Tortura: una mirada al pasado; o ¿al presente?…

Escrito por on Abr 19th, 2010 y archivado en Actualidad, Agora, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Tortura: una mirada al pasado; o ¿al presente?…

Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo…

Che Guevara

Uno de los eventos relevantes en esta feria de abril de Aguascalientes, será la apertura y exposición temporal del “Museo de la Tortura”, que se exhibirá en los salones de Expoplaza, gracias a las gestiones realizadas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, por lo que se hace la invitación a asistir, pues, siguiendo a Martín Monestier “Saber cómo se mataba ayer y cómo se mata hoy, es lanzar una mirada desesperada hacia la progresión del pensamiento humano…”.

La tortura es un acto internacional y localmente prohibido. Ocurre cuando un servidor público u otra persona con consentimiento de la autoridad, causa  dolores o sufrimientos graves a un ser humano, físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero, información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón, basada en cualquier tipo de discriminación.

Históricamente, el acto de torturar fue promovido con gran alegría por la Iglesia Católica, ya que se trataba de la técnica por excelencia para descubrir la verdad en los procesos de la Santa Inquisición (ver el Manual del Inquisidor de Nicolau Eymeric), con lo cual la mayoría se declaraban culpables, eran ejecutados, y los controladores del sistema se apoderaban de sus familias y bienes materiales.

En la actualidad, la tortura no ha sido eliminada totalmente; si bien ha sido restringida hacia la mirada pública, la presión física y moral subsiste y ha experimentado perfeccionamientos en el transcurso de las últimas décadas, y sigue siendo utilizada por la autoridades para “realizar sus investigaciones” (para ello pueden analizarse las recomendaciones de las Comisiones de Derechos Humanos de nuestra nación, donde se encontraran casos declarados de tortura, y algunas resoluciones de los Poderes Judiciales, que han dejado sin efecto pruebas por haber sido arrancadas por medios ilícitos). La verdad es que la presión sobre el inculpado, continúa siendo el medio del cual se valen las autoridades para realizar investigaciones, pues es el mecanismo más fácil de resolver un conflicto, hacer creer que se tiene al culpable, y presentarlo así a la sociedad. Buscan debilitar la resistencia del interrogado, de manera que, al final, agredido o agotado, no tenga ya fuerza de elegir.

Existen varios tipos de tortura que se han clasificado en física, psíquica e inherente. La física se trata de agresión al cuerpo para provocar dolor y doblegar la voluntad; la psíquica, en violentar mentalmente a la persona hasta coaccionar y condicionar su voluntad a lo que la autoridad requiere, y derivada de ella la inherente, declarada en resoluciones internacionales y por autoridades judiciales de los Estados Unidos, como aquella coacción que se genera por la atmósfera de intimidación que rodea a un ser humano, cuando se tiene detenido en sede judicial para su investigación, pues en un ambiente de este tipo, se destruye la dignidad humana, socavando la libertad hasta impedir una libre elección, por lo que el sujeto termina por sucumbir (para entender esta clase de tortura hay que visitar -no en calidad de detenido-, los bonitos “separos” de las instalaciones policiacas de nuestro Estado).

Las técnicas para causar tortura se han desarrollado en el sentido de no dejar huella evidente inmediata: se evitan las lesiones en la cara y manos, fracturar huesos, provocar quemaduras o simplemente se utilizan técnicas que no produzcan una lesión o secuela evidente, pero sí provocan intenso dolor y angustia. Por ejemplo la inducción de asfixia, los golpes en ciertas zonas, como en palmas, oídos, y planta de los pies, la suspensión o colgamiento que provoca lesiones internas poco visibles, y posturas forzadas por largas horas o días, privación de alimento o sueño, etc. En todos estos casos la ausencia de huellas o lesión no es prueba de que el sufrimiento no haya sido grave, y basta sólo imaginar cualquiera de ellos para alcanzar un consenso suficiente de sanción sobre los hechos graves (aunque en el caso de que las lesiones sean evidentes, como lo hacían ver algunos investigadores Latinoamericanos, México es de los pocos países donde la mayoría de los detenidos se caen de las escaleras, o tratan de huir y tuvieron que ser sometidos a golpes, y también la mayoría de los detenidos rompen con las reglas de toda lógica y ciencia, al confesar sin problema, y en forma espontánea y libre, su participación en supuestos delitos, pero nadie es agredido por la autoridad que siempre los protege).

Con esta idea, acudamos a la exposición del “Museo de la Tortura”, para entretenernos, incrementar nuestra cultura, condenar los actos de denigración humana,  tomar conciencia de lo que actualmente sigue ocurriendo, no en otros lugares del mundo, sino en el propio radio en que vivimos, y defender siempre el respeto al ser humano.

Lo último será lo primero…

¿Cuántos medios de comunicación informaron, con la misma enjundia y energía que dieron a la noticia de un supuesto secuestro en enero de 2008, que de acuerdo al buen trabajo de la defensa y la sensibilidad de los Magistrados de un Tribunal Federal,  hace un par de días se declaró que no existió secuestro, se trató de una agresión injustificada, y los supuestos agresores (uno ya muerto y el otro gravemente lesionado y afectado en su libertad) se han convertido en los agredidos y víctimas de quien dijo que lo querían secuestrar? ¿Las autoridades realizarán una verdadera investigación con esta voltereta?

¿Cuántos medios de comunicación nos informaron que miembros del Ejército, sin justificación, sin agresión, sin motivo alguno, en las primeras semanas de este mes de abril, mataron a dos niños de 5 y 9 años en Tamaulipas, al balacear los vehículos en los que viajaban, después de pasar normalmente y sin contratiempos un reten militar?

¿Cuántos medios de comunicación nos han informado, que una considerable cantidad de personas, desde poco más de un año, han solicitado y obtenido indemnizaciones en el Poder Judicial local, por indebidas detenciones y procesamientos, al haberse declarado por tribunales federales, que esos encarcelamientos fueron ilegítimos, por nunca haber sido responsables de los delitos que se les imputaban?

Lo que quiero que reflexionemos es que los operadores de nuestro sistema penal son selectivos, y en las clases sociales más desprotegidas encuentran su clientela para sancionar: “lo que en el rico es alegría, en el pobre es enfermedad…”. Y esas clases desprotegidas somos nosotros, “los ciudadanos de a pie”.

Lo bueno es que en los medios no falta la abundante y constante información del amparo de MOS (sin mencionar el tratamiento especial a ese procedimiento, porque los de otras personas ¡a cómo se tardan!), el cuete de del registro de los celulares (sin analizar a fondo sobre la grave violación a la intimidad de las personas), el volcán de Islandia, los “miércoles de salchichoneria” en antros de la Feria de San Marcos (escuchen la calidad de anuncios que se están transmitiendo en la radio), la concentración de la selección mexicana, la lucha por el campeonato en la Liga Española o en la UEFA Champions League, y el famosísimo reallity show del “Caso Paulette” (sin hacer referencia a nuestro similar, y nunca resuelto, “Caso Parras” de 1991).

¡Felices vacaciones!

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8 comentarios en “Tortura: una mirada al pasado; o ¿al presente?…”

  1. Hugo Ignacio dice:

    Eloy;
    La aplicación de la ley -más allá de la justicia- es selectiva, clientelar y altamente burocrática. Es una pena que se generan tantos distractores sociales para nublar los sentidos de los ciudadanos. Estos espacios electrónicos nos brindan una ventana para proyectar un destello de las verdades incomodas.

  2. ALOUQUA dice:

    HAY PORFAVORRRRRRRRRR, SI LOS DERECHOS HUMANOS ESTAN KREADOS EXCLUSIVAMENTE PARA DEFENDER AL DELICUENTE, PORKE SIEMPRE DEFIENDEN CON TANTA “ENJUNDIA” AL DELINCUENTE Y HACEN TANTA PROPAGANDA DE LAS TORTURAS KE LES DAN, PERO CUANDO UNA VICTIMA DE UN DELITO ACUDE A LOS DERECHOS HUMANOS NUNK C SABE KE SEGUIMIENTO LE DAN O SE LA PASAN CON LA CHE BUROCRACIA; SI LO UNICO KE HAC DERECHOS HUMANOS ES HACER ASPAVIENTOS PERO JAMAS HACEN NADA POR LA VICTIMA, SOLO HACEN ALGO POR LOS DELINCUENTES; Y ESO DE KE BALEARON SIN JUSTIFICACION ALGUNA LOS MILITARES A LOS NIÑOS QUE TANTO DICEN EN LA TELE, NO LO KREO, MAS BIEN DEBERIAN PREGUNTAR O INVESTIGAR SI CUANDO PASARON POR EL RETEN DE LOS MILITARES HICIERON LO QUE LES INDICABAN O LES VALIO Y KISIERON HACER CON LOS MILITARES LO MISMO KE HACEN CON LOS POLICIAS CUANDO LES INDICAN DETENERSE; LOS MILITARES ESTAN ECHOS PARA HACER VALER LA LEY CUESTE LO KE CUESTE Y MEJOR DEBERIAN INSTRUIR A LA GENTE EL COMO DEBEN TRATAR A LOS MILITARES, AL MILITAR LE IMPORTA UN COMINO EL PORKE NO CUMPLES CON UNA ORDEN, ELLOS ESTAN ECHOS PARA PREGUNTAR DESPUES DE LO K TUVIERON K HACER PARA KE SE CUMPLA LA LEY; POR DIOS SANTO, NO SEAMOS TAN ESTUPIDOS COMO PARA KREER KE EL MUNDO ES DE COLOR DE ROSA Y DECIR, SI YO ESTABA AKI TAN TRANKILITA Y VINIERON LOS MILITARES Y ME MATARON, PORFAVOR GENTE PIENSEN UN POKITO.

    • magnolia dice:

      pues de hecho los militares son los primeros en violar la ley (claro jaja por orden de caldemión); dale una leída al artículo 129 CONSTITUCIONAL, y te enterarás de un pequeñito detalle que demuestra porqué estos servidores del totalitarismo son los que no acatan la ley.

    • Antonio dice:

      Qué te pasa?? Los militares para hacer cumplir la ley?? Los retenes son INCONSTITUCIONALES. Te perece que violar la ley suprema de la nación es “hacer cumplir la ley”??
      Hacer valer la ley cueste lo que cueste. Entonces piensas que un presidente de corte totalitario puede hacer lo que quiera con nuestros derechos?? que un militar te puede detener por que le da su gana??
      Definitivamente, eres tú quien debería informarse y pensa un poquito…

  3. Miguel Gonzalez dice:

    Eloy… interesante nota para hacernos reflexionar, definitivamente hay muchas formas de tortura… un amigo que es policial judicial dice que “utilizaban” la tecnica del encobijado, el detenido es envuelto en una cobija hecho taco, al detenido permanecer en esa siuacion de asfixia terminando declarando lo que sea.. ademas dicen que los propios detenidos se golpean (sarcasmo de mi mismo amigo).

    saludos… siguimos la lucha por cambiar el sistema…

  4. jose luis pecina dice:

    Definitivamente, es responsabilidad de todos. Felicitaciones a ELOY por empatizar con el ser humano, si somos indiferentas al decir no me importa al fi a mi no me toca!!! a donde llegariamos? Con escirtos como este ELOY no se queda con los brazos cruzados.

  5. PEKKA dice:

    De todos los comentarios, creo que el mas acertado es el de ALOUQUA, por la razon de que en los demas se ve el clasico mexicano,,, “ELLOS, LOS DEMAS SON LOS QUE ESTAN MAL”, sin ponernos a pensar que solo recibimos las noticias que como acertadamente dice ELOY, han pasado por filtros para hacernos pensar solo en lo que los dueños de los medios o los que pagan quieren que pensemos. aqui cabemos la mayoria, pues la noticia que vende es la de tantas cosas o eventos que solo nos interesa el morbo y no la noticia en si. esa es nuestra cultura. saludos a todos.

  6. ma eugenia campos zavala dice:

    Eloy, felicidades por tu artículo. Totalmente de acuerdo. Creo que también es necesario refexionar sobre las sensaciones que causan en el hombre (y en la mujer como lo planteó Virginia Woolf) el dolor de los demás, sobre todo de los demás desconocidos. ¿Ese “show” donde los “buenos” nos muestran a los más “malos” detenidos y golpeados, dañanados en alma y cuerpo como nos mostraron a la “supuesta Güera” del caso Martí nos produce alivio, venganza o más miedo? Esta política de tortura “reglamentada y justificada” no es política de seguridad sino de terrorismo de Estado donde el poder se adquiere mediante el escarmiento y la intimidación, donde los ciudadanos renuncian a sus derechos a favor de un Estado que promete cuidarlos y protegerlos del inminente mal. Para cambiar es necesario reconocer que vivimos una situación totalmente ajena al Estado Democrático con respeto a los derechos humanos que con publicidad nos quieren hacer creer.

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