Ahora…¡A trabajar!

Escrito por on Jul 17th, 2009 y archivado en Aguascalientes. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Portada del libro de Roger Bartra

Portada del libro de Roger Bartra

La señal fue muy clara. En este proceso electoral el 44% de la lista nominal, es decir casi 34 millones de ciudadanos salieron a depositar su voto en una especie de sentencia para los partidos políticos y para los políticos, y finalmente con un mensaje o mandato claro para recomponer el rumbo del país. Muy lejos quedaron los agoreros del desastre que vaticinaban el fracaso del proceso electoral que acabamos de tener.
Las sociedades democráticas son dinámicas y por tanto, en constante cambio. La nuestra no es la excepción. Las elecciones vividas el pasado 5 de julio son muy importantes en sí mismas porque significan la participación activa de una ciudadanía que exige formar parte de los destinos del país y, al mismo tiempo, reclama de los actores políticos una mayor profesionalización; que vayan más allá de los intereses partidarios o cupulares.
En este espacio lo he dicho y ahora lo reitero recordando a Kelsen la democracia, necesaria e inevitablemente, requiere de un sistema de partidos. Fortalecer a los partidos políticos es fortalecer la democracia. Transparentar a los partidos, es transparentar la democracia. La convocatoria a la ciudadanía para manifestar su hartazgo en contra de la llamada “clase política” y de la “partidocracia” a través del “voto nulo”, aunque espontánea y genuina fue finalmente, así me lo parece, ajena a la realidad democrática y quizá por ello, marginal dentro del total de la votación.
Sin embargo, no debemos dejar que pase inadvertida esta señal. Queda claro que la ciudadanía salió a votar en una proporción mayor a la que todas las encuestas e incluso las propias autoridades electorales pronosticaban. La gente ha aprendido que a través de su voto puede cambiar a los gobernantes, castigarlos o premiarlos y aspirar a una vida mejor, con más igualdad y mayor libertad si exige cuentas y resultados.
En esta elección ha quedado claro que así como la democracia premia, también castiga. El veredicto es una clara señal de confianza para proponer nuevos derroteros que sean garantía para reencauzar la maltrecha economía familiar, así como erradicar el miedo e inseguridad cotidianos. Por eso la gente votó por el PRI; por eso le regresó en algunos casos y en otros le refrendó una vez más, la confianza al PRI.
El PRI como partido nacional tiene presencia en las más alejadas localidades del país. Es un Partido, que ante el escenario de crisis electoral en el 2006 respondió al país y a las instituciones, y que ahora en la emergencia nacional, ha demostrado contar con gente preparada y talento político para marcar nuevas sendas en esta ardua tarea que será reconstruir al país.
La praxis de la política es la mejor manera para sentarse a dialogar, a negociar, a buscar acuerdos con las diferentes fuerzas políticas en el diseño de una agenda consensuada que empuje al país a la recuperación económica. Esta es una de las tareas inmediatas que tendrá que impulsar el PRI.
La elección ha quedado atrás. Ahora ¡a trabajar! que el tiempo apremia. Mucho trabajo se tiene por delante. La población ¡así lo espera! porque ha visto una esperanza en este Partido político; porque ha entendido el valor de la experiencia para gobernar y que no bastan las buenas intenciones, porque ya lo dice el refrán que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.
Para el PRI la elección también es importante. Es una buena lección de que, cuando superan las diferencias internas y se evitan las fracturas, se convierte en una Institución Colosal que propone y aporta mucho a la República.
Ha pesar del encono, el odio y rencor fomentado entre la población por el exlíder del PAN “Germancito” y que mucho contribuyó a la debacle de ese Partido, el PRI entiende su papel histórico como una clara mayoría parlamentaria y sabrá anteponer a cualquier agravio, los intereses del país. Porque la experiencia nos ha enseñado que “Nunca será más importante una elección que una generación”, por eso, y sólo por eso, el PRI jamás cayó en esta provocación.
Con este contundente triunfo del tricolor varias cosas han quedado claras, pero la más nítida es sin duda, que la ciudadanía quiere partidos que sean garantía de gobernabilidad, estabilidad y buenos resultados de gobierno. Por esa divisa apostó la población el pasado 5 de julio.
Cómo le hubiera venido bien a Germán Martínez leer el reciente libro de Roger Bartra “La Fractura Mexicana”, y cómo le puede ser útil a tanto y tanto político que olvida la esencia misma de la política desde su más elemental concepción, esto es, como un útil instrumento para solucionar los conflictos y dirimir la lucha por el poder sin necesidad de las armas.

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