Este es un año con varios procesos electorales estatales que, nuevamente, se van a dar en el interior de una crisis política profunda, creciente y cada vez más peligrosa.
La crisis política tiene varios aspectos que podemos enumerar como sigue: a) separación de la clase política de la sociedad civil; b) Los partidos (todos) se ocupan demasiado de las luchas internas por el poder y poco de las necesidades de la nación; c) los recursos presupuestales de que disponen son muy abundantes y por ende, hay una lucha interna muy importante por el control y acceso a los mismos; d) la lucha interna partidaria configura camarillas internas que controlan todo en el interior de cada partido; e) los individuos en cada partido sólo pueden ascender por medio de su inscripción en cada camarilla; f) el ascenso en cada camarilla y cada partido no se da por méritos propios sino por captación es decir, por la selección que los dirigentes de cada camarilla o partido hacen de sus miembros; g) la selección no se realiza por la capacidad o por los méritos de las personas sino por su subordinación y lealtad a los dirigentes de cada camarilla; h) los que ascienden no son los mejores sino los más subordinados y leales a los jefes (líderes de cada camarilla o partido; i) el resultado es la configuración de una mediocracia (hombres mediocres) que dirigen las camarillas o partidos; j) los hombres seleccionados por los partidos para la elección de puestos de elección popular se encuentran muy lejos de tener las capacidades para hacer frente a los graves y grandes problemas nacionales; k) partidos y puestos de elección popular están dominados por una mediocracia.
El modelo anterior no es exacto pero da una idea de lo que está sucediendo. No todos los políticos son mediocres y hay algunos hombres de calidad pero desgraciadamente, son los menos. Lo peor es que aun los hambres de buena capacidad están dominados por este sistema generador de mediocracia (mediocres que dominan el sistema) y que aleja a una buena cantidad de talento que, en forma separada y fuera de los partidos, se encuentra en la sociedad mexicana. Este sistema que esbozamos en términos gruesos, se repite en la determinación de los cargos gubernamentales y por tanto tenemos mediocridad generalizada en partidos y gobiernos. No todos los funcionarios de los gobiernos son mediocres y hay un buen número con buena e incluso, con excelente capacidad, pero son minoría.
No es casualidad que la sociedad civil mexicana califique con notas muy bajas a políticos y gobernantes y que, de alguna manera exprese su hartazgo cada vez más y con más fuerza.
El Presidente Calderón como otros muchos políticos, han ido comprendiendo poco a poco el problema a que nos referimos y, dado que el PAN se encuentra en condiciones sumamente desventajosas frente a l PRI, a mediados de diciembre pasado quiso dar un golpe y propuso un decálogo de cambios fundamentales al sistema político mexicano. Algunos de los componentes del decálogo se integra por proposiciones que desde hace tiempo se plantean desde la sociedad civil tales como la reducción en el número de diputados y senadores, la posibilidad de hacer iniciativas ciudadanas y tener candidatos independientes; otras recogen discusiones que se han dando tanto entre partidos como en la sociedad civil, tales como la reelección y, finalmente otras que corresponden a la visión del ejecutivo para simplemente aumentar su poder.
No hay duda de que la propuesta del Presidente Calderón es incompleta y además muy sesgada, pero tiene dos características importantes: se trata de la apertura a la discusión de una reforma de fondo al sistema político mexicano y, es un reconocimiento de que el sistema político existente ya no corresponde ni a la estructura social actual ni a las necesidades del pueblo mexicano. Aunque no lo haya dicho la propuesta, es reconocer que el sistema político actual ya no es legítimo en el sentido social de la palabra.
De no hacerse una reforma profunda, iríamos en este año a un conjunto de procesos electorales carentes de legitimidad social.
Otro hecho más que demuestra la crisis del sistema político mexicano es que es una propuesta de reforma política que surge de la presidencia y casi no fue tomada en cuenta por los políticos ni de su partido ni de la oposición. Cuando se le toma tan poco en cuenta a un Presidente en una propuesta importante es que algo grave está pasando. Cuando un Presidente no tiene poder de convocatoria ni siquiera para una discusión global sobre algo clave es la manifestación de una crisis profunda.
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Estimado Juan, efectivamente es preocupante la indiferencia con la que se trata al Presidente de México, nos guste o no, es el Presidente, y este es el resultado del no querer a nuestro pais, y´pensar solo en el poder, reconozco que el papel del Presidente no es el mejor, pero si la actuación del Poder Legislativo y la del Judicial se hubiese encaminado a favor de resolver los problemas estructurales de nuestro pais, otro cantar seria, y seguramente la indiferencia en la que estamos sumidos los ciudadanos de a pie, cambiaria a una participación positiva. Ojala la insuficiente y sesgada propuesta del Presidente de frutos en el Legislativo y no termien como otros intentos que por miedo a perder el poder, la dejen peor..
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Me gustaria saber su opinion respecto a considerar el ejercicio del voto, como una obligación y no como un derecho, tal y como existe en otros paises.
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Y ahora los malos politicos(subordinadosy leales de las camarillas) haran su gran acto de escapismo y se instalaran en el lugar de los menos , es decir de los buenos politicos, asi que como hay muertos ojetes, dentro de los partidos tampoco hay politicos mediocres,,,,,todos se auto llenan de virtudes, o los llenan claro esta……….Mexico es un estado fallido.
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