¿Qué hay detrás de los toros?

Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel on jul 30th, 2010 y archivado en Actualidad, Cultura, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

¿Qué hay detrás de los toros?

Tauromaquia es una palabra extraña que nos remite inevitablemente al Siglo de oro español, cuando el primer tratado de este arte resulta como obra del judío converso Baruch Spinoza (Benito Espinosa, pues); curiosamente la obra de este talento del renacimiento occidental no versa sobre el arte de incitar y lidiar a un toro, sino acerca del significado simbólico de toda la ceremonia nupcial que es en sí la lidia.

Viene a cuento porque en territorio español se ha prohibido, por segunda vez, la práctica de la fiesta de toros. Para los apegados a la cultura criolla tradicional la medida es como una puñalada trapera (mejor traicionera, que el trapeo y trapío son demasiado taurinos) y difícilmente pueden expresar coherentemente su disgusto y contrariar las justificaciones de los catalanes para terminar con un evento que identifica ante el mundo a lo español.

Pero hay que entender que la Catalonia y las Canarias son tan españolas como México, tomando en cuenta que nosotros ya no estamos bajo la férula de la Corona Borbónica (aunque estemos en manos de sus banqueros), y que ni La sagrada familia de Gaudí es Barcelona, ni el traje de luces España, ni los penachos de plumas y el sombrero charro son México, no importa lo que digan Woody Allen y la dupla Azcárraga- Salinas Pliego.

Creo que lo más importante parte de la palabra Tauro,  que sí tiene mucho que ver con lo que llamamos Occidental, porque nos remite a la imagen arcaica de Zeus cruzando el mar con la seducida Europa en sus lomos (no obstante que Robert Graves nos diera la curiosa imagen del Padre de los dioses correteado pro un cura católico furibundo) , es el símbolo de lo masculino como principio generatriz y rector de nuestra cultura, que en la muerte ceremonizada de los bureles revive el toreo a las cuatro en punto de la tarde cada Día semanal del Señor.

Desde luego es cierto lo que dicen los vilipendiadores de la fiesta: se forma con sadismo, sangre y dolor (el solo esfuerzo psíquico produce en el torero tormentos físicos que le hermanan con los del burel), pero lo falso es que esa violencia sea dañina a la formación del infante y su traumatismo justifica que en muchas partes se prohíba su asistencia al espectáculo, antes bien es un efecto predecible en hijitos de mamá que nunca encaran la muerte (mamá les exime de funerales y habla de largos viajes en vez de muerte) o de muchachos que terminan creyendo que las hamburguesas salen del refrigerador o de Macdonalds y jamás han visto la res sangrante en la carnicería, y que luego terminan en un vegetarianismo neurótico.

El argumento de que el toro de lidia o toro bravo puede extinguirse como especie es tan pobre como el de la extinción de sus abuelos los Uros, que hoy se regeneran en las estepas y bosques de Europa central; lo que sí es verdad es lo que encuentra Richard Lewinsohn en su libro Animales, hombres y Mitos, que por la crianza del toro de lidia (y del borrego Merino) Felipe II permitió deforestar Castilla y aceleró la decadencia del imperio donde no se ponía el sol, y que en México ha arruinado grandes extensiones silvícolas y de cultivo en Tlaxcala y el Bajío (todo para llevar a los cosos bureles inflados por Purina, masivos y bobos, para ridiculizar a cualquier matador), y después de todo el Bos Tauris Ibericus, tronco de los toros bravos españoles, se ha perdido en los cruces selectivos de quinientos años y si acaso los hijos de Miura nos darían una idea de lo que fueron..

Lo peor de todo es que la prohibición provenga de un ejercicio democrático, porque la medida en tanto resultado de la deliberación parlamentaria catalana acusa la decadencia de la tradición ante la posmodernidad, pero también una nueva forma de dictadura legítima, una imposición autoritaria que contraría la libertad de un amplio sector de la población a favor de una opinión supuestamente  calificada acerca de algún hábito o conducta, como ha sucedido con el fumar, que por cierto mucho se relaciona con la fiesta de toros (nada mejor que disfrutar una buena corrida con un aromático tabaco entre los labios)(y algo más que no viene al caso), pero también se relaciona con las fobias urbanas provenientes de la hegemonía cultural anglosajona, misma que, salvo las letras de Ernest Hemingway, siempre condena la fiesta española del toreo por sádica y sanguinaria; Claro en medio no se considera el Box en las Vegas, el Fut Americano en todo el país y los salvajes Lacrosse y Hockey.

Pero respecto de la idea típica de las fobias entre angloparlantes, desde la época de Felipe II, claro está, valdría acudir a la opinión del germano Lewinsohn: “El toreo no simboliza el conflicto darvinista por la sobre vivencia. Tampoco representa un esfuerzo de la auto conservación fruto del miedo y la necesidad del horror. Es una contienda elegida libremente. La idea detrás del ritual consiste en que el hombre, el más belicoso de todos los seres vivientes, necesita de palucha, que el combate es su elemento, y si ningún oponente se le aparece, resulta natural en él ir en busca de alguno”.[1]

Textos relacionados:

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Los valores culturales de los toros


[1] Levisohn, Richard; Animals, men and Myths, (Eine Geschichte der Tiene); Estados Unidos, Harper & Row, Premier Books, 1954, 352 pp.; Pág. 165.

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2 comentarios en “¿Qué hay detrás de los toros?”

  1. magnolia dice:

    pues no se considera tan sanguinarios (pero sí violentos) al box, ni al futbol americano, ni a los demás deportes HUMANOS por que los participantes tienen la conciencia y voluntad de participar en ellos, si se dan de golpes es porque así les gusta ganarse el dinero., además de que (aunque existe alto riesgo d morir) el fin no es asesinar al equipo o jugador contrincante; contrario a lo que ocurre en la “fiesta brava” que nadie le pregunta a los toros si quieren o no ser participantes en un ritual de muerte, qué ganan ellos? . ahi radica la brutalidad, que el homo sapiens sapiens se aprovecha de su supuesta superioridad para enfrentar a nuestros vecinos del reino animalea. (y digo supuesta superioridad porque ya quisiera ver a cualquiera de nosotros enfrentandose a un toro de lidia cortado y enfurecido, pero eso sí, sin hacer uso de muleta ni espada, ni arpones, etc.)

    Y en el supuesto de que resultase natural ir en busca de alguien que satisfaga nuestra naturaleza belicosa y nociva, entonces es natural un genocidio, y es natural que los gobiernos roben al pueblo, y es natural que los sicarios hagan de la suya, y es natural la violencia callejera, etc.

    la tortura no es arte ni cultura

    TOROS SÍ ….TOREROS NO

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  2. Sofia dice:

    Lo ortodoxo son las 5 de la tarde. Así lo indica el poema de García Lorca a Ignacio Sánchez Mejías. Y ya no hablemos de democracia, es puro interés político, pero veremos en las próximas elecciones de España. La libertad de elección es muy simple: si te gusta el futbol vé al futbol y deja en paz a los que nos gusta ir a los toros.

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