemente, a la torpeza y brusquedad con que éste se conduce frente a los medios cada vez que es cuestionado por el tema de la transparencia en cuanto a los onerosos gastos así como la justificación y pertinencia de las acciones realizadas o por realizar. En conferencia de prensa el responsable de la política educativa, más diplomático y conciliador, apuntó que “con estas celebraciones se busca acercar a los mexicanos a diversos eventos culturales, educativos y artísticos de gran impacto”.

Entre las principales acciones patrocinadas por el gobierno federal, en las que también toma parte el Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes tenemos en la agenda: la organización de varias exposiciones, siendo la temporal “México 200 años. La patria en construcción” la más relevante y costosa, abierta al público desde mediados de agosto en la Galería Nacional -unos 6 mil metros cuadrados, en el propio Palacio Nacional-, en el que se muestran más de 500 piezas y en cuyo recorrido –dijo Lujambio- se busca “fortalecer el sentido patrio y la identidad nacional” a la vez que “reflexionar acerca de cómo se construyó la patria, en un devenir histórico muy complejo y apasionante”.

Discutamos México 2010 es, en mi opinión, de lo más destacado. Se trata de una serie de programas de televisión transmitidos en los canales 2, 11 y 22 desde finales del 2009 y buena parte del 2010, con retransmisiones y resúmenes. Además de los temas históricos, sociales, económicos y políticos correspondientes a las distintas etapas (México Prehispánico, Virreinal, Siglo XIX y XX), varios programas fueron dedicados a temas culturales.

Por su parte Consuelo Sáizar, titular de CONACULTA, aseveró que las acciones emprendidas por el gobierno federal tienen como eje principal: “preservar la memoria, auspiciar la reflexión y refrendar el legado”, además de señalar en conferencia de prensa que somos los mexicanos de hoy una generación privilegiada, que supone también una responsabilidad histórica, por poder vivir y disfrutar las conmemoraciones del Bicentenario y el Centenario a principios del siglo XXI.

Cada estado de la República hizo su propia agenda de trabajo, sus propias acciones y su propio programa de actividades a seguir que van desde la apertura de nuevas zonas arqueológicas, restauración de haciendas, realización de obra pública (hospitales, parques, puentes, presas, avenidas), pasando por la remodelación de museos, restauración de murales, recreación de rutas históricas, montaje de pabellones y exposiciones varias, instauración de fideicomisos, encargo de diversas obras artísticas (principalmente esculto-pictóricas), todo, con miras a los festejos del 2010. También las universidades se han involucrado en los eventos conmemorativos, formando sus respectivas comisiones, particularmente organizando congresos, seminarios y diversos eventos académicos (de carácter regional, nacional e internacional), convocando certámenes alusivos, así como publicando libros.

En lo que respecta a Aguascalientes, la Comisión Estatal para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia Nacional y del Centenario de la Revolución Mexicana, elaboró un proyecto que comprende una serie de propuestas con sus respectivos objetivos generales, alrededor de 200 acciones concretas y las fechas probables de realización. Sin embargo, la mayoría de las acciones no se cumplieron, ya sea por no haberse destinado partidas presupuestales para tales fines, por falta de voluntad y sensibilidad hacia estas cuestiones y, finalmente, porque estamos en un año electoral en el que la política y la grilla acaparó la atención de nuestras autoridades estatales y municipales. Privó el desdén por nuestro pasado, el desorden en la organización y la falta de visión a futuro. Creo que hizo falta imaginación, deseos, conciencia histórica, voluntad y ganas de renovación cultural, política y económica.

Fuegos artificiales del Bicentenario

Respecto a los muy discutidos y controversiales festejos del Bicentenario, en septiembre pasado mucho de la fiesta se redujo a pirotecnia, vídeos y música. Estamos de acuerdo con la editorial publicada en el fascículo coleccionable número 20 de la revista Proceso, titulada “Adiós al Bicentenario”, publicada en noviembre de 2010.

A la imposibilidad simbólica de los gobiernos panistas para celebrar el Bi-Centenario, le siguió una parálisis (cinco coordinadores en menos de cuatro años), una falta de ideas y, sobre todo, una nula narrativa que acabaron en una salida fácil: gastar millones de pesos en una sola noche. No se fundó institución alguna, ni se apoyó a las ya existentes. Se apostó, como en todo, a la televisión, a lo efímero, al cuete que explota y se extingue. A la estatua que confunde la grandeza con lo grandote…

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