A casi 100 años de la Revolución Mexicana, México sigue con muchas cuentas pendientes. En lo económico, seguimos planteando modelos de desarrollo que ya agotaron su posibilidad de éxito. En lo social, el crecimiento de la pobreza y la dramática inequidad en la distribución del ingreso dan cuenta del fracaso de las políticas públicas para el desarrollo social. En lo político, la visión cortoplacista e inexperta de un amplio sector de la clase política, refleja una realidad preocupante y sin rumbo, para avanzar en lo importante.
Lo anterior, se hace más evidente con la aprobación del paquete económico que envió el Ejecutivo Federal al Congreso de la Unión, como ejemplo de la falta de ideas y propuestas realistas.
Primero, un paquete fiscal donde los costos políticos todavía están por verse, y que a nadie dejó satisfecho. Después, la aprobación del presupuesto para el 2010, que es el reflejo de presiones y ajustes entre partidos y grupos; donde la federación y los estados “jalaron” como pudieron y como comúnmente se dice, “Agua para su molino”.
Sin importar que las prioridades de la sociedad; hacia la ciudadanía se esté dando un mensaje o una señal de incongruencia, dejando de lado objetividad de saber qué se quiere y hacia donde se quiere ir.
En un presupuesto aprobado por casi 3.2 billones de pesos, lejos quedo el fomento del empleo, la reactivación de la inversión, el incentivo a las exportaciones y al consumo, etc. Nada de eso importó en la propuesta del ejecutivo, nada de eso se considero al negociar los recursos hacia los estados para realizar la carretera, el centro de convenciones, la cancha deportiva o el remozamiento del centro histórico.
Los diputados federales se vieron inmersos en una dinámica pocas veces vista, con la presión de los ejecutivos estatales, con la estrategia de llevar más recursos a sus entidades; con la presión de repartir los recursos disponibles casi sin mirar hacia la eficiencia y sustentabilidad; y con la presión e intención del ejecutivo por transferir su responsabilidad, por si falla la estrategia de recuperación de la crisis económica.
De nada sirve tener los recursos para muchas obras, sí estas no están dentro de las prioridades de la sociedad, como lo son: Salud, educación, empleo, seguridad pública.
Aguascalientes, para el 2010 contará con recursos por los mismos 12 mil millones del 2009. Sólo en Gasto Federalizado (ramos 28 y 33) serán 9,800 millones, y resto en algunos proyectos de inversión y fondos específicos.
Ojalá que los recursos sean utilizados en los rubros que se requieren; Ojalá que la estrategia económica del ejecutivo sirva para tener un año 2010 con desarrollo, y no seguir en el camino más lento para la recuperación; Ojalá que veamos resultados y beneficio; Ojalá que la Revolución Mexicana sea justificada.
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