La Complicidad: “El Cáncer” de la fiesta de toros

Escrito por on Dic 16th, 2010 y archivado en Actualidad, Deportes, Destacado, Toros. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

En la actualidad, son constantes las manifestaciones de complicidad entre los distintos actores de la fiesta lo que la están llevando a un punto en el que es mas fácil quejarse que tratar de componer.

En una corrida de toros, como todos sabemos,  intervienen el empresario, el ganadero, los toreros, las autoridades, los subalternos,  etc.

Entremos en el campo de los supuestos y veamos que si un empresario quiere dar una corrida de toros tendrá que solicitar el permiso a las autoridades pertinentes y estas a su vez comisionar a alguien (juez de plaza y asesores) para que vea el cumplimiento de los requisitos que marca el reglamento siempre velando por los intereses del público que es el consumidor final y el que sostiene ese espectáculo tradicional.

Ahí es en donde se da inicio a la complicidad porque generalmente el juez designado como máxima autoridad en la plaza se presta por desconocimiento o por conveniencia a que el empresario presente ganado sin cubrir los requisitos establecidos en el reglamento.

El empresario por su parte se vuelve “cómplice” de los caprichos de las figuras del medio que le solicitan les lleve el ganado que previamente les ha escogido el “veedor” que tienen contratado que a su vez ha llegado a un acuerdo con el ganadero para que sean escogidos sus toros para esas figuras. El ganadero también es cómplice porque vende novilladas para lidiarse como corridas.

En este punto ya no es importante ni el peso ni la edad o por lo menos el trapío de los toros, lo importante es que el torero “figura” se sienta cómodo y que esos animales no le den mas complicaciones o que sean demasiado grandes o difíciles para su lidia.

Al llegar a la plaza muchas de las corridas de toros lo hacen debidamente “arreglados” lo que sucede de una manera milagrosa porque nadie los toca en el trayecto de la ganadería a los corrales de la plaza. Al llegar a esta y en presencia de las autoridades se reciben y verifican los pesos, edades, trapíos, etc. Esto no representa mayor problema porque con la complicidad de autoridades y empresas se les puede poner el peso y los años que sean, al fin y al cabo, todos están de acuerdo.

De los toreros podemos mencionar que se hacen cómplices por conveniencia, ya que si no pueden poner las condiciones; se tienen que sumar a los caprichos de las figuras para salir a torear y que los vea el público, que es lo que ellos quieren, esperando pacientemente  que un triunfo los coloque en la senda de las figuras para luego poder poner ellos las condiciones. Esto no es nuevo desde los principios de la tauromaquia se dieron las prerrogativas  para que los máximos triunfadores pusieran sus propias exigencias,  ganado, alternantes, fecha, etc.

Por eso no es nuevo que las figuras del toreo mundial lo hagan y hasta aquí eso no sorprende a nadie porque son los toreros los que se juegan la vida delante de las astas del toro. Lo que si sorprende, cuando menos a mi, es que siendo matadores de toros, se dediquen a torear novillos, bien escogidos y engordados, pero que su comportamiento dista mucho del comportamiento del toro con la edad de toro.

Los subalternos que también son especialistas, al ver que van a torear novillos por toros no protestan porque si lo hacen seguramente no los llamaran de nueva cuenta por “echar de cabeza”  al empresario o matador (que cuentan con la complicidad de la agrupación o cuando menos de los dirigentes).Desde luego que no se quejan porque reciben el sueldo estipulado para las corridas y si se negaran a cobrar lo de la corrida y se propusieran a cobrar lo de la novillada se verían afectados en sus ingresos y pensaran: “Igual corremos riesgo con novillos o toros, mejor torear novillos, que relativamente es mas fácil y ganamos mas”

Hay que recordar que estamos en el campo de los supuestos porque seguiremos analizando las complicidades de los distintos actores en la fiesta.

Son cómplices también los que teniendo la experiencia y el conocimiento necesarios para determinar si es novillo o toro prefieren quedar bien con el empresario y no decir que la corrida es novillada, o lo que es peor tratan por todos lo medios a su alcance de convencer al público de que esos novillos son toros y muy bien presentados. Lo que conlleva una malformación de aficionados que creen lo que les dice el que escribe para un diario o revista especializada o habla en un programa ya sea de radio o televisión.

La complicidad también alcanza a los espectadores porque ya se han conformado con lo que les dan y se han creído lo que les dicen y acuden a las plazas sin saber que están siendo de algún modo engañado por todos los que en esa corrida actúan. Tal vez menos criticable o un poco más defendible pero tiene su parte de complicidad.

El aficionado que es el que paga por asistir a una plaza es el único que aporta los recursos para el sostenimiento de la fiesta. El empresario organiza una corrida para ganar dinero, no para perderlo, los toreros cobran por torear, los monosabios perciben un sueldo por la labor que realizan y así podemos seguir con los carniceros, vendedores, etc. Pero el único que paga por asistir es el aficionado. Claro que alguna vez perderá dinero la empresa pero eso le sucede al “nuevo empresario” que generalmente es victima de su propia falta de experiencia o malicia.

Ya no vale decir que la afición de México es “torerísta” son muchos los aficionados que saben descifrar el comportamiento de los toros y que pueden manifestarse en contra  cuando lo creen conveniente. Cualquier aficionado puede distinguir entre un niño y un señor por la simple apariencia, en los toros sucede mas o menos así la carita del toro o lo gordo que se ve, vamos hasta en los “cojones” se pueden fijar para determinar si se trata de un novillo o un toro.

La afición de México puede ser “torerísta” pero ya se canso de ver a los grandes toreros, toreando y matando novillos como si fueran toros.

¿Acaso esto es lo que ha retirado al aficionado de las plazas? ¡Se los dejo de tarea!

Be Sociable, Share!

1 comentario en “La Complicidad: “El Cáncer” de la fiesta de toros”

  1. Jesús E. Martín J. dice:

    ¡Enhorabuena mi Gabo!, aunque por ese camino no le van a dejar entrar a las plazas. Ya se sumó a los “enemigos de la fiesta”, a los “negativos” que de todo protestan. Pero decía Machado: “La verdad es lo que es, y sique siendo verdad, aunque se piense al revés.”

Los comentarios estan cerrados