Las fallas simbólicas en la relación Necaxa y Aguascalientes

Escrito por on Jul 31st, 2009 y archivado en Área chica, Destacado. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Estadio Victoria de Aguascalientes

Estadio Victoria de Aguascalientes

El antecedente:

Hace casi seis años las cosas eran ligeramente distintas a como son hoy en Aguascalientes, tanto para el Necaxa como para el gobierno del Estado y en especial para Luis Armando Reynoso Femat, gobernador en turno. El equipo de los rayos del Necaxa venía de una gran época en términos de campeonatos, habiendo logrado tres durante la década de los años 90 y con un enorme apoyo de parte de sus dueños, la compañía más importante de televisión de México, Televisa, quienes montaron una fuerte campaña publicitaria impulsando al Necaxa como “el equipo de la década” y también como”el equipo de los niños”.

En Aguascalientes, el presidente municipal por el PAN, Luis Armando Reynoso Femat, estaba terminando su período con un nivel de popularidad bastante bueno y se montaba en la carrera para llegar a ser gobernador del estado, con la promesa genérica (como casi todas las promesas de los políticos) de construir un estado “más moderno” y obras públicas espectaculares.

Así que, por un lado tenemos un equipo cuyo palmarés reciente era bueno, pero las asistencias a sus partidos no reflejaban el buen momento por el que pasaba el Necaxa. Situación que se veía más dramática ante la inmensidad del estadio Azteca, un monstruo colosal que se ve vacío aunque halla más de 30,000 espectadores, tanto más ante los tal vez 5 o 6 mil que metía el Necaxa por partido. Y por el otro lado a un político en el mejor momento de su carrera, lanzado hacia la búsqueda de la gubernatura, en una ciudad en la cual la afición al futbol había venido creciendo de manera consistente e importante en los últimos diez años. Un equipo sin afición, una afición sin equipo. Made in heaven, dicen los gringos.

De manera que cuando se anunció, con bombo y platillo, que el Necaxa se mudaba a Aguascalientes, con una inversión millonaria en obra pública, que implicaba la construcción de un nuevo y moderno estadio (sobre lo que había sido el estadio municipal), parecía una solución perfecta tanto para los dueños del equipo como para el político local. Y al principio, al menos, lo fue, Luis Armando Reynoso alcanzó cómodamente la gubernatura, el estadio se construyó, se construyó una casa club como pocas en el país, el estadio estaba lleno a reventar, jugara quien jugara, Aguascalientes había sido puesto en el mapa audiovisual del país gracias al Necaxa, todo iba bien.

Hoy, sin embargo, las cosas están lejos de ese prometedor inicio; el Necaxa, todos lo sabemos, descendió a la segunda división (independientemente del eufemismo con que la nombren hoy en día) después de varias temporadas realmente lamentables, grandes inversiones que no redituaron en absoluto y un abandono casi total de parte de los aficionados que un día llenaron el estadio Victoria. A Luis Armando Reynoso tampoco le ha ido tan bien, en su gubernatura el desempleo y sobre todo la inseguridad rompieron todos los límites y le dieron un vuelco a la vida del estado y a la manera en cómo se percibe la realidad del mismo. A unos días de la elección de diputados del año 2009, las casas encuestadoras ponen por delante al partido de oposición en Aguascalientes, que había sido un baluarte panista en la última década y se comenta como una fuerte posibilidad el que en el 2010, acceda a la gubernatura un político del PRI, asestando el golpe final a las aspiraciones de Reynoso Femat.

Las otras fallas.

Ciertamente, a toro pasado es más sencillo apuntar que fue lo que pasó y como fracasó este ambicioso proyecto. Pero también es cierto que desde el inicio hubo varias cuestiones que auguraban problemas para la feliz estancia del Necaxa en Aguascalientes. Como la intención primordial de este escrito es enfocarse en las cuestiones de tipo social y simbólico que fallaron en la relación del equipo, la ciudad y la afición, abordaré brevemente aquí los problemas que se dieron más allá de este ámbito de interés. Porque al final de cuentas y como todo en la vida, la crónica de esta debacle no puede tener una sola causa, fueron múltiples los factores que intervinieron en ella, si bien, todos se consolidaron para lo que, desde mi perspectiva, fue el peor fracaso, esto es, no lograr crear una sólida afición al equipo en el estado.

En primer lugar está la inevitable cuestión política. La creación de un ente llamado “patronato del futbol de Aguascalientes” presidido por el gobernador y poblado por sus más cercanos colaboradores no ayudó en absoluto a tener una dirección clara y contundente. Era difícil saber si era el presidente del club o el gobernador quienes daban las órdenes ahí, tanto por organigrama como en los hechos. Además de los siempre presentes conflictos de intereses y de manejos financieros que hoy están siendo bastante criticados en las campañas electorales (porque habrá que apuntar que el secretario de finanzas del gobierno estatal, que también era parte del patronato de futbol y es candidato a una diputación federal, aprobó un fuerte préstamo al equipo en condiciones que podemos llamar, siendo benévolos, no tan claras).

Después está lo que podríamos llamar síndrome del hermano menor. A contrapelo de lo que la FIFA estipula, Televisa tiene (tenía) tres equipos en una misma liga, uno de los cuales es la insignia de la compañía y uno de los dos equipos principales del país, otro es un proyecto casi personal del presidente actual de la empresa, que al parecer lo ve como “su” equipo. El que queda es el Necaxa. Eso implica una condena de por vida para los rayos, si algún jugador funciona aquí, puede tener por seguro que la siguiente temporada irá a dar al América o al San Luis, lo mismo aplica para directores técnicos. Con esta maldición encima, concretar un proyecto deportivo a largo o siquiera a mediano plazo resulta poco menos que imposible.

El resultado más o menos lógico de estos problemas (más lo que se acumularán en un momento) es una ausencia de cosas que festejar. De momento no tengo el dato exacto, pero si el Necaxa pasó dos veces a la liguilla durante toda su estancia en Aguascalientes y en primera división, fue mucho. El equipo vivió siempre de la mitad de la tabla para abajo. El único y efímero momento de gloria, no se consiguió en Aguascalientes, el Necaxa ganó uno de esos torneos a los que de manera inmortal el Tuca Ferreti bautizó como “moleros”, el interliga, que le daba acceso a la Copa Libertadores de América (inserte aquí su patrocinador actual) y que representó el único triunfo real de los albirrojos, y no lo festejaron en su casa, ni con su pretendido público.

Con todo, creo que hay elementos empíricos para proponer la idea de que ni el hecho de perder jugadores, ni el que haya desastres directivos y ni siquiera el hecho de tener un bajo nivel de juego y ausencia de títulos, son necesariamente factores que trunquen o hagan fracasar la relación de una afición con su equipo. Pongo a los tigres de la UdNL y al Monterrey como ejemplos, a lo largo de los años han entregado más penurias que satisfacciones y sus manejos administrativos han ido de mediocres a francamente malos, sin embargo, la afición continúa impertérrita llenando cada quince días los estadios, con todo y un descenso incluido para los tigres. Otro tanto podríamos decir del Atlas cuya estoica pero nutrida afición sabe que tiene que irle a su equipo aunque gane ¿Cuál es la diferencia entonces con el caso de Aguascalientes? Según lo que pude aprender en la investigación con las porras, se puede resumir como las fallas en la construcción simbólica del equipo.

Los pilares simbólicos de un equipo.

Pareciera a estas alturas verdad de perogrullo avisar que lo simbólico es un elemento que permea cualquier actividad humana y que ciertamente, el futbol no tendría que ser la excepción a esto. Así, mas que hablar de un apartado específicamente cultural o simbólico dentro de este juego y sus aficionados, lo simbólico se desarrolla de manera constante e interrumpida junto al juego. Los jugadores, el equipo, la ciudad, el estadio, el rival, todo está imbuido por la necesidad humana de agregarle un significado extra, profundo, cercano e importante para nosotros mismos.

Dentro del universo simbólico que se pone en juego (enjeux dice Bourdieu) alrededor del futbol, creo que podemos destacar varias cuestiones que, a raíz de lo que pude conocer de los aficionados que asistían al estadio Victoria, me parecen especialmente importantes para lograr esa conexión con los aficionados, puntos en donde siento que residen estas fallas de las que vengo hablando.

Los centros ejemplares

Sergio Vilena Fiengo utiliza este término para referirse a los equipos en conjunto, como grupos alrededor de los cuales se puede congregar un ideario local o incluso nacional. Para este trabajo, yo quiero recuperar esa idea, pero la quiero cerrar a un solo individuo. El centro ejemplar sería en este caso el héroe o la insignia del equipo, que pueden o no ser la misma persona, un individuo que concentre la mayor cantidad de interpretaciones simbólicas sobre lo que “debe ser” el equipo. Creo que para el caso del Necaxa reciente, el mejor caso de este centro ejemplar fue Alex Aguinaga, ese tipo de jugador que de alguna manera resume al resto del equipo, marca el ejemplo a seguir para los demás futbolistas y funciona como faro para los aficionados.

¿Cómo se puede conseguir tener un jugador como estos? Parecería ser cuestión puramente del azar, de una contratación afortunada, de una buena racha, de haber dado con el jugador correcto en el momento correcto. Sin embargo, creo que si puede existir una serie de elementos mínimos que si bien no garantizan la presencia de estos jugadores, al menos facilitan su aparición. En primer lugar está la constancia, la posibilidad de mantener al jugador por mucho tiempo dentro de la institución, al menos lo suficiente para que lo que representa el jugador y lo que representa el equipo se compaginen. A la paciencia con el jugador debe de ir aunada la creación de un ambiente deportivo apropiado, para que el o los sujetos se sientan seguros y contentos con la institución, esto es, que los jugadores estén el tiempo suficiente y con la motivación suficiente como para que puedan “sentir la camiseta”.

La situación especial de Necaxa, que ya se comentó, de ser el patito feo de una gran familia vuelve aquí a asomar su fea nariz. Cada vez que surgió un jugador que pudo poner el ejemplo, que pudo jalar a los demás, que llevaba gente al estadio, la directiva se encargó de ponerlo transferible en la siguiente temporada ¿Mario Pérez? ¿El Tyson Nuñez? ¿Alfredo Moreno? ¿el peleonero de Braulio Luna, azote de los bares aguascalentenses? Todos y cada uno se fueron, bien por ellos, mal por el equipo. No hubo esa personalidad sobre la cual se tejieran las ilusiones y el que fuera depositario de los valores y las interpretaciones que los aficionados querían dejar.

La construcción identidad-alteridad

La identidad, de acuerdo a autores como Giménez es sobre todo la construcción simbólica de aquello que no somos, o como lo comenta Mead, se trata de un “otro generalizado” ante el cual nos distinguimos, para lograr ser quienes somos, para obtener ese perfil que nos apropiamos, tiene que haber un perfil opuesto al nuestro, que al ser rechazado, nos construye. En el caso del futbol y de las aficiones esto es parte esencial de su éxito y de su tremendo arraigo entre tantísima gente alrededor del mundo. Todos necesitamos de esa construcción de identidad y los equipos de futbol nos la proveen con facilidad, desde el nivel barrial (Boca-River), regional (León-Irapuato) hasta el nacional (México-Estados Unidos). Somos aficionados a las chivas sobre todo porque no somos aficionados del América, la gran otredad del futbol mexicano contra la cual se construyen pumas, chivas, celestes y de hecho el que toque esa semana.

Aquí otra vez el pobre Necaxa entra en problemas, su existencia como zombie reanimado de aquel equipo que alguna vez fuera gloria nacional no le ha permitido construirse en realidad frente a nadie, ni siquiera contra su propio pasado. Lo más cercano a una rivalidad que anime a los necaxistas es precisamente su hermano mayor, para variar, el América. Y cuando te mudas a una ciudad en la cual la mitad más uno de los aficionados le van a las águilas, ya empezaste, otra vez, con el pie equivocado. Pero más allá de esta desafortunada coincidencia, que por lo demás, le hubiera ocurrido en cualquier lugar a donde se hubiera ido, no se consolidó jamás un adversario real, alguien contra quien se pudiera jugar un “clásico” un equipo contra el cual estuviera prohibido perder, un equipo que representara todo lo que el Necaxa y sus seguidores no eran. Los hinchas de la sobredosis albirroja intentaron impulsar una gran rivalidad contra el San Luis, pero nunca logró pegar, San Luis Potosí no es tan importante en el imaginario de Aguascalientes como Zacatecas o Lagos de Moreno, en Jalisco. Y peor tantito, resulta muy difícil saber que cualidades son aquellas contra las cuales te estás construyendo, cuando no tienes una mínima idea de qué es lo que tú quieres ser.

El equipo y la comunidad imaginada.

Christian Bromberger escribe sobre esta relación especial que se establece entre un equipo y la ciudad en donde juega. Comparando al futbol con un ritual, Bromberger aventura que los equipos se convierten en representantes de algo que nombra “el espíritu de la ciudad”, así, pone el ejemplo de que el estilo de juego y en general, el discurso en juego que representa la Juventus, se nutre de la imagen colectiva que tienen los habitantes de Turín sobre su propia ciudad, y otro tanto propone con Marsella. Aunque ciertamente queda la duda de si primero un equipo jugó ofensivo y eso se asoció después con la filosofía compartida de ese lugar, o si el equipo se sintió impulsado a jugar ofensivo porque conocían esa idea colectiva sobre cómo deben ser las cosas en el sitio donde juegan. Sea como sea, aquí se presenta, desde mi punto de vista, el mayor y más importante divorcio entre el representante y aquellos a los que debe representar. Y es que para que la representación tenga legitimidad, la cual, sobra decirlo es vital para el representante, éste tiene que presentar un discurso con un mínimo de elementos que los representados puedan identificar como propios. ¿qué valores comunes comparte el Necaxa con los aguascalentenses? ¿qué historias los unen? ¿Cuál es la idea que tiene el Necaxa sobre la ciudad y el estado de Aguascalientes? Si acaso tuviera una, ¿coincide con la de sus aficionados? Como se pueden imaginar, la respuesta a todas estas preguntas siempre fue negativa.

Y conste que no fue por falta de participación de los porristas y barristas. Ellos invirtieron lo que tenían para comunicarle al Necaxa cuáles eran los elementos que a su entender se deberían poner en juego para representar a Aguascalientes. Los integrantes de las porras organizadas, a partir de las entrevistas, si tienen una construcción más o menos bien definida de lo que significa Aguascalientes y sobre la forma en cómo se le debe representar, ya sea poniendo estas ideas en acción, en el caso de las porras familiares, o desafiándolas, como en el caso de la barra. Claro, había que escuchar para conocer lo que se pedía, el Necaxa, su directiva principalmente, no escuchó, no entendió que era lo que ponía en juego cada vez que decía que estaba jugando por Aguascalientes (lo que en general, se decía poco). Y seguía representando lo que fuera que representaba en el D.F. (que es otro enigma por sí mismo).

Una historia común conflictiva

Aguascalientes y el Necaxa, como tales, tenían poco que ver entre sí, pero en el imaginario colectivo de muchos aguascalentenses, como en el de, me atrevo a decir, la mayoría de los mexicanos no capitalinos, el Distrito Federal es siempre una presencia ominosa para los que habitamos este inmenso Cuautitlán[1]. En Aguascalientes esa presencia sigue muy viva en el recuerdo colectivo de muchos de sus habitantes. A resultas del sismo de 1985 y también como parte de una política de descentralización, las oficinas centrales del INEGI se trasladaron, con todo y gente, a Aguascalientes, con la poco agradable adición de que una serie de terrenos y casas de interés social que estaban “apalabradas” para aguascalentenses, fueron ocupadas por los trabajadores que llegaban del Distrito. El resultado, roces, incomodidad y una participación en la poco memorable campaña “haz patria, mata a un chilango”. Nunca hubo un incidente mayor, pero la sensación de la injusticia cometida se quedó en el ánimo de muchos hidrocálidos. La llegada del Necaxa, tirando literalmente la casa de los Gallos de Aguascalientes, equipo que había estado construyendo una afición muy fuerte en años anteriores y que desapareció para darle espacio a los foráneos, dejó dividida a la afición, entre resistir a los que otra vez venían a perjudicar a los locales y los que querían ver futbol, sin importar el equipo en la cancha. A corto plazo, estos últimos ganaron, pero pronto la novedad no fue suficiente, y han vuelto a aparecer, en foros y blogs, consignas de “que se vayan los foráneos”.

El mito de origen

El Atlante, otro migrante capitalino que fue a parar a Cancún, tuvo la magnífica fortuna de llegar con un campeonato bajo el brazo. Su momento de legitimación fue inmediato. El Atlante, independientemente de lo que pueda pasar con él más delante, ya tiene su mito de origen en Cancún, ese campeonato es una marca histórica, un hito que será relatado a generaciones venideras de cancunenses y está ya integrado a la memoria colectiva de esa ciudad. El mito de origen también legitima, en la mayoría de los casos está dado por la propia pertenencia al lugar, esto es, el Puebla es de Puebla y no tiene que justificar su creación. El Necaxa, por otro lado llega con una tradición ajena y una historia propia que no acaba de reconciliar, necesitaba con urgencia un nuevo mito de origen, un nuevo principio que lo fundiera con la memoria colectiva de Aguascalientes. Tristemente, su mito de origen será un descenso de categoría, que se relacionará con la sórdida relación política que lo trajo hasta acá. No es precisamente una memoria gloriosa a la cual acudir.

Y tampoco puede seguir apelando el Necaxa a la narración de aquella época gloriosa de los once hermanos. Cualquiera que sepa algo de futbol (y los aficionados suelen saber algo) sabe que éste Necaxa no tiene de relación con aquel más que el nombre. Al estilo de los aztecas, los rayos se quieren montar en una mitología que no les es propia, pero de la cual se sienten los únicos poseedores y de la cual no quieren desprenderse. Mientras el Necaxa actual siga queriendo tener como rehén esa historia de bronce de los once hermanos, no va a tener oportunidad de representar a la ciudad y a la historia en la que ahora se encuentra.

Un símbolo que resulte significativo.

Claro, todo símbolo tiene que significar, pero hay algunos cuyo código nos queda más cercano y con los cuales nos podemos involucrar más. Tan cerca y tan lejos, de Rayos a Gallos solo nos separa fonéticamente una letra, pero por lo ya dicho anteriormente de la historia rehén, no se quiso cambiar el apodo de este equipo. Así que nos quedamos, encima de todo, con un nombre del equipo, una advocación me gusta decirles, que no nos refiere nada, como para añadirle burla al insulto, en Aguascalientes llueve muy poco, así que ni siquiera por eso nos quedan cerca los rayos. El triste intento de convertirlos en “Hidrorrayos” salió, me temo, peor que la enfermedad.

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Por todo este cúmulo de fallas, parecería que la llegada del Necaxa a Aguascalientes estaba condenada de antemano. Parece un autentico libro de texto sobre cómo no poder arraigar un equipo en una plaza nueva. Sin embargo, sabemos que no es imposible hacerlo, ya que en otros deportes y en otras plazas se ha logrado. La pregunta aquí entonces es ¿se podría haber hecho algo para superar estas fallas simbólicas y lograr conectar al equipo y la ciudad? Más aún, ¿se puede todavía?

Yo considero que sí. Creo que se puede construir un proyecto de trabajo social para poder dar con las respuestas que no fueron encontradas (o tal vez no buscadas) que pueden juntar al equipo a y a los aficionados. Paradójicamente, es posible que lo mejor que le haya podido pasar al Necaxa haya sido descender de categoría, tiene ahora ante sí la posibilidad de generar esa conexión simbólica teniendo como horizonte simbólico el regreso a la primera división. Pero eso sería solo parte del trabajo, para que pueda realmente funcionar un proyecto de esta naturaleza debe de tener al menos los siguientes requisitos:

a) Debe de ir de abajo para arriba. Esto es, debe de salir de los aficionados, no tanto del equipo. Las imposiciones no han funcionado.

b) Debe de dejar de tratar al aficionado como cliente o consumidor. El aficionado al futbol, al menos en Aguascalientes, vive su afición como sujeto social, como integrante de una porra, pero también como habitante de un barrio, como profesional de un oficio y como ciudadano. Estas dimensiones tienen que tomarse en consideración.

c) Conocer, de propia voz de los aficionados, cuáles son los elementos simbólicos que quieren ver representados por el equipo. tomarse el tiempo para conocer la ciudad en la que están, su historia y sus discursos.

d) Construir y/o activar las redes sociales al nivel más cercano al aficionado, familia, barrio, grupos de amistades y crear redes de apoyo, pero también de análisis de lo que haga el equipo.

e) Aceptar que la historia a la que se aferra el Necaxa necesita ser, al menos convertida en algo que resulte significativo para los aguascalentenses. Hay que sacrificar algo, modificar el escudo, el apodo, el uniforme. Los aguascalentenses requieren ese paso de parte del equipo.

f) Tratar de jugar menos mal.


[1] Para los que no conozcan la frase, se achaca a los distrito federalenses el pensar que “saliendo del Distrito, todo es Cuautitlán”. Con referencia a uno de los poblados al norte de la capital, ahora plenamente conurbado, para manifestar el desdén por todo lo que no ocurre dentro del D.F.

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11 comentarios en “Las fallas simbólicas en la relación Necaxa y Aguascalientes”

  1. EL ZETA dice:

    ESTE WEY DICE PURAS PENDEJADAS

    YA HASTA ME ABURRIO LEER

    SOBREDOSIS ALBIRROJA

    • Carlos dice:

      El wey es el Zeta que no sabe leer, se perdio una informacion valiosa, por eso grita con sus mayusculas, es un Sobredotado de nombre

  2. juan dice:

    TIENES TODA LA RAZON, ESTE EQUIPO TIENE UN NOMBRE (RAYOS DE NECAXA) QUE NO NOS DICE NADA A LOS HIDROCALIDOS, DEBERIA CAMBIARSE EL ESCUDO Y EL NOMBRE SI DEVERAS QUIEREN UNA AFICION FIEL, ALGO QUE NOS REPRESENTE A LOS AGUASCALENTENSES, SI EN PRIMERA DIVISION NO TENIA ARRAIGO MENOS AHORA EN LA SEGUNDA DIVISION(YA SE VERA EN LAS ENTRADAS) SI EN AGUASCALIENTES ERAN LOS GALLOS PARA QUE CAMBIAR ESA TRADICION CON UN EQUIPO Y UN NOMBRE QUE NO DICE NADA Y DONDE TODOS SUS LOGROS Y CAMPEONATOS SON EXTERNOS A LA CIUDAD, UN NOMBRE POR SUGERENCIA PROPIA PODRIA SER GALLOS DE AGUASCALIENTES PRIMERAMENTE NECAXA DE AGUASCLIANTES

  3. juan dice:

    UN NOMBRE REPRESENTATIVO SERIA EL PRIMER Y MAS IMPORTANTE: “GALLOS DE AGUASCALIENTES” (ALGO QUE YA DIO DOS TITULOS UNO EN SEGUNDA Y OTRO EN PRIMERA “A” ADEMAS DE QUEDARSE MUY CERCA DE ASCENDER A PRIMERA DIVISION), OTRO SERIA “RAYOS DE AGUASCALIENTES” Y POR ULTIMO ” NECAXA DE AGUASCALIENTES” CUALQUIER NOMBRE SE LE DEBERIA CAMBIAR EL ESCUDO, DESPUES DE TODO AFICION NO SE PIERDE CON EL CAMBIO DE NOMBRE PORQUE NECAXA NO LA TIENE, AL CONTRARIO SE GANARIA MAS EN IDENTIDAD Y ARRAIGO. PERO TAL PARECE QUE A LA DIRECTIVA LE HACE MAS CASO A LOS ESCASOS AFICIONADOS QUE TIENE EN LA REPUBLICA MEXICANA(QUE NO APORTAN NADA DE GANANCIAS Y MENOS ECONOMICAS) QUE A LA AFICION HIDROCALIDA QUE ES LA QUE REALMENTE INTERESA PORQUE EN AGUASCALIENTES ES DONDE JUEGA EL EQUIPO. SALUDOS DARIO POR TU PAGINA, DICES NADA MAS QUE LA VERDAD. FELICIDADES!!!!!!

  4. jose dice:

    QUE LE CAMBIEN EL NOMBRE A necaxa… Y LE PONGAN UN NOMBRE REPRESENTATIVO COMO EL DE GALLOS, HACE POCO HICIERON VARIAS ENCUESTAS EN AGUAS A QUIEN PREFERIAN SI A necaxa O A LOS GALLOS Y OBVIO GANARON LOS GALLOS, CON CAMBIARLE EL NOMBRE A necaxa AFICION NO SE PIERDE PORQUE NI SIQUIERA TIENE Y MENOS EN AGUAS, QUE TENDRA…1000 AFICIONADOS EN TODA LA REPUBLICA??? SI PIENSAN( Y DEBERIAN HACERLO) CAMBIARLE EL NOMBRE ESTE ES UN BUEN MOMENTO AHORA QUE ESTA EN LA SEGUNDA DIVISION,

  5. Benjamin dice:

    Me parecen que es una gran oportunidad para el equipo para demostrar que se quiere quedar en Aguascalientes, soy Necaxista desde hace más de 30, no somos tan pocos como dicen, somos fieles, vengo de ver a mi equipo el Necaxa ganar contra Veracruz 1 gol a 0, jugó muy bien, los amigos que fuimos 50 más o menos entre niños, niñas, adolescentes y adultos. No nos importa el pasado, pensamos en el presente, el ahora y el ahora se llama NECAXA, no queremos otro nombre, soy orgullosamente de Aguascalientes, gracias por quedarte, adelante y sigue jugando como lo hiciste el día de hoy y más fuerte y aguerrido, suda y sangra la camiseta con tu entrega y nosotros la limpiaremos con asistencia, aplausos, gritos y llanto.

  6. arturo cast. dice:

    era de esperarse, el estadio estaba solo contra veracruz, segun dicen que ya tiene aficion el necaxa, pero donde esta? se quedaron en su casa? porque el estadio estaba vacio segun los diarios, queremos un equipo con un nombre representativo para la ciudad, necaxa nunca sera hidrocalido.

  7. alberto dice:

    benjamin , a necaxa nada mas le queda un año con ese nombre que es lo que obliga el reglamento de futbol que todo equipo que ascienda a primera division y el que descienda debe permanecer un año en esa division, para el proximo año regresan los gallos a primera division o a la de ascenso, asi que godbye necaxa. 🙂

  8. armando dice:

    pues si queremos que se largue necatsa o le cambien el nombre para tener un equipo representativo digno de la ciudad con un nombre propio, que le pongan toros de aguascalientes como el equipo de tercera nuevo que hay y mejoraria todo desde entradas hasta mas arraigo ojala y se de esto ya pronto.

  9. armando dice:

    ni aunque quede campeon ahora en la division de ascenso la gente hidrocalida se metera con este equipo de necatsa porque seria regresar a donde ya estuvo que es la primera division y donde ya todos sabemos que casi nadie apoya a necatsa, porque se aferran tanto a tener un equipo como necatsa en aguascalientes cuando ya todos sabemos que nunca lograra arraigo y menos con ese nombre raios de necatsa que no le dice nada a la ciudad, como dice dario en su nota, hay que cambiar escudo, mote, uniforme, etc. despues de todo no se pierde nada y menos aficion porque necatsa no tiene aficion y menos en aguas, bueno si tiene aficion como 200 en todo el pais, si el temor es ese de perder esos 200 aficionados de necatsa por cambiarle el nombre estamos fritos.

  10. Andres dice:

    En la pagina dicen todo, muy buena informacion, mas diria yo excelente, muy bien redactado e informado, concuerdo con que quizas lo mejor en este momento fue descender, el Necaxa esta en Aguascalientes, si, ,Aguascalientes es hermoso, lo conoci por ir al Estadio Victoria, camine en sus calles, conoci su gente que tiene ua forma de hablar que me encanto.
    Las istalaciones de la Feria, sus mujeres, sus avenidas.
    Su comida, hasta me quede durmiendo en el Jardin San Marcos y comi unas gicaletas y gorditas, mmm, entre tantas cosas mas que podria llenar un libro.
    Soy del Ajusco, si, en el DF, los discriminadores existen y son discriminados de igual forma. Se podria modificar el nombre a…tal vez, Necaxa de Aguascalientes y que lleven el sobrenombre de Rayos, me gusta una rivalidad con los rayados del Monterrey puesto que somos del centro (y en el norte se creen mucho jejeje) el Estadio patrocinado por la mejor cerveza Victoria…
    Con mas razon odio a Televisa y al America, como muchos, pero Los Rayos siempre seran el Necaxa y los gallos son los gallos de Aguascalientes, por meritos propios cada cual tiene su respectiva historia…
    Haber que pasa, creo que si es una injusticia, que se lo hayan llevado para haya, puesto que ya tenian equipo, pero ya la politica metio su cuchara, ahora solo queda, o que en Aguas vean la energia del Necaxa o que… no se, pero tengo confianza,.
    Aunque las nubes se vean oscuras…. El Necaxa es un rayo y no se apaga! El Necaxa es un equipo vencedor!
    !Fuerza rayos! Rayos! Y viiiiva Aguascalientesssssu

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