La moral la dicta la TV no la iglesia

Escrito por Juan Castaingts Teillery on jul 2nd, 2009 y archivado en Así Vamos, Destacado. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

El nuevo púlpito es la televisión

El nuevo púlpito es la televisión

El viernes pasado en un discurso contra el tráfico y el uso de drogas, el presidente Calderón afirmó: “Una juventud que por sus condiciones sociales, familiares, educativas, por falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes, que tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela, que no creen en Dios, porque no lo conocen. Que no creen en la sociedad, ni quien la representa. Esta falta de asideros trascendentales hace, precisamente, un caldo de cultivo para quienes usan y abusan de este vacío espiritual y existencial de nuestro tiempo.”
Este discurso ha sido criticado por la referencia que se hace a Dios. No es mi caso. La libertad de creencias es fundamental en el ser humano; todos tienen derecho a creer en lo que quieran siempre y cuando se respete y no se perjudique a su vecino. El estado laico es el que garantiza el derecho a estas creencias.
La existencia de una juventud que ya no cree en nada es precisamente el fenómeno de anomia social del que tanto se ha hablado en esta columna. Pero, la mera creencia en Dios o en algún tipo de trascendencia no conduce a la reducción de la criminalidad en el narcotráfico. Son conocidos los denominados narco-católicos, las creencias de narcos y consumidores en distintas trascendencias como el santo Valverde, la santa muerte, San Judas Tadeo, etcétera. Además, en Europa, hay muchas sociedades con poca visión de lo trascendente y que están ordenadas y con bajos niveles de criminalidad.
El consumo de drogas es un hecho mucho más complejo que la versión simplista que dio el presidente Calderón en su discurso y esto aterra, pues si el diagnóstico del tema es equivocado, la medicina que se le aplique también lo será.
Lo que no hay duda es que uno de los muchos tentáculos de ese pulpo que es la venta y consumo de drogas, proviene de la pésima educación de nuestros hijos, hecho que conduce al grave deterioro de la moral pública. La educación en México corre a cargo de dos instancias: la que dirige la profesora Elba Esther Gordillo y la TV.
De la nefasta influencia de la profesora en la educación nacional no tengo nada que agregar sólo recordar que el presidente Calderón la ha hecho su aliada política y su principal consejera en materia de educación nacional.
Sobre la TV hay que señalar que ésta es la que dicta la moral en México.
Los hombres no vivimos aislados sino que lo hacemos en grupo, en sociedad. La vida en común requiere de respeto y reglas de comportamiento de unos frente a otros. Si unos y otros vivimos en términos del insulto, la agresión, la búsqueda de avasallar al otro y de humillarlo, la vida sería imposible. En la historia de la humanidad, la religión y la ética han configurado normas de comportamiento que contribuyen a hacer vivible la convivencia humana. La religión parte de las creencias con Dios o dioses, para normalizar las relaciones entre los hombres. La ética no surge de la creencia en lo sagrado sino en la comprensión racional de las relaciones humanas para configurar normas de convivencia.
Hoy todo cambia, las iglesias, la familia y la ética, están quedando relegadas a un lugar meramente periférico, ya que el centro que conforma las normas de relación entre los hombres es la TV. A los conceptos de bien y mal, a las normas de conducta y respeto sobre el otro, a la orientación de la vida, a la identidad individual y colectiva que surge de la TV, no les podemos llamar morales puesto que no provienen de ninguna creencia en lo divino; tampoco les podemos denominar éticos, puesto que no tienen fundamento en la razón. A falta de un nombre adecuado les denominaremos NORMAS DE COMPORTAMIENTO MERCANTILES (NCM), debido a que provienen de un conjunto de ideas formadas en términos del mercado y que tienen su centro neurálgico en un conjunto de imágenes que surgen de la TV.
Dos empresas, que carecen de valor moral o ético y que sin embargo, en aras del mercado y la tecnología, consolidan su poder sobre las conciencias y el ser profundo del hombre en términos de las NCM.
El niño, el joven y el adulto, pasan ya más tiempo en la TV que incluso, en el trabajo o en la escuela. La TV es mucho más que anuncios. En telenovelas, series, películas, las relaciones humanas se realizan por medio de la tríada mencionada: diversión, presunción y sexo; toda la inmensa complejidad del espíritu humano y la capacidad reflexiva y emotiva que posibilita nuestro cerebro, queda reducida a sus componentes elementales y primitivos.
La alianza TV con el gobierno es muy grave.

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