Supongamos que en las pasadas elecciones elegimos lo correcto, que nuestra fuerza es el voto, que somos ciudadanos únicos, inteligentes, con capacidad de decisión, que sabemos los que queremos y que tenemos claro lo que no, que ejercemos nuestro derecho al voto y que con eso ya emitimos una opinión de premio o castigo a nuestros líderes, que estaría usted satisfecho con los resultados, que su opinión será tomada en cuan y que de no ser así usted emitirá un castigo a los malos funcionarios y que se destituirá a quienes le fallaron al emitir su voto; estaríamos hablando de un país lejano en el cual nosotros no tenemos cabida, estaríamos hablando de un país del primer mundo o quizás mas allá, del mundo mítico…
En nuestro Mexicalpan de las tunas vedes, aun estamos en la época de los cuentos chinos y las películas de vaqueros. Todos sabemos que no hay a cual gallo irle, sabemos que el que quede nos dará el espaldarazo en el momento en que vea su chequecito y haga migas con el que manda y parte el queso, que por bien intencionado que sea lo ataran de pies y manos para que siga sirviendo al rey no a los ciudadanos. Que las leyes son del todo inoperantes para el jodido, que solo sirven al poderoso y que solo podrá vivir en el país que soñó la campeona de tae kwon do el que emigre al Canadá o a Suiza, que en este país nada cambiara hasta que se haga una reforma de raíz, la gente se cultive y tengamos la capacidad de exigirle a nuestros gobernantes cuentas claras. Mientras tanto usted y yo seguirnos haciendo lo posible por evadir impuestos para no mantener a tanto zángano que vive como burgués representando al proletariado, haremos lo posible por no reír de mas al ver las sesiones del congreso en la tele y nos haremos como siempre los sordos para no morir con la vesícula biliar hecha una bolsa de canicas por las decisiones que mis representantes toman a mi favor… México sigue siendo el pastel que se reparten unos pocos, sigue siendo la opción para vivir al margen de la ley, para cometer crímenes sin ser castigado y para ser castigado por ser un buen ciudadano. Sin más opciones que votar por el Santo o por el Tigre de Santa Julia, no veo a donde nos lleven nuestros prístinos candidatos con estas leyes de comedia que tenemos que esquivar para no quedar en la calle o dentro del botellón por pensar y hacer uso de un criterio educado el cual no tiene cabida en este delicado y amable país.
Fíjese usted, solo voto el 42% de los votantes, de esos pocos votos el 22 y cacho por ciento, fue para el ganador en mi distrito, es decir que me va a representar un fulano al cual lo eligió algo así como el 10% del total de la población, que padre democracia…
Al menos ya estoy seguro a quien mantendré por tres años de una manera digna y decorosa en un depa en Reforma, comiendo del buffet que sirven en el augusto recinto legislativo, trabajando de 9 a 2 y cobrando como si de veras estuviera al tanto de mis intereses, ¡viva México…!
Así pues juzgue usted, por quien votó, porque el que quede no resolverá sus problemas, ni los míos a menos que sea nuestro compadre.
Con esta ridícula democracia a donde quieren llevarnos o que maltrecho cuento de jinetes aztecas quieren vendernos, es torpe creerle a la gente que nos ha venido quitando lo nuestro por tanto tiempo, los que ya se sabe, ven por ellos mismos, no por los intereses de los gobernados; siga destrozándose su vesícula o tómelo con humor, pero de que a nuestra democracia le falta, le falta, y… mucho…
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