Salarios mínimos: humillación humana y error económico

Escrito por on ene 3rd, 2010 y archivado en Así Vamos. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Salario mínimo: reproductor de pobrezaCada año debemos repetir casi lo mismo. El reciente aumento de los salarios mínimos es un agravio al pueblo mexicano y un profundo error de política económica.

Nuestras razones son las siguientes:

1. Reproducción de la pobreza. El crecimiento de la economía debe basarse no solamente en la creación de una mayor riqueza, sino también en una adecuada distribución de la misma. Una sociedad cuyo crecimiento se basa en la miseria de una buena parte de su población, es una sociedad enferma que no logra un crecimiento autosostenido ya que, necesariamente, resentirá fuertes inestabilidades en el corto plazo y, estancamiento y crisis en el largo plazo. Esta es la experiencia que se tiene desde hace más de un siglo en la economía mundial. Incluso, economías basadas en el modelo de exportación como Corea, nunca hubiesen alcanzado los niveles económicos que hoy tienen si no hubiesen mejorado sus niveles internos de salarios.

2. Polarización social y por ende, violencia. Todo mundo lo dice y lo repite: la violencia criminal es nuestro principal problema social. Es cierto que, según se ha admitido por todos los candidatos a la Presidencia de la República, es en la corrupción policíaca y judicial en donde se encuentra el principal centro de criminalidad pero, el segundo foco de violencia proviene de las polarizaciones sociales crecientes que no sólo generan tensión social, sino que también son caldo de cultivo de violencia criminal. A largo plazo, únicamente con una sociedad más equilibrada e integrada, se podrá garantizar una disminución sustancial de la violencia criminal.

3. El salario es elemento clave para impulsar a la productividad. Se nos dice que las empresas necesitan sobrevivir y que no pueden pagar alzas de salarios. Lo fundamental en la vida de una empresa es la productividad de la misma y el factor trabajo es esencial; la calidad y  cantidad del trabajo realizado es un elemento vital para la productividad. No habrá buen trabajo si no hay un estímulo adecuado para el mismo y si no hay una retribución justa que además, sea estimulante para el trabajador.

Pensar que solamente el capital debe tener estímulos y considerar al trabajo como un resto, sujeto a los únicos estímulos correctos que son los del capital, es una incomprensión de los procesos económicos y una estupidez en términos de la orientación económica de la sociedad.

Es cierto que no se pueden incrementar los salarios por mero voluntarismo pero, el mantener una remuneración adecuada al trabajo es vital para la capacidad competitiva de la economía. No se trata de aumentar a lo loco los salarios, sino de implementar un proceso neto para que su nivel sea claramente progresivo.

4. Los salarios bajos distorsionan el proceso productivo. Los bienes de consumo producidos en un  país se pueden dividir en dos conjuntos: la canasta de bienes salario y la canasta de bienes ganancias.

Cuando los salarios son muy bajos, las empresas productoras de la canasta de bienes salario no tienen mercado y en consecuencia, tienden al estancamiento o a la crisis. Dado un nivel de ingreso determinado es claro que si los salarios son bajos las ganancias tendrán que ser elevadas y por ende, los bajos salarios constituyen un impulso a empresas productoras de empresas de canasta de bienes ganancias.

Así, los bajos salarios repercuten fuertemente en la estructura industrial del país. Impulsan a las empresas productoras de bienes ganancia y deprimen a las productoras de bienes salarios.

Ahora bien, las empresas productoras de bienes salario son las que usan más mano de obra y consumen menos materias primas importadas. Por eso, los bajos salarios acentúan aun más el problema del empleo y los desniveles de nuestra balanza comercial. Los bajos salarios no reducen, sino que impulsan los desequilibrios microeconómicos y macroeconómicos de la economía.

5. Los bajos salarios estimulan a la economía informal. Es evidente que si las remuneraciones en la economía formal son reducidas, el trabajador buscará emplearse en la economía informal. Hacienda, los comerciantes y los industriales, se quejan de la economía informal pero hacen lo contrario para que ésta pueda reducirse.

El salario mínimo ya perdió toda su condición de norma de referencia para el cálculo económico y para la configuración de índice de bienestar social; ya no es instrumento de integración social, sino de burla a la misma. El mísero de los salarios mínimos es producto de la ceguera en la visión económica y de la mezquindad y mediocridad del espíritu humano.

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