Una señora muy aseñorada: La Constitución.

Escrito por on feb 10th, 2010 y archivado en Destacado, Galería Fotográfica, Itinerancia. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Una señora muy aseñorada: La Constitución.

“Una señora muy aseñorada, con miles de parches y niuna puntada ¿qué es?: La gallina” (Adivinanza)

(Marchita marchita pro Mártir Orozco Sandoval.- Parece que las esperanzas del contador Orozco Sandoval por ser candidato a la gubernatura por el PAN se marchitan. La gran marcha convocada para protestar por lo que llamaron manipulación del poder ejecutivo por las acusaciones que se le formulan, pretendió ser otra presión para el Poder Judicial. Escasos mil adultos se reunieron. Parece que por ese camino no se logrará mucho. El intento de martirologio podría ser lo que lo hubiera salvado pero…se me hace que no se le hace.)

Espero que más de alguno de los amables lectores recuerden la adivinanza que a manera de epígrafe inicia esta columneja. Me sentiría muy mal si no fuera así. Se me hace, ojalá me equivoque, que los niños de ahora con tanto Nintendo que ni entiendo, carecen de ese juego intelectual estimulante, ingenioso y divertido que eran las adivinanzas. Claro que la comparación de una gallina con nuestra señora Constitución resulta un tanto curiosa por no decir atrevida, pero el hecho es que con un 136 artículos y poco más de 93 años de vida, la sufrida carta magna de nuestro país, ha tenido más parches recortes y restiradas que la tigresa Irma Serrano, y ha salido más mal parada que ésta con su pleito del teatro Fru Fru. Ya ven que Dios castiga sin palo ni cuarta, y la tigresa está pagando ahora algo del mal rato que le hizo pasar con Manolo Fábregas cuando cambió el nombre del teatro que dicen le regaló Gustavo Díaz Ordaz de Virginia Fábregas a Fru Fru.

Claro que la señora constitución no ha tenido los devaneos de la otra señora, ni ha coqueteado con uno y con otro, ni se ha deslizado por la pendiente de la vida fácil, y sin embargo ha sido ninguneada, sobajada y violada multitud de veces. Eso sí, muy a su pesar, ha sido bandera de tirios y troyanos, que se han servido de ella lo mismo para un barrido que para un fregado. Que en su nombre se han cometido los más atroces excesos y que ha servido de escudo para solapar la corrupción y desvíos de quienes, en todos los casos han protestado cumplirla y hacerla cumplir.

Alguna vez los mexicanos nos sentimos orgullosos de esa señora Constitución. Recién estrenada fue ejemplo para muchos pueblos. Baste decir, por ejemplo, que gracias a que don Gerzaín Ugarte, secretario del primer jefe del ejército constitucionalista encargado del poder ejecutivo, que así era el título que se otorgó Venustiano Carranza, entregó una copia debidamente traducidas al inglés, al Fidel Velázquez de ese tiempo en los Estados Unidos de América, Samuel Gompers. Y ese señor, nombrado delegado para la firma del Tratado de Paz de Versalles, impresionado positivamente por el contenido de reivindicación obrera de nuestra constitución, propuso y obtuvo que se incorporara en el texto del tratado casi literalmente la redacción del artículo 123.

El tratado de paz de Versalles sirvió en gran parte de modelo para la constitución alemana de Weimar de 1919. Podemos decir sin hipérbole y con legítimo orgullo que nuestra constitución de 1917, alimentó las reivindicaciones obreras en todo el mundo a partir de la constitución alemana.

(Despilfarro en el Ayuntamiento.- Aunque pudiera pensarse que respiro por la herida ya que no he sido invitado, tengo que decirlo. Me parece un despilfarro sin sentido las reuniones, mañana, moda, tarde y noche, desayuno, comida y cena, que el primer regidor del Ayuntamiento de la Capital, ha organizado con diversos grupos de dentro y de fuera de la presidencia municipal, con motivo de su anhelada candidatura. Si hacemos cuentas creo que la mayoría de las personas agraciadas hubieran preferido que no se les incrementaran los impuestos, aunque no recibieran las limosnas oficiales.)

¡Qué frágiles son los sueños!, ¡qué cruel el tiempo que pasa!, decía el poeta hidrocálido y trianero Humberto Brand Sánchez. Y si en las personas el paso de los años deja huella, los ordenamientos legales sufren también el estrago del tiempo. Más aún como en el caso de nuestra constitución que ha sido sometida a cirugías de todo tipo, que ha sufrido parches mal pegados, que ha soportado todo tipo de abusos, al grado de que a 73 años de existencia no se parecen nada a aquella lozana obra que nos entregara el constituyente de Querétaro.

El número de reformas que ha experimentado en éstos años significa que cada uno de sus artículos, en promedio ha tenido más de tres cambios. Que se ha modificado  casi una vez por mes, y que como resultado de esas cirugías ya no refleja como lo hizo un tiempo, las aspiraciones de un pueblo en un proyecto de nación que reflejó en su carta magna.

Una constitución debe ser no solamente la estructura orgánica de un país, no solamente un catálogo mínimo de derechos humanos, no solamente la norma fundamental de la que deriven todos los ordenamientos de un sistema jurídico, sino por encima de todo el ideal que refleje los sentimientos comunes, los intereses compartidos y las finalidades consensuadas. Es cierto que vieja y maltrecho la constitución sigue siendo un referente obligado pero desgastado, necesario pero ineficaz, conveniente pero inútil. Las condiciones sociales la han rebasado, el nuevo orden mundial ha influido como nunca en el orden interno, las contradicciones se han agudizado, las diferencias sociales se han profundizado, la injusticia campea planteay la corrupción nos ahoga.

Parece que hay llegado el tiempo de proponer una gran cruzada nacional para replanteandonos lo que hemos sido, proyectemos lo que queremos ser como país, y lo planteemos en una nueva constitución que responda a los nuevos tiempos que vivimos. Aún hay tiempo de hacerlo pacíficamente…

(El presidente pegítimo.- Me dicen que por acá anduvo el licenciado en economía Andrés Manuel López Obrador, con un discurso mas desgastado que las medias suelas de mis zapatos. Que pena que el liderazgo que en un momento pudo asumir se haya desdibujado con un manejo falto de tacto. Imáginense, por ejemplo, castigar a la ciudad que más lo apoyó, la de México, con plantones y marchas. Lo verdaderamente grave es que el país va careciendo de todo, hasta de un liderazgo nacionalista que buena falta nos está haciendo.)

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1 comentario en “Una señora muy aseñorada: La Constitución.”

  1. Jesús Martín dice:

    Fe de erratas, o de ignorancia o de descuido.
    Claro que no son 73 años de la Constitución, son 93 recién cumpliditos.
    ¿Qué dirían nuestras maestras de primaria, Don Gus?

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