El especialista en asuntos de política social, Enrique Valencia, coordinó un proyecto cuyos frutos se plasman en el libro Perspectivas del Universalismo en México, editado en Guadalajara en 2010 con el aval institucional de la Fundación Konrad Adenauer, el ITESO, la Universidad Iberoamericana y la Universidad de Guadalajara. Este libro de 288 páginas es un conjunto de textos bien logrado y de muy buena calidad. Contiene una introducción y 20 capítulos distribuidos en cinco partes. Como el tema central es el universalismo, cada uno de los textos tuvo que referirse a la definición del mismo. En la lectura del conjunto esto aparece como la repetición necesaria del tema de una gran sinfonía. Cada uno de los textos muestra que es producto de investigaciones serias y bien desarrolladas. Prácticamente todos los temas importantes fueron abordados, y el conjunto no es una simple acumulación de buenos textos, sino una detallada organización de una polifonía armónica.
Una ventaja que se nota en el producto presentado es la discusión académica intensa que se desarrolló en dos seminarios interinstitucionales, la cual sirvió a los autores para profundizar en sus propios temas y elaborar los capítulos de esta publicación. Los 29 autores son investigadores muy serios y rigurosos, provenientes del ITESO, de la Universidad Iberoamericana, de la Universidad de Guadalajara, de El Colegio de México, de El Colegio de la Frontera Norte, del CIESAS, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, de la UNAM, de la Universidad Autónoma del Estado de México y de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Enrique Valencia y David Foust logran una inteligente introducción de la problemática global y de la pertinencia de cada una de las partes de esta obra. Fernando Cortés, Alberto Aziz, Clara Jusidman, Osiris Marín, Leonardo Lomelí y Jorge Arzate en la primera parte examinan las perspectivas y limitaciones del universalismo en México. Debaten si es sólo una aspiración o algo que debería normarse. Se hace ver que hay viabilidad fiscal para que exista un universalismo básico en nuestro país. Al profundizar en la desigualdad, el crecimiento económico, la economía para el bienestar, los estándares mínimos de los derechos económicos, culturales y sociales, la institucionalidad y la ciudadanía se ven las ventajas de este universalismo. Araceli Damián, Graciela Bensusán, Arturo Alcalde, Carlos Barba, Miguel Bazdresch, Darcy Tetreault y Cindy McCulligh en la segunda parte abordan todo lo relacionado con los derechos en el universalismo. Se escudriña esto desde la agenda sindical en México, y se pregunta acerca de la cobertura universal en lo relativo a la salud, a la educación, a lo ambiental y al ocio. Rocío Enríquez, Ana María Tepichín y Silvia López en la tercera parte se acercan al universalismo desde la diversidad familiar y el cuidado infantil. Julio Boltvinik, Luis Huesca, Oscar Alfonso Martínez y Claudia Campillo relacionan en la cuarta parte el ingreso ciudadano y las transferencias universales. Se indaga el impacto en la distribución de una aplicación universal y se dan los trazos principales de una propuesta para México. En la última parte se incursiona en el debate de la dimensión espacial del universalismo. Rosa María Rubalcava, Jaime Preciado, David Martínez, Arturo Mora, Adolfo Rogelio Cogco y Miriam Rodríguez explican la perspectiva territorial del universalismo, el papel de los gobiernos estatales, el desarrollo local y la urgencia de una Reforma del Estado para que pueda darse el universalismo social.
Lo que se busca es una cobertura universal que asegure el acceso a servicios y productos sociales que cumplan estándares de calidad homogéneos otorgados sobre la base de los principios de la ciudadanía.
La lectura de este novedoso libro va conduciendo a los lectores en los cuestionamientos sobre si resulta pertinente tratar en estos momentos sobre el universalismo en nuestro país. Una gran ventaja de este libro es que los autores lograron una definición coherente del universalismo. Se muestra cómo el universalismo va de la mano de los derechos sociales. Se exponen y se debaten los fundamentos teóricos del universalismo. Se vincula el concepto del universalismo con las obligaciones estatales en lo económico, social y cultural. Se indagan las posibilidades de construir un estado de bienestar en México. Se escudriña rigurosamente el paradigma de he dicho estado benefactor. Se hace ver la necesidad de construir un sistema de bienestar básico con coberturas universales. Se relaciona el desarrollo con el universalismo. Se hacen comparaciones pertinentes y se sacan lecciones de los países en donde se ha intentado aplicar el modelo universalista. El libro va debatiendo posibilidades, limitaciones y retos de la respuesta a los derechos sociales desde las perspectivas de la ciudadanía y sus derechos integrales.
El libro tiene el gran mérito de que ahonda en los fundamentos teóricos del universalismo. Se enfrenta todo lo relativo a una economía política que tenga en cuenta el universalismo. Se realiza un estudio sobre cómo construir un sistema de bienestar básico con cobertura universal fincado en la viabilidad de una reforma fiscal no regresiva sino que implique un pacto social para el bienestar.
Se describe, analiza y demuestra cómo la situación mexicana se encuentra lejana a la ciudadanía universal. Agravada por una crisis de múltiples facetas, hay graves problemas por la pobreza, la desigualdad, la injusticia social, exclusión, vulnerabilidad y las enormes deficiencias de los servicios sociales. Se hace una llamada de alerta en cuanto a la violencia estructural que todo esto implica. Se presenta el esquema focalizador adoptado en la fase neoliberal, sus pocos logros, sus grandes problemas, y la urgencia de adoptar un nuevo modelo que atienda la distribución del ingreso.
El libro va abordando el universalismo desde derechos específicos al trabajo, a la educación, a la salud. En cada una de estas temáticas se plantea cómo se encuentran en México, sus contradicciones, y las posibles soluciones. Se indagan los programas específicos que parecerían ampliar la cobertura y sus carencias y simulaciones. Se aborda la exigibilidad de los derechos ambientales contrastando esto con un caso paradigmático de contaminación. Se hace ver que en todo lo relativo a cómo se encara en México lo concerniente a los derechos sociales no hay verdadera rendición de cuentas y falta mucha transparencia. Punto destacable del libro es que no deja de lado el derecho al tiempo de ocio. Se propone que habría que conseguir que el ingreso se tratara como un derecho universal. En todos estos puntos hay un análisis de la situación actual, una crítica bien fundada, y una búsqueda de soluciones desde la perspectiva del universalismo.
Los temas de las familias, sus profundos cambios, y los problemas de atención del cuidado infantil también son tratados. Se realizan análisis de las transformaciones familiares, y de las diversas dinámicas desde las ópticas de género y generaciones. Se examinan los programas de atención al cuidado infantil y se contrastan con el derecho de las mujeres a dicha atención desde una perspectiva universalista.
Los programas sociales son diseccionados con buenos datos y mejor teoría. Se abunda sobre el programa Oportunidades de manera sobria y bien fundamentada. Se detectan sus impactos no homogéneos, y se concluye que se requiere una nueva forma de intervención de la política social. Se discuten “focalizaciones universales” (a todos los niños, jóvenes, adultos mayores, desempleados…). Se hace ve cómo la política social universal o focalizada tiene siempre un referente espacial. Así se aborda la perspectiva territorial del universalismo en México. Se analizan las escalas territoriales y sus relaciones con la política social. Se critica el hecho de que las decisiones relativas al territorio en los programas sociales hayan sido tan arbitrarias. Se propone una geografía política del universalismo para nuestro país.
Finalmente hay un encomiable esfuerzo por cómo convertir en política pública el universalismo. Se examinan las leyes de desarrollo social, los diversos modelos sociales que el estado mexicano ha ido adoptando y cómo en las múltiples localidades nacionales hay un cúmulo de distorsiones, falta de recursos adecuados y de políticas consecuentes para atender las necesidades diarias de la gente.
Habrá que felicitar a las instituciones que auspiciaron la realización de este libro, a su coordinador y a los autores por el largo y cuidado esfuerzo realizado para conseguir un producto que será de gran utilidad en estos momentos en que urge impulsar un cambio importante en los modelos económico y social en México para tener un país viable. La lectura de este libro propiciará discusiones, pero sobre todo incitará a buscar soluciones a los graves problemas sociales mexicanos.
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