Los líos de barandilla de Rock Hudson

Escrito por on Ago 5th, 2009 y archivado en Destacado, Lejano Cotidiano. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Rock Hudson en "Ultimo atardecer", filmada en Aguascalientes, México

Rock Hudson en "Ultimo atardecer", filmada en Aguascalientes, México

Mientras transcurrían los días de filmación de “The day of the gun”, título con que se registró el guión de Dalton Trumbo, que a la postre conoceríamos con “The last sunset”, en las diversas tertulias, no faltaba la charla de las diferentes experiencias de los aguascalentenses, los cuales acudían a las locaciones a ver el rodaje, en sitios cercanos a Venadero, en la última quincena de mayo, en tanto a principios de junio se trasladaron al municipio de El Llano, para otros escenarios, donde se construyó el pueblo fronterizo, en el cual tenía lugar el duelo final entre Douglas y Hudson.
Las damas manifestaban cierta “preocupación” por la actitud distante hacia ellas del galán Rock Hudson, pues aunque en las fiestas donde era invitado o las que él ofrecía, como la que tuvo lugar el domingo 29 de mayo en su casa que habitaba en la privada de Democracia, después de una pachanga taurina estudiantil, en que se prodigaron los brindis de los alterantes al actor, aunque aceptaba bailar con las chicas, nunca perdía la compostura, ni buscaba propasarse con alguna de las asistentes y empezaban a circular los rumores de que su valet, de apellido Guajardo, organizaba otras reuniones, a las cuales solo eran invitados varones, la mayoría de no muy buena reputación, por sus maneras y conducta.
Luego, en la sección policiaca del miércoles 15 de junio, en El Sol del Centro, se publicaba una nota con la siguiente cabeza: “Ni el mismo Rock Hudson se escapó de los ladrones, le birlaron más de mil dólares de su cartera”, para en el cuerpo de la nota señalar: “lo anterior sucedió durante una fiesta que el citado artista y su valet Guajardo ofrecieron.
La policía informó sobre el particular que a Rock le habían robado 1,100 dolares y un cheque en dólares, pero este no quiso que se supiera algo más sobre el asunto, inclusive pidió a nuestras autoridades que todo fuera olvidado.
La policía informó que a la fiesta habían asistido muchos pachucos y que había degenerado en una borrachera tremenda.”
En El Heraldo de Aguascalientes hasta el día siguiente publicarían una breve nota sobre el robo, aclarando que no eran dólares, sino pesos mexicanos los que le habían sustraído al actor. Y aunque la prensa local ya no volvió a informar sobre el asunto, las diversas versiones sobre lo sucedido estuvieron a la orden del día, pues a pesar de que el actor y la productora no quisieron ahondar en el asunto, retirando o más bien no ratificando la denuncia, terminó por trascender que dos personas o conocidos por los apodos de “El Cabezón” y “El Cerillo”, habían sido los autores, aunque no se les siguió ningún proceso judicial.
Años más tarde, departiendo unas bebidas espirituosas, en la casa del buen amigo Bernabé Esparza, junto con Javier Maceira, Francisco Irirate “El Buchacón” y otros dos que se me escapan sus nombres por el momento, al igual que estaba con nosotros el “Cabezón”, el cual para ese tiempo ya residía fuera de Aguascalientes y estaba sólo de paso, no falto el momento de salir a relucir diversas anécdotas sobre las hazañas amorosas de los toreros Esparza y Maceira, quienes siempre tuvieron merecida fama de galanes, hasta que alguien recordó el incidente con Rock Hudson, arguyendo “El Cabezón”, que de ninguna manera se lo anotaran como una “conquista”, puesto que por tratar de sobrepasarse con él, se lo había quitado de encima, junto con el “Cerillo”, agregando que los periódicos habían exagerado lo del monto del robo, pues sólo se habían repartido 600 dólares. Claro que ellos no fueron a dar al “bote”, porque los encargados de la producción, temerosos de provocar un escándalo en torno a las preferencias sexuales del actor – quién hasta 1985, cuando ya estaba muy avanzado su padecimiento de SIDA que lo llevaría a la tumba el 2 de octubre de ese mismo año, aceptó públicamente su homosexualidad-, decidieron no proceder contra ellos, echándole tierra al asunto, por lo menos en los periódicos, puesto que en los corrillos de chismes y en el mundo de la picaresca local, las conjeturas sobre lo acaecido en las fiestas privadas de Hudson, con “pachucos”, quedó flotando en el imaginario colectivo o, mejor dicho, en la memoria de personas como “Chito” Ponce o el propio Paco Maldonado, los cuales en forma separada me dieron su versión del hurto, coincidiendo en que “El Cerillo” y “El Cabezón” habían sido de los extras a los cuales Gujardo invitó a compartir “muy privadamente” con Hudson en su casa. Después del incidente las apariciones públicas del actor se redujeron al mínimo posible.
Ese fin de semana, del incidente, concluyó la etapa de rodaje de “Último atardecer” en Aguascalientes, conforme a lo previsto y el cual, sin duda alguna, causó mucha sensación en la entidad, por la categoría de las estrellas internacionales que vinieron, sin que ninguna otra filmación haya provocado similar involucramiento de la población en estos cuarenta y nueve años que han pasado, desde que estuvieron aquí, sobre todo Douglas y Hudson.

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2 comentarios en “Los líos de barandilla de Rock Hudson”

  1. Carlos Alejandro Franco dice:

    Felicidades Gustavo por rescatar para la memoria colectiva este capítulo tan significativo para los aguascalentenses, sobre todo para quienes amamos el cine. Ojalá en 2010 el ICA contemple algún tipo de conmemoración para el cincuenta aniversario del rodaje de El último atardecer. Sería ideal una proyección y una exposición de fotografías de produccción, así como algunas conferencias testimonales de quienes estuvieron relacionados de algún modo con la que hasta ahora sigue siendo la única producción hollywoodense en Aguas. Felicidades de nuevo, Gustavo.

  2. jmrobledo dice:

    Sea pues, la emoción de tener a una estrella de Hollywood paseando por calles y veredas de Aguascalientes y la discreción de las autoridades, combinado con la “recatada” sociedad aguascalentense, fueron suficientes para no ahondar en asuntos de la vida privada de Rock Hudson.

    Lástima, en esos aspectos si nos hemos descompuesto. Nomás me imagino el mitote que armaráin algunos programas de radio y tele con un asunto así.

    Por otro lado, festejemos que Don Gus se haya ido a desempolvar periódicos y amistades para rescatar trozos de ese pasado que se ignora, aunque por allí estuviera, en letras impresas y en la testa de algunos memoriosos.

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