Feli-pillo y su galimatías de Aguascalientes

Escrito por on feb 8th, 2010 y archivado en Aguascalientes, Destacado, Galería Fotográfica. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Feli-pillo y su galimatías de Aguascalientes

“¿Por qué le vamos a tener miedo a

la muerte si ya nacimos muertos?”

Joven de Ciudad Juárez.

En los últimos cinco meses, Ciudad Juárez ha vivido la tragedia de tres juvenicidios: diez y ocho jóvenes fueron asesinados en el centro de rehabilitación El Aliviane, otros diez más fueron ejecutados en un centro de rehabilitación similar y el domingo antepasado otros diez y seis fueron cazados durante una fiesta en una casa particular. Cuarenta y cuatro jóvenes que se suman a los más de diez y ocho mil ejecutados en lo que va del sexenio, en la guerra que el cartel de los Pinos le declaró al crimen organizado, sin dialogar ni consensuar con la ciudadanía y sin medir las consecuencias.

El pasado jueves 4 de febrero, Feli-pillo no estuvo en Ciudad Juárez, estuvo en Aguascalientes inaugurando un Tecnológico que ya había sido inaugurado el año pasado y un paso a desnivel inconcluso. Desde Aguascalientes, a mil trescientos kilómetros de distancia, y con un aparato de seguridad digno de una ciudad que se vanagloria de ser de pura gente buena, y después de haber declarado en Japón que los trágicos sucesos de Ciudad Juárez se debían a un pleito entre pandillas, el hombrecito pronunció un galimatías dirigido a los juarenses y a los mexicanos. En dicho discurso galimatoso, la cabeza menor y visible del calderonato, contra la inteligencia de los juarenses y los mexicanos escupió, con el beneplácito de los oyentes, las siguientes palabras:

“Porque tenemos, sí, un plan y una estrategia, pero no queremos imponerla desde el centro, sino que queremos dialogarla y proponerla a la sociedad juarense e implementarla de la mano con los juarenses. Porque queremos atacar la inseguridad de raíz, y sabemos que para superar ese desafío no basta fortalecer la capacidad, el armamento o la tecnología de las fuerzas del orden, como lo hemos hecho, apoyando a la policía municipal de Juárez”. *

Como dijera el asesino Jack, vayamos por partes…para identificar el cadáver (o los cadáveres). A) “no queremos imponerla desde el centro”, como sí lo hicimos, dice el chaparrito AA, con la incruenta guerra que declaramos al crimen organizado, sin estrategia, sin capacidad, sin consultar, sin consensuar y selectivamente (Michoacán y Zacatecas, de la izquierda, menos Morelos, de la derecha), sólo para maquillar la imagen de deslegitimación con que asumimos el poder. B) “queremos atacar la inseguridad de raíz” (lapsus etílico del poder), es decir, brindando mayores oportunidades de educación, esparcimiento, cultura y empleo para, en justicia, recomponer el tejido social, sólo que eso no está en las atribuciones que me encomendaron los poderes fácticos; a ver qué me invento o cómo le hago, susurra el Pelele. C) “no basta… como lo hemos hecho” (fruto de la resaca cotidiana, pensamiento de confusión más que de humildad michoacana), en tres años hemos sido cómplices de diez y ocho mil ejecuciones y no hemos logrado nada, salvo la millonaria suma pagada a la máxima warholiana de los quince minutos de fama (exagerando, pues sólo se reduce al sound bite del día a día) de los dizque “grandes golpes” a los narcomenudistas del crimen organizado. Así las cosas.

Por si fuera poco, el segundo hombre del calderonato, el copiloto de la nave que naufraga, el logobulímico y segundo egresado más ilustre de la Escuela Libre de Defeco, Fernando Gómez Mont, después de criminalizar a la juventud, con la escatología ideológica y el pensamiento veletero que lo dibuja, vomita cínica y estúpidamente su inepcia, al declarar: “Necesitamos comunicarnos con la gente, asumir compromisos con ella, que ellos asuman compromisos para recuperar la seguridad. Necesitamos ciudadanía para resolver ciertas partes de este problema, que no es estrictamente policíaco”.

O sea, es decir, nos equivocamos. ¡Ciudadanos, sí existen!, y además de que pongan a los muertitos, necesitamos escucharlos, que nos ayuden a recuperar la seguridad que les hemos quitado con nuestra estulticia, con  nuestra soberbia, con nuestra incapacidad. Necesitamos ciudadanía porque no hay Estado. La violencia legítima e ilegítima no nos alcanza. ¡Help!

Los desayunos familiares son el espacio ideal para el conflicto y la negociación entre padres y hermanos. Así pues, el chaparrito pelón y de lentes, fruto de un golpe de Estado electoral, con la autoridad disminuida que le otorga su clan endogámico, aparte de intentar poner orden en el clan familiar hidrocálido con miras al primer domingo de julio, vino a Aguascalientes a la sobremesa del desayuno larfiano a rasgarse una vez más las vestiduras y a ofrecer una más de sus promesas, obviamente incumplidas en el futuro inmediato.

Mientras tanto, al margen de toda esta rebatinga del calderonato, el Princeso local hace cuentas alegres  con respecto a su afán bipolar (pri o pan) de cubrirse las espaldas, pues para ello cuenta con dos ases bajo la manga derecha: el Machismo priísta y la homofobia panista. ¡Bendito El padre, El hijo y El espíritu santo!

Como bien dijera Juan Villoro, Premio de Periodismo Rey de España, “México es un país de sangre y plomo”.

_____

* Negritas que evidencian el cinismo del hablante y los aplausos de la condolida concurrencia.

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2 comentarios en “Feli-pillo y su galimatías de Aguascalientes”

  1. FPM dice:

    Todo cuanto dices es cierto, la ineptitud está al mando (si es que así se le puede llamar a lo que des-hace). Pero yo ya no sé qué más tiene que suceder en este país para que de una vez por todas mandemos a estos tarados a donde su madrecita los espera. Jóvenes muertos e infestados por la narcocultura; niños achicharrados por negligencia gubernamental; muertos de hambre, pueblos vacíos, 5º de primaria como media nacional, 60 millones de pobres, sistemas de salud y seguridad colapsados o totalmente corruptos, violencia en la calle, en la casa, en la escuela, en el trabajo… ¿Miedo? Ya lo respondió el joven de Juárez. Ellos no tienen miedo, están desesperados y no tienen escapatoria; el miedo es para nosotros, los que no sabemos qué es nacer muertos.

    La solución de raíz (la verdadera) conlleva, sobre todo, tiempo. La educación, principalmente. Se trata de pensar una generación completamente distinta a ésta, de fundar bases en la que se sostenga, sabiendo que los resultados no serán para nosotros… Y eso no es posible ya para muchos mexicanos, ya no tienen tiempo. “Sin futuro no hay culpa” reza una frase punk. Y acá resulta válida también “Con el futuro asegurado ($), tampoco”, cosa que pueden pensar los narcos o cualquiera de los políticos al turno. ¿O son lo mismo?

    Calderón no es el Mal sino otro de sus síntomas. Ponga usted a cualquiera de los políticos actuales, incluyendo al Peje, y la cosa es la misma: el país está podrido. Apele usted a la gente, al pueblo, dígales lo que ya saben y no pasa nada. Lo peor es que si se avecinara una revuelta, ésta nacería del resentimiento, del odio y la venganza, no de algún ideal o impulso positivo, esperanzador.

    En México hay guerra, tal cual, y ninguno de los bandos parece representar algo más que muerte. Nosotros, los rehenes, mayoría absoluta, acá seguimos discutiendo de politiquillos cuando nos queremos hacer los interesantes, y de “izquierda” cuando nos queremos hacer los justicieros. La gente se está matando a quemarropa mientras tanto.

    Para comenzar no estaría mal un mea culpa nacional en el que nos reconozcamos clasistas, racistas, tramposos, envidiosos, ignorantes, conchudos, sucios, viciosos, corruptos, prejuiciosos y miedosos. “Acéptalo, compatriota, eres un pobre pendejo”, sería el nombre de la campaña. Luego, vendría la segunda etapa: “¡Sorpresa! También eres un cabrón”, porque también somos fuertes, gentiles, trabajadores, alegres, humoristas, inventivos, sagaces, apasionados y vibrantes.

    La política, estos políticos (sus partidos), mejor dicho, no van a solucionar nada. Al contrario, también los veo colapsando (sin ideología, sin representatividad, sin credibilidad). Éstas son sus patadas de ahogado, las más desesperadas, donde ya no importa nada más que ganar por ganar. Se acabó el discurso y con él su curso pagado por todos los que pagamos. Entonces, ¿les damos el tiro de gracia o los salvamos?

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  2. Enrique dice:

    Muy justa su indignación. Solidario con usted. Les damos el tiro de gracia.

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