Ayer hace 30 años terminó la III Muestra Nacional de Teatro en Provincia, que se verificó en el Teatro Morelos entre el 14 de febrero y el siete de marzo de 1980.
Auspiciada por el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Cigarrera La Moderna y el Gobierno del Estado, a través de la Casa de la Cultura, la muestra reunió a 23 grupos teatrales de todo el país, para presentar lo que este diario llamó obras de grandes autores contemporáneos y de vanguardia, con un repertorio que abarcó textos clásicos, dramas, comedias e historia.
Una sola ocasión, el 18 de febrero, la función debió suspenderse por fallas en el suministro de energía eléctrica, por lo que al día siguiente se presentaron dos.
Por otra parte, la muestra generalmente se realizaba en Monterrey, debido a la importancia del patrocinio de la regiomontana Cigarrera La Moderna, por lo que, tengo entendido, esa fue la primera ocasión en que salió de aquélla ciudad.
La muestra tenía la intención de presentar al público algunos de los mejores montajes que se realizaban en las instituciones artísticas de provincia, fundamentalmente Casas de Cultura y universidades.
Esta magna fiesta del teatro comenzó el 14 de febrero con la obra El canto del fantoche lusitano, de Peter Weiss, presentada por el Grupo Escuadra, de los Talleres Libres de Actuación de la Universidad Veracruzana, y culminó ayer hace 30 años con el montaje de la obra de Héctor Azar Inmaculada, a cargo de los Teatristas de Aguascalientes, dirigidos por Jorge Galván.
Entre ambas se presentaron grupos provenientes de Jalisco, Yucatán, Michoacán, Nuevo León, Coahuila, Campeche, Guanajuato, Oaxaca, Sinaloa, etc.
Las agrupaciones presentaron obras de Willebaldo López, William Shakespeare, Jean Paul Sastre, Lope de Vega, Hugo Argüelles, Federico García Lorca, Carlos Olmos y otros.
En cuanto a directores, el propio Willebaldo López dirigió a su cuadro de actores, y Nancy Cárdenas vino del norte, con un grupo de la Casa de la Cultura de Saltillo. Estuvieron también Francisco Beverido, Olga Ibáñez, Salvador Samaniego, Ramiro Osorio, etc.
En la inauguración se contó con la asistencia del gobernador J. Refugio Esparza Reyes, el maestro Víctor Sandoval, que en ese entonces era director de promoción del INBA, el presidente municipal, Lic. Francisco Ramírez Martínez, el director de Teatro del INBA, maestro José Solé, y un personaje muy conocido en Aguascalientes en ese tiempo, el profesor Ricardo Torres Martínez, en representación de la tabacalera, que en esa época en que no había tanta corrección política, patrocinó también durante varios años el Concurso de Estudiantes de Artes Plásticas, y luego el Encuentro Nacional de Arte Joven.
A la par de las presentaciones teatrales, se llevaron a cabo conferencias relacionadas con los elementos del teatro, la escritura dramática, la dirección, escenografía, actuación, teatro latinoamericano y crítica teatral.
A partir de la lectura de las notas periodísticas de esos días, me queda la impresión de que lo que se esperaba de los teatreros era que los trabajos fueran divertidos, y, más importante aún, ser obras con mensaje, invariablemente positivo diría Perogrullo.
Por otra parte, se hacía más énfasis en la necesidad de que el teatro cumpliera con la función de mantener a los jóvenes en la práctica de una disciplina artística sana para la mente y el corazón, y no tanto en el cultivo de una de las bellas artes por sí misma. Permítame ofrecerle un ejemplo de la forma en que se expresaban estas aspiraciones, a partir de la crítica publicada en este diario el 19 de febrero, y que suscitó el montaje presentado por Yucatán.
En una nota con el título Poca fortuna para Posdata, la obra traída por Yucatán, dice el cronista teatral que el escenario estuvo bien, también los inicios de la obra, pero en realidad, no pudo calificarse de buena ni de divertida … Sin mensaje aparente, la obra no aborda ningún tema nuevo; los actores tuvieron que recurrir a un semidesnudo masculino del que no había necesidad para hacerlo, algunas frases de doble sentido que no llegaron a obscenas, pero que tampoco fueron graciosas.
Permítame detenerme un instante en el montaje con el que cerró la muestra, fruto del trabajo de los legendarios Teatristas de Aguascalientes. Como señalé, en esa ocasión presentaron Inmaculada, que a decir de este diario, es la historia dramática de una mujer que se distingue por vestir siempre de blanco, como recuerdo de su frustrada noche de bodas. Esto porque en la cama, entre el marido y ella estaba, ¡hágame usted el favor!, la suegra.
La obra, original de Héctor Azar, había sido presentada en el Coliseo de la Plaza da la República en temporada que tuvo lugar en noviembre del año anterior, con motivo del décimo aniversario de la fundación de este grupo teatral y, de acuerdo a la información de este diario, en el montaje presentado en la muestra actuaron María Elena Cervantes en el papel de Inmaculada, Jesús Velasco, Arturo Pedroza, Marta Papadimitriu, Graciela Juárez, David Mora Legaspi.
La música para el montaje fue escrita por el maestro Ladislao Juárez Ponce, quien además actuó, adivinó usted, como pianista. En verdad debió ser memorable ver la obra (y al maestro Juárez en el papel del maestro Juárez).
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