¿Cual veto de los gobernadores?

Escrito por on Ago 12th, 2009 y archivado en Destacado, Lejano Cotidiano. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Vice Almirante Miguel Angel Barberena

Vice Almirante Miguel Angel Barberena

En la columna “La Purísima…Grilla” de este martes 11 de julio, en el diario La Jornada Aguascalientes, en relación al relevo del próximo año en el poder ejecutivo del estado, nos encontramos la siguiente afirmación: “A Orozco, por su parte, le interesaría no tener el clásico “veto del gobernador”, que es una tradición del viejo sistema priista, en la que si al titular del Ejecutivo en un estado se le impide designar candidato, cuando menos se le da derecho de vetar a uno de los aspirantes”.

De tanto que se ha repetido eso del “veto” pareciera que sea una verdad dicho derecho y no una frase hecha, la cual, desde mi perspectiva y experiencia como analista y militante no se sostiene en un rápido paseo por las sucesiones de gobernador en Aguascalientes de las que tengo memoria y experiencia de vida, empezando por la de Luis Ortega Douglas en 1962, quién simpatizaba con Manuel Moreno Sánchez, líder del Senado y de ninguna manera, conforme a los rumores de la época con el profesor Enrique Olivares Santana.

En cuanto a Olivares Santana la llegada de su amigo y compadre Francisco Guel Jiménez, ha sido siempre vista como una sucesión atípica, en cuanto suponer que el “virrey puso virrey”, cosa que en estricto sentido no fue así, pero ya tendremos ocasión para dilucidar hasta dónde es exacta dicha afirmación, pues no es el motivo de estas reflexiones. En todo caso quién le cerró el paso a Manuel Moreno Sánchez, quién ahora si quería ser gobernador, fue el propio presidente Gustavo Díaz Ordaz quién de ninguna manera simpatizaba con este personaje, cuando compartían responsabilidades en el gobierno de Adolfo López Mateos. Olivares no tenía necesidad de desgastarse en manifestar antipatías, pues para ello Don Gustavo se cocinaba sólo.

Desde que era Presidente Municipal, Francisco Guel Jiménez y Refugio Esparza Reyes, Presidente del PRI estatal, la aversión que se manifestaban ambos sólo quién no quería verla no la veía, así que si Guel intentó vetar a Don Cuco es obvio que Luis Echeverría no se dio por enterado.

A su vez por más pataleo que hiciera Don Cuco a favor de Augusto Gómez Villanueva o de pérdida por el hijo de don Enrique, quién llegó fue el personaje al que menos quería: Rodolfo Landeros Gallegos.

Rodolfo hizo hasta lo imposible por imponer a Miguel Romo Medina, sin embargo De la Madrid optó por su amigo, a la vez que complacía a las fuerzas armadas, al poner a un compañero de ellos como era Miguel Ángel Barberena Vega. Efectivamente Landeros no simpatizaba ni con Augusto, ni Héctor Hugo, en lo cual coincidía con el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett y el propio presidente, así que por ello más que fallarle el veto fue la intención de heredar el puesto a su subordinado. En rigor De La Madrid dio señales claras de inclinarse por Barberena, cuando iniciando su sexenio le dio el grado de Vice Almirante y en 1985 lo mandó de candidato a Diputado Federal en las elecciones intermedias, para abonarle el camino y que quienes entendían de señales se alinearan al lado del ingeniero.

Miguel Ángel Barberena Vega, conociendo a cabalidad las reglas del sistema, pronto se dio cuenta de la cercanía de Otto Granados Roldán con Carlos Salinas de Gortari, por lo cual ni aspavientos hizo para estorbarle el camino a Otto, limitándose a observar los desfiguros y berrinches del cachorro de don Enrique, con todo y planas de las “fuerzas vivas” deudoras de Teodoro, a los cuales, muy en el estilo del presidente Salinas: ni los vio ni los oyó.

Si a alguien no quería Otto de sucesor ese se llamaba Héctor Hugo Olivares Ventura, quién fue el designado por Ernesto Zedillo, en una jugada aviesa en que le cobraba la “traición” de la asamblea del PRI en septiembre de 1997, como lo hizo, de diferente manera, con Santiago Oñate, Artemio Iglesias y Ricardo Monreal por aquello de los famosos “candados”. Zedillo conocía las encuestas favorables al PAN y mandó a perder a Héctor Hugo, frente al popular candidato panista Felipe González, entregando la plaza al PAN.

La animadversión de Felipe González González hacia Luis Armando Reynoso Femat era pública y notoria, sin embargo el necaxista llegó al Palacio de los Rincón Gallardo, en una serie de jugadas audaces en que se impuso como candidato. En estos momentos el mejor posicionado, en cuanto a los panistas se refiere, es indudable que ese personaje es Martín Orozco, quién lleva la delantera ante Raúl “Juanito” Cuadra. Y si Martín no es el nominado se deberá mayormente a su lejanía con Felipe Calderón, antes que a un exitoso veto del frívolo de Luis Armando. Así que por lo menos en Aguascalientes el “clásico veto” ha brillado por su ausencia.

Por ello lo del “clásico veto” más que una perogrullada es simplemente una falacia, la cual a fuerza de repetirla quieren convertirla en verdad.

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