Balance y perspectivas II/II

Escrito por on Jul 22nd, 2009 y archivado en Agenda Pública, Destacado. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

paralisis

¿Habrá paralisis legislativa?

Con anterioridad al 5 de julio se observaron algunas lecciones  y predicciones que dejaría el proceso y que hoy se pueden confirmar:

1- 2009 no resultó ser una elección fundacional

El balance de lo sucedido se ha quedado en marcadores, tal si fuese competencia deportiva. Por supuesto que los curules y los presupuestos partidistas otorgan poder para incidir, pero se está dejando de lado el asunto de la construcción del día después que tanto se anunció, pero que no llega, pues los partidos y el gobierno, nuevamente, se agotan en sus propios intereses.

Así, el partido ganador muestra algunas líneas que dificultarán un acuerdo, pues por un lado propone darle vuelta a la página del enfrentamiento de la contienda para pasar a la etapa de trabajo y, por el otro, mantiene una crítica permanente al presidente y en general al PAN y sus gobiernos. Además de presionar a Calderón con cambios en el gabinete. El PRI también ha mostrado las intenciones de nuevas medidas en materia económica con algunos planteamientos, pero la realidad es que, en concreto, estos se traducen en más recursos para sus gobiernos y castigo a los contrarios. Su apuesta es entrarle a medidas y acciones que le reditúen, capitalizar lo bueno y que otros carguen con los costos.

El PAN no ha procesado aún su derrota y la vía que decidió para hacerlo se le está saliendo de las manos. La rápida renuncia de Germán Martínez como presidente nacional no resuelve nada, pues no se está dando el examen profundo y detonador que la realidad impone, sino que se reedita una nueva disputa por el poder, sin advertir la necesidad de un sacudimiento de mayor alcance. La paradoja para el PAN es que, ubicando con claridad sus fallas, está buscando una supuesta renovación sin retornar a las prácticas democráticas que tan buenos triunfos le conquistó.

Mientras que en el PRD se avecina una nueva disputa de tribus también por el poder. El reclamo tiene su lógica por los simples números, pero además, viendo lo que hizo Germán Martínez, la pregunta que se hacen muchos militantes, ciudadanos y analistas es: ¿Por qué Jesús no? La propia exigencia ya vino de parte de Cuauhtémoc Cárdenas, que se erige otra vez como la voz de una izquierda urgida de recuperar legitimidad. Un movimiento de saneamiento viene, pero tiene razón su presidente en cuestionarlo, pues si no hay respeto a los órganos de la institución, está nunca se fortalecerá.

Con todo ello, pues es lógico que la idea de un rediseño de la estructura del sistema político mexicano se vaya a quedar tan sólo en un buen tema para teorizar.

2- El proceso 2009 demostró el agotamiento del sistema político mexicano y la necesidad de crear algo nuevo

Que el sistema se ha convertido en una pesada carga para caminar es algo que desde hace años quedó demostrado y que todos los actores políticos reconocen absolutamente. Todo el proceso electoral fue una comprobación de ese agotamiento, la sociedad se manifestó en ese sentido con el abstencionismo y con la iniciativa de anulación; pero, con todo y eso, el sistema sólo está agotado, no ha muerto, y funerales a la vista no se ve que estén preparándose, como tampoco el modelo sustituto que cambie las cosas.

Hay iniciativas en las que probablemente existan más acuerdos que desacuerdos para operar esta gran reforma, sin embargo, falta voluntad de llevarla a cabo. Se antepone la carencia de un poder, movimiento y estrategia que convoque, que restituya o modifique grandes referentes y que tenga la capacidad de involucrar a la sociedad y sus sectores en un gran pacto de desmantelamiento y construcción. Hablamos de responsabilidades de las autoridades y representantes populares, de los partidos, de los sectores productivos y de la sociedad, pero fundamentalmente del Ejecutivo y el Legislativo, que deben demostrar la capacidad de llegar a grandes consensos en temáticas y procedimientos.

3- El dinosaurio más vivo que nunca.

Uno de los saldos más negativos es la institucionalización de las prácticas antidemocráticas en todos los partidos. El dinosaurio no solamente sobrevino al PAN, sino que lo conquistó y hoy campea en todos los partidos.

Aquí hay notoriamente un retroceso por la asimilación a nuestra cultura política de esta forma de entender la disputa por el poder como parte de la identidad de los partidos. Los partidos se comportaron como dinosaurios, así los ve el ciudadano y por eso los repudia. La nueva modalidad se perfecciona reproduciendo mecanismos tradicionales de control clientelar y atacando, con gran precisión, a población vulnerada que está dispuesta a vender su voto. Este es el mercadeo profundo que dejan estas campañas, no el de la mercadotecnia, que nos revela como, ante una desdibujada oferta política y en medio de una grave crisis económica, hay quien vende su voto y hay quien lo compra.

4- El ahogo de la izquierda en sus disputas.

Se comentó ya la situación que vive el PRD, habría que agregar que en los números no queda el PT tan mal parado, ni Convergencia –que no es de izquierda aunque se ostente como socialdemócrata-, partidos que, contrario al PRD, pueden presumir que tienen buenos dividendos políticos porque ya probaron y afinaron su alianza con López Obrador.

El PSD pierde el registro por sus disputas que arrastraba y por la incapacidad de transmitir una propuesta atractiva para un sector de la ciudadanía que pudo haberla comprado.

5- El repudio a la política

Los datos de abstención y anulación son los principales indicadores del repudio, que nos muestran cifras alarmantes, aunque no tan graves como se esperaban. Pero además de ese repudio, la composición de muchos votos partidistas manifiesta rechazos a ciertas formas políticas, que se tradujeron en votos de castigo al PAN y al PRD principalmente, así como la emergencia en algunas zonas de manera notable de partidos pequeños y, desde luego, la recuperación del PRI.

El movimiento de anulación parece que sigue buscando actuación, pero lo cierto es que no logró generar lo que se deseaba, aunque sus líderes digan que alcanzaron sus metas de atraer la atención. Realmente falta mucha capacidad organizativa de la ciudadanía en este sentido.

Pero además se demuestra lo que se anticipó desde antes: a los partidos en este momento solamente les interesan sus cuentas y sus posiciones, no los mensajes que les mandó la sociedad.

6- Falló la nueva normatividad y fallaron los partidos.

Contra lo pronosticado, el saldo no es tan desfavorable para la autoridad e incluso para la propia norma, que hoy se encuentra en debate. Sin embargo, la principal falla que se detecta es que la pretensión de control, si bien puede ser ideal para acotar recursos de tiempo y dinero, de nada sirve ante las trampas que hicieron y pueden hacer los partidos y los medios de comunicación.

La falla que proviene de parte de los partidos es de la incapacidad de transmitir su propuesta. Todos fueron malos, los que tenían posibilidades equivocándose en sus mensajes y el que ganó salvándose por suicido de los otros, no por lo atrayente de su oferta, si acaso ganó en su silencio.

Es previsible el impulso de una nueva reforma electoral en la próxima Legislatura, que podrá perfeccionar muchas cosas, pero que de nada servirá si los propios partidos no están dispuestos a cumplirla y si, además, buscan una reconciliación con las televisoras.

7- Hacia el estancamiento.

Líneas adelante se tocará esté escenario que, por lo visto, es el más factible, la parálisis en el país porque se traban las negociaciones, los acuerdos, se detienen las reformas, no hay desarrollo y se genera, en consecuencia, más repudio a la política.

8- En condiciones de un mayor sacudimiento

Pero ese escenario puede ser el que abone a una idea de cambio real más rápidamente, pues es insostenible la vida pública sin una ruta clara del camino a seguir, o al menos se requiere una esperanza de recomposición.

Esto podrá dar lugar a muchas formas de que la ciudadanía impulse o vea encarnada su esperanza, ya sea con un liderazgo carismático, con un verdadero trabajo con la sociedad de algún partido o con el lanzamiento de una propuesta de transformación real.

Negociación o ruptura

El gobierno federal puede apostar por el enfrentamiento al PRI, pero no está en condiciones. Una posición intermedia es hacerse el incomprendido y argumentar que está atado, como lo hizo Fox y así paralizar el trabajo político. Realmente, por lo que se ve, le conviene apertura y búsqueda de acuerdos, equilibrando o compartiendo los beneficios de los mismos, buscando, además, no perder el control de sus políticas que serán amenazadas.

El PRI victorioso puede se tentado en presionar al presidente, acotarlo o hasta asfixiarlo. Esto dependerá mucho de su dirigencia, los gobernadores, los liderazgos, los legisladores, etc., es decir, de los muchos PRI´s, por lo cual no es fácil observar una definición cierta hasta el momento.

El PRI sobrado puede pasarse en su posición de presionar al presidente y llevar a colapsos, pero con el riesgo de aparecer como responsable, frente a un Calderón víctima que puede mantener sus buenas calificaciones y ganar adhesiones efectivas en los electores.

Se dibujan así tres grandes escenarios: el primero es que el PRI gobierne desde el congreso, forme mayorías e imponga su agenda, acotando al presidente y colgándose las medallas de una eventual recuperación, sin concesiones al gobierno federal. Menos presidencialismo y más juego de las cámaras sería algo bueno, pero quizá el PRI retire esas iniciativas si siente que puede regresar a Los Pinos.

Un segundo escenario es la construcción de una agenda común, en la que se definan las reformas estructurales, las vías de desahogo, la repartición de méritos y los excluidos.

El tercer y peor escenario es la parálisis legislativa en la que nadie renuncia a sus posiciones, el PRI se impone en un clima de enfrentamiento y reproches, trasladando el diferendo en el Legislativo a una lucha en medios para todo el país.

El autor es socio consultor de Azpol comunicación + estrategia política

www.azpol.com

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