El Aguascalientes que perdimos (Primera parte)

Escrito por Carlos Reyes Sahagún on oct 5th, 2009 y archivado en Recuperando Aguascalientes. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Estación del Ferrocarril en Aguascalientes

Estación del Ferrocarril en Aguascalientes

El 23 de febrero de 1953, El Sol del Centro publicó un gran anuncio con la fotografía de un hombre muy serio, que posaba despreocupado, mirando a través de sus anteojos de aro negro hacia un punto ubicado a la derecha del fotógrafo.

Bien peinado y con bigote, vestía traje y corbata. A la izquierda de la fotografía el anuncio interrogaba: ¿Conoce Ud. a este hombre de Aguascalientes?, para luego ofrecernos la respuesta: Es su buen amigo y vecino, Heliodoro Martínez López, Gerente de la Embotelladora Aguascalientes, S.A. su embotelladora de Coca-Cola. Tiene a su favor muchos años de ganarse amistades en su tierra adoptiva de Aguascalientes.

Persona muy activa en círculos sociales, así como dirigente de diversas instituciones cívicas (Club Rotario, Cámara de Comercio, Club de Tennis, etc). Heliodoro Martínez López es un ciudadano ejemplar y un verdadero crédito a la comunidad donde convive en unión de sus seres queridos.

Esta es una descripción del autor de El Aguascalientes que yo conocí, que vuelve a ver la luz gracias a la labor del Departamento Editorial del Instituto Cultural de Aguascalientes, y que indudablemente enriquece el acervo de conocimientos sobre nuestra ciudad.

Me parece que uno de los logros dignos de mérito que ha alcanzado la Universidad Autónoma de Aguascalientes, y en particular sus carreras humanísticas, es el de haber despertado el interés de muchos universitarios por las cosas del pasado de Aguascalientes, que por fortuna se ha visto correspondido por la atención del público.

Y en este interés, a la UAA habría que sumar el Archivo Histórico del Estado, fundado algunos años después que la máxima casa de estudios, y el Archivo General Municipal.

De unos 30 años a la fecha se han multiplicado los trabajos que se esfuerzan no sólo por reconstruir el pasado de Aguascalientes, sino también que reflexionan sobre el presente y futuro de la ciudad.

Antes de esta fecha esta actitud fue más bien excepcional porque, ¿qué gracia tenía escribir sobre lo obvio; lo que estaba ahí a la mano, y que en términos generales todos conocían?

Por eso debemos agradecer a personas como don Heliodoro Martínez por habernos dejado este testimonio de otros días.

La lectura de esta obra me deja la impresión de que en alguna medida la materia prima utilizada por el autor es la basurita de los historiadores; ese material que quizá en obras formales no se toma en cuenta por su falta de trascendencia, pero que no deja de ser interesante. (Primera parte del texto de presentación del libro El Aguascalientes que yo conocí, de Heliodoro Martínez López, el cuatro de octubre de 2009, en la 41º Feria del Libro).

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1 comentario en “El Aguascalientes que perdimos (Primera parte)”

  1. Ricardo dice:

    Debe tener el mismo enfoque y la misma lectura sabrosa que “Pueblo en Vilo” de Luis González, y otros textos considerados parte de la microhistoria.

    Me entero tarde de la presentación del libro, pero seguro no batallaré para conseguirlo.

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