Nos, que cada uno de nosotros somos igual que Vos y todos juntos más que Vos, te hacemos Rey si cumples nuestros fueros y los haces cumplir, si no, no” Juramentación de los Reyes de Aragón.
(Que alguien me lo explique.- Ayer o antier en una de sus tantas declaraciones, el señor Presidente Municipal manifestó que el robo de automóviles se había incrementado en la ciudad capital en un veinte por ciento, lo que va en el sentido de la percepción ciudadana. Lo que no entiendo es por qué el Secretario de Seguridad Pública Municipal comandante Benjamín Andrade, declaró la semana pasada a un noticiero radiofónico lo contrario, que el robo de vehículos había disminuido.)
El Juicio de Amparo a Debate, es el título de la conferencia que el día de hoy a las 18:00 horas impartirá en el auditorio Ignacio T. Chávez de la Unidad de Estudios Avanzados de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, el maestro Martín Ortiz García, los comentarios estarán a cargo del maestro Arturo Orenday González y del doctor José Luis Reyna López, y los asistentes podrán formular preguntas y observaciones. Muy seguramente un aspecto previsible de la conferencia girará en torno a las críticas que se han formulado al amparo, a su supuesto abuso, a sus posibles reformas y adecuaciones y casi seguro a la suspensión de los derechos político electorales, que es uno de los temas que flotan en el ambiente electoral por estas fechas.
El maestro Ortiz García tiene una amplia y sólida trayectoria, tanto en la academia como en el ejercicio profesional y su visión objetiva e imparcial aportará elementos interesantes a un debate que rebasa los linderos del ámbito universitario y del ámbito forense. La entrada es libre y la recomendación es que se procure llegar temprano porque aun cuando el auditorio es amplio y cómodo, más vale asegurar lugar. Habrá la posibilidad de intercambiar puntos de vista con el conferenciante, lo que desde luego vuelve más interesante el acto.
Mi maestro Don Ignacio Burgoa, de una presencia y una sabiduría impactantes, solía hacer la cita que como epígrafe va al principio de este articulejo, en su cátedra de Derecho de Amparo. Citaba el juramento y lo relacionaba con la figura del Justicia Mayor de Aragón, el funcionario que fungía como intermediario entre la burguesía aragonesa y su rey, que tenía autoridad para frenar los posibles abusos del monarca y que por eso mismo, constituye un antecedente del juicio de amparo, que es un recurso extraordinario de control de la legalidad y un medio de control constitucional. El maestro Burgoa es también el autor de una obra monumental en que analiza y profundiza en la naturaleza y operatividad de esta noble institución jurídica, obra que lleva el nombre de “Juicio de Amparo”. Por cierto, platicaba mi papá, (que goce de lo que su fe le hacía esperar), que siendo estudiantes y amigos compartía casa de asistencia con Don Joaquín Cruz Ramírez, (ojalá que sigan juntos), y que una tarde aburridona, no había ni televisión ni dinero, le pidió al compañero que le prestara algún libro para leer. -Escoge el que quieras- mi papá tomó el que le pareció una novela policiaca, sólo para descubrir que “el juicio de amparo” era un profundo tratado jurídico.
(¿Investigar para detener?.- Uno abre la página policiaca no sin cierta aversión. Uno no termina de acostumbrarse al muertito cotidiano, al consabido asalto, al secuestro ocultado, a los múltiples robos, al “argot” casi ininteligible de los encargados de la “fuente”, pero menos aún se acostumbra a lo que ya se volvió una práctica normal: la prisión más o menos arbitraria dizque atenuada con el mote de “arraigo”. El arraigo tendría que ser una medida cautelar extraordinaria, no el pan nuestro de todos los días. Investigar para detener, no detener para investigar.)
Se ha dicho que el Amparo es una aportación jurídica de México, sin duda es una afirmación aventurada, ya que en la práctica desde su concepción original no acabó de ser el instrumento eficaz de defensa frente a la arbitrariedad de la autoridad y frente a la desviación de la ley de los cauces constitucionales. Su principal limitación es el llamado principio de relatividad de las sentencias de amparo. Esto es que el amparo sólo protege a quien lo solicita. Pongamos por caso, el amparo contra el cobro de la tenencia. Pongamos por caso que su vecino se ampara y efectivamente por defectos legales de la instrumentación del impuesto, el juez de distrito declara inconstitucional el cobro y ampara y protege al “quejoso” que solicitó su amparo. ¡Qué bueno!, piensa Ud., ya no tengo que pagar la tenencia. ¡No señor! Ud. no solicitó amparo, Ud. tendrá que pagarlo.
Peor se las cuento, la Suprema Corte de Justicia podría conocer del asunto porque dos tribunales colegiados resolvieran diferente. Digamos que un tribunal considera legal y constitucional el cobro de la tenencia y otro no. Se denuncia ante la Corte la contradicción y la Corte resuelve (es hipotético), que sí es inconstitucional el impuesto. De todos modos si Ud. no se amparó, la resolución de la Corte no le protege. En otras palabras, dado el principio de relatividad que consagró Mariano Otero (por eso también se le llama fórmula Otero), puede ser que una ley declarada inconstitucional por la Corte, se siga aplicando a los que no promovieron juicio contra ella. No sólo es inequitativo e injusto, sino a todas luces absurdo.
Es imperioso que a las resoluciones de Amparo contra leyes se les dé efecto erga omnes, así dicen los abogados por no decir que se le aplique a todo hijo de vecino.
Otro tema interesante seguramente será la competencia de los tribunales federales en materia electoral. La Corte, no quiso despeinarse y el legislador la secundó, creando un tribunal especial, que sienta jurisprudencia y que al parecer puede apartarse de los criterios que fije el máximo tribunal del país. Probablemente nos encontremos ante la figura de un tribunal especial prohibido por la propia constitución y rechazado por la doctrina. Un tribunal que no se encuentra en la práctica sujeto a la jurisprudencia de la Corte. ¡Absurdo! ¿Verdad?
En fin, para muestra un botón, y, amable lector, a mí no me haga mucho caso, mejor le invito a encontrarnos por la tarde en estudios avanzados de la UAA, para que escuchemos a los que sí saben.
(¡Qué güeva!.- Acabo de ver unas fotos de una ceremonia social aderezada con acto religioso y todo, en que estuvo de invitado el gobernador del estado de México. Siempre con cara de decir una declaración para la inmortalidad, siempre posando, siempre buscando su mejor ángulo para la cámara, siempre cuidadoso de sus formas y sus expresiones, siempre almidonado, siempre como monito de pastel. Lo dicho, ¡Qué güeva!)
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