Manifestaciones locales y universales

Escrito por on Sep 17th, 2010 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Trepidación en el orden. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Manifestaciones locales y universales

La  universidad autónoma de Aguascalientes tiene una historia riquísima, los antecedentes de la institución se remontan hasta el 15 de enero de 1867 cuando el gobernador del Estado, coronel J. Jesús Gómez Portugal, inaugura la Escuela de Agricultura que al pasar del tiempo quedaría, en su última etapa, como Instituto Autónomo de Ciencias. En una reunión histórica del Consejo Directivo del IACT, se aprobó por unanimidad el nacimiento de la primera Universidad pública en el Estado, luego de que el contador público Humberto Martínez de León, rector fundador, presentara el proyecto académico y administrativo de la naciente casa de Cultura Superior y Tecnología. Tuvieron que pasar 106 años para que el Instituto de Ciencias, partiendo de su autonomía, promoviera su propia transformación en lo que es hoy la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

Ese gran desarrollo ideológico permitió la plataf0rma de profesionistas que le han dado fuerza, en conjunto con los egresados de otras instituciones, al Estado. El propósito de una universidad estriba justamente en su universalidad en el pensamiento, avocándose al estudio de la ciencia y de la cultura para el desarrollo del individuo, siendo estas actividades torales que permiten el desenvolvimiento de los estudiantes para un mejor desempeño en lo profesional.

Sin embargo, ahora como en otros tiempos se ha descuidado el aspecto educativo -el más importante de todos- sosteniendo algunos profesores anquilosados, enmohecidos por el paso del tiempo, sin capacitaciones y exigencias que los tengan a la altura de la modernidad académica, provocando así un tremendo rezago dentro de las aulas. Además el  seguir proponiendo los mismos planes de estudio cuando la globalización exige un nivel de competitividad mayor, en principio con estudios de lenguas, capacitaciones en otras áreas, donde un psicólogo conozca elementos de contabilidad, un licenciado en letras domine matemáticas, un ingeniero civil estudie regulaciones legales, un abogado aprenda economía, lo anterior podría establecerse tomando materias de cada ciencia o disciplina complementaria para complementar la capacidad de análisis y resolución de problemas en la práctica diaria y en la confrontación de la realidad el espectro de pocas posibilidades de emplearse con un empleo al menos “digno”.

Es por esos motivos que “se lumen profere” es una obligación humana, intelectual  y ciudadana, la falta de asimilación del compromiso de miles de alumnos daña ostensiblemente el avance en las mentes de la pirámide formacional de las generaciones sucesoras, pero, ¿Cómo hacerlo?, si apenas se obliga al estudiante a las miserables horas de estudio, sin ir más allá que una pírrica calificación dependiente de un examen teórico.

Inadmisible es, la falta de entrega, tal parece que los jóvenes están más entusiasmados con el plan de fin de semana, el ligue, el  facebook y las novedades tecnológicas, olvidándose de su obligación por el presente, en contraposición con otros estudiantes en el extranjero que se distinguen por una entrega permanente al estudio.

La universidad esta deteniéndose en el tiempo, mientras no exista una exigencia mayor, mientras no haya una verdadera revolución intelectual al interior de la institución y  hasta cuando el terrible temor a los turbios sindicatos desaparezca, no habrá un cambio. Si a todo eso le sumamos la tibieza y conservadurismo del rector, tendremos como resultado una población de egresados de medio pelo que compitan en lo local perdiéndose del concierto progresivo en el mundo.

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