Regreso al enanismo político

Escrito por on Jul 9th, 2009 y archivado en México. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Entre tanto enano, Porfirio será nuevamente un gigante en el Congreso

Entre tanto enano, Porfirio será nuevamente un gigante en el Congreso

Terminó la carnavalesca temporada de elecciones en las que se llenaron las ciudades de estandartes, bardas pintadas y voceos groseros. Los resultados son más o menos los que eran previsibles: se impuso el voto duro y el PRI demostró que no abandona su proverbial marrullería, como lo prueba, en el caso de las diputaciones federales, el carro completo en ocho estados con gobernador de ese partido.

El voto nulo arrojó resultados ciertamente pobres si se considera que fue el centro del debate. Era de esperarse un resultado más significativo, y lo cierto es que apenas quedó dos puntos porcentuales por encima del promedio histórico, hecho que llevará a buscar nuevas formas de protesta y otras medidas para sacar de su interesado letargo a la clase política.

En Iztapalapa, Andrés Manuel López Obrador volvió a desplegar su liderazgo y sus aptitudes políticas. Frente a la inquina de sus enemigos de la dirección perredista y de los órganos del Estado, nuevamente emergió como el más apto de nuestros hombres públicos, pues fue capaz de revertir la sucia jugada en la que participaron irresponsablemente los integrantes del TEPJF.

Germán Martínez renunció a la dirigencia del PAN pese a que la apabullante derrota no se le puede cargar por entero, pues no son pocos ni menores los responsables, pero lo cierto es que el estilo pendenciero y boquiflojo de Martínez no fue rentable para su causa. Su retirada puede interpretarse como un gesto de dignidad y, mayormente, una medida de realismo político, pues a partir del domingo quedó claro que sus días como líder blanquiazul estaban contados, y es mejor que digan aquí corrió que aquí lo corrieron.

Donde no parece haber ese ánimo reparador es en el PRD. Jesús Ortega, el presidente partidario impuesto por el TEPJF, ya anunció que no va a renunciar, pese al catastrófico resultado del domingo, y en el colmo de la soberbia afirma que López Obrador —el activo mayor de los aurinegros— ya no será alumbrado por el sol azteca, pues lo declara expulsado por su apoyo a algunos candidatos del Partido del Trabajo. Marcelo Ebrard, más inteligente o por lo menos más interesado en contar con un partido digno de ese nombre en 2012, ya advirtió que quienes ganaron los votos —en clara referencia a Iztapalapa— son los que deben decidir el futuro del partido, y recriminó a los perredistas que bien cobijados por el TEPJF echaron abajo la candidatura de Clara Brugada, además de que censuró a los que privilegiaron los intereses de grupo —Los Chuchos— y llevaron a la derrota.

El éxito de los priistas mete de lleno a Beatriz Paredes en la carrera por la candidatura presidencial en la que puntea con ventaja Enrique Peña Nieto, quien le saca varios trancos a Manlio Fabio Beltrones. Pero en las competencias políticas, ya se sabe, del plato a la boca se cae la candidatura, y los contendientes hasta ahora en desventaja estarán muy atentos a lo que le ocurra al puntero.

La pérdida mayor es para Felipe Calderón Hinojosa, quien una vez conocidos los resultados llamó a los priistas a negociar. El tricolor y el PVEM, juntos, tendrán mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y podrán decidir sobre presupuesto y otros asuntos. Más favorable para el Ejecutivo sería integrar un gobierno de coalición, pero mal harían los líderes del PRI en aceptar la cohabitación con un gobierno que va en picada y previsiblemente terminará en medio de un colosal desastre económico y de un desasosiego social generalizado.

En el recuento de estas elecciones habrá que incluir la campaña contra la vida encabezada por los desvergonzados gerentes del Partido Verde. En una sociedad atemorizada por la delincuencia, sin un Estado capaz de ofrecer a los ciudadanos seguridad en sus personas y en sus bienes, la consigna de pena de muerte del PVEM prendió en un sector del electorado, no necesariamente el más ignorante ni el más pobre. Por supuesto, ese partido ya quedó fuera de la Internacional Verde, que tiene entre sus principios un irrestricto respeto por la vida.

La magistral jugada de López Obrador en Iztapalapa ha minimizado otro hecho más que destacable: el regreso de Porfirio Muñoz Ledo al Congreso. Con su sólida formación y su extraordinaria inteligencia política, nuevamente lo veremos sacar de sus casillas a las mayorías borregunas y restregarles en la cara su ignorancia y su miopía. Será la figura protagónica de la próxima Legislatura.

En un país que se hunde en la mediocridad y la pobreza, un México en el que vuelve al primer plano el PRI para disputar a los panistas el campeonato de la corrupción, se hará aún más evidente el enanismo político del gabinete presidencial y el fortalecimiento de los poderes fácticos, como ocurre con el Grupo Zeta, distribuidores de gas beneficiados con los contratos de Pemex, quienes han logrado que en dos instancias se condene a los periodistas de las revistas Contralínea y Fortuna por publicar una entrevista nunca desmentida. Pero ya nos ocuparemos de ese escandaloso abuso que retrata la podredumbre judicial y la indefensión ciudadana.

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