Tricotilomanía

Escrito por Claudia A. Bermúdez Borja on jul 1st, 2009 y archivado en Destacado, Psicología. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Tricotilomanía:Arrancarse el cabello por estrés

Tricotilomanía:Arrancarse el cabello por estrés

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La Tricotilomanía, del griego trichós (cabello) y manía (impulso), es un hábito o comportamiento recurrente e irresistible dirigido a arrancarse el propio cabello o los vellos de distintas zonas del cuerpo, puede definirse como un trastorno de la conducta que puede llegar a manifestarse en un arrancamiento compulsivo del pelo, produciendo desde pequeñas pérdidas de cabello hasta alopecia severa.

El sujeto se arranca pelo a pelo, principalmente de la cabeza, aunque puede actuar también sobre distintas partes del cuerpo como cejas, pestañas, barba, axilas o vello púbico. Consiste en el impulso a arrancarse el pelo, principalmente de la cabeza, cejas y pestañas, aunque también de otras partes del cuerpo. Suele comenzar durante un periodo de estrés. Cuando aparece el impulso, sienten una ansiedad que es aliviada una vez arrancado el pelo. Para entenderlo, imagina que sientes un gran nerviosismo y piensa en esos pequeños gestos que todo el mundo hace en esas situaciones. Tocarse el pelo y juguetear con él es uno de ellos. Prueba ahora a arrancar un vello de tu antebrazo. Sientes una sensación que apenas es dolor pero que es capaz de sacar de tu mente cualquier otra cosa, incluido el motivo de tu nerviosismo.

No es un trastorno común y es largo de tratar, aunque sus efectos no suelen ir aparentemente más allá de los estéticos (calvas o zonas despobladas de pelo) y los sociales (derivados de mostrar en público los resultados del arrancamiento de pelo). También puede llegar a relacionarse con la Tricofagia que consiste en el hábito de mascar o ingerir el cabello, produciendo obstrucciones severas (tricobezoar) en el aparato digestivo. La tricotilomanía esencialmente es el arrancamiento del cabello con perdida abundante y no debido a algún tipo de enfermedad médica. Aunque la parte más afectada es la cabeza, no tiene que ser solo ella, sino que puede abarcar diferentes partes del cuerpo, desde las cejas, pestañas, axilas, hasta el pubis. Cuando es en la cabeza se suele situar, sobre todo en zonas temporales, frontales y parietales combinadas.

En los niños las zonas de calvicie se reparten al no estar tan enraizado el problema y darles menos vergüenza. En los adultos se esconden y se arranca el pelo en zonas más difíciles de descubrir por personas ajenas (Orange y cols., 1986; en García y Mazaira, 1997).

La Tricotilomanía se considera un trastorno de control de impulsos. El punto es que la forma en que los sacan se asemeja a un rito. Estudios señalan que muchos adolescentes comienzan tocándose el pelo, para luego elegir el más grueso. Una vez que lo arrancan, lo miran y algunos incluso terminan comiéndose la raíz. A menudo, para que no los descubran, los enrollan y más tarde los tiran fuera de casa.

La tricotilomanía se clasifica dentro de los trastornos del control de los impulsos, como la piromanía, la cleptomanía, y el juego patológico. La tricotilomanía está considerada como un trastorno del control de los impulsos (DSM-IV).

La clarificación de su clasificación sigue siendo puesta en duda al estar relacionada con el TOC, en familiares de primer grado de personas con tricotilomanía.

Síntomas

  1. Arrancarse el pelo de forma frecuente de modo que llega a producirse una pérdida importante de pelo.
  2. Normalmente va precedido de tensión con urgencia de llevar a cabo el acto de arrancarse el pelo.
  3. Placer, satisfacción, o alivio de la tensión tras arrancarse el pelo.
  4. Para considerar que se trata de tricotilomanía, este trastorno no ha de ser consecuencia de otro trastorno psicológico o de una enfermedad médica (por ejemplo, una enfermedad del cuero cabelludo).
  5. Este problema produce un estrés significativo y un deterioro en el funcionamiento social, laboral u otras áreas importantes de la vida

Estos síntomas se observan generalmente en los niños:

  1. Halar, tirar o retorcer constante del cabello
  2. Aumento de la tensión antes de halarse el cabello
  3. Sensación de alivio, placer o gratificación después de halarse el cabello
  4. Halarse el cabello lleva a tener una apariencia desigual
  5. Parches descubiertos o pérdida del cabello difusa
  6. Cabello que vuelve a crecer en áreas descubiertas se siente como cerdas
  7. Algunos individuos pueden presentar obstrucción intestinal cuando se comen el cabello que arrancan
  8. Se pueden presentar otros comportamientos de autoagresión

Las personas que sufren este trastorno a menudo niegan que se halen el cabello

Signos y exámenes

Puede realizarse una biopsia para descartar otras causas, como infección del cuero cabelludo, para explicar la pérdida del cabello.

¿Cómo y cuándo aparece?

A menudo, el arrancarse el pelo de forma compulsiva aparece alrededor de los 12 o 13 años de edad; aunque no es infrecuente que comience a edades más tempranas o posteriores. Con frecuencia, existe un acontecimiento estresante asociado al inicio, por ejemplo: cambio de colegio, abuso, problemas familiares, muerte de un padre, etc. Los síntomas también pueden ser desencadenados por los cambios hormonales acontecidos durante la pubertad. El arrancamiento del pelo, normalmente va precedido de tensión con urgencia de llevar a cabo el ritual y después de hacerlo se acompaña de una sensación de alivio momentánea. Con respecto a la distribución por sexos, predomina más en mujeres.

Azrin y Nunn, (1987), estiman en más de 8 millones de afectados.

El inicio del trastorno se da mayormente en la infancia y adolescencia, siendo el número de niños afectados superior al de adultos.

El diagnóstico suele hacerse en función de las zonas calvas y descartando enfermedades dermatológicas como la alopecia areata o la calvicie común.

La mayoría de los tricotilómanos se creen que son los únicos que padecen el trastorno.

No pueden dejar de arrancarse el pelo ni tampoco saber porque lo hacen.

La ligera molestia que resulta del arrancamiento se convierte en sensación de alivio, relax y confort cuando se ha hecho.

El proceso es ritualista , desde los que se lo arrancan y se lo llevan a la boca, hasta los que juegan con el haciendo bolitas y lanzándolo o volviéndolo a romper en trozos más pequeños o también el hacer un montón para luego recogerlos y tirarlos por miedo a que los vean y les den algún tipo de reprimenda.

A veces es frecuente que el trastorno vaya asociado a otros como la ansiedad o la depresión, la comorbilidad es alta.

Es frecuente que vaya asociado con el morderse las uñas.

Los inicios tempranos de la tricotilomanía se dan entre los 3-6 años, suelen derivarse de un evento estresante de carácter vital y como reacción a el.

Suele cronificarse, pese a las intervenciones terapéuticas.

¿Puede la tricotilomanía producir otros problemas?

Durante la adolescencia, que es una etapa especialmente importante para el desarrollo de la autoestima, la imagen corporal, la sexualidad, y las relaciones con los compañeros de ambos sexos, los adolescentes pueden ser ridiculizados por la familia, amigos, o compañeros de clase debido a su problema, además de sentir vergüenza debido a la sensación de incapacidad para controlar el hábito. Por lo tanto, incluso una pequeña calva puede causar problemas devastadores en el desarrollo que pueden durar muchos años.

Aunque muchas personas con tricotilomanía continúan con sus vidas y se relacionan de un modo normal, otros evitan las relaciones íntimas por miedo a que la otra persona descubra este problema del que se avergüenzan.

¿Cuál es la causa?

El hecho de arrancarse el pelo u otras conductas nerviosas similares como morderse las uñas, serían gestos destinados a producir un alivio del estrés, descargando de ese modo la tensión interna. Con el tiempo puede convertirse en un hábito que se realiza de manera inconsciente.

En otros casos, puede deberse a alguna enfermedad que produce picor en el cuero cabelludo y deseos de arrancarse el pelo como un modo de aliviar el picor. Aunque en estos casos, no se trataría de una tricotilomanía sino que se diagnosticaría la enfermedad médica existente. No obstante, a veces puede darse una combinación de causas médicas y psicológicas, por lo que es aconsejable que si sientes algún tipo de picor o malestar en tu cuero cabelludo acudas a un dermatólogo.

La tricotilomanía puede desaparecer una vez superado el periodo de estrés, o bien puede persistir hasta convertirse en un hábito, en cuyo caso la situación se complica, pues pueden empezar a hacerlo de manera inconsciente, mientras ven la tele, cuando están aburridos, etc. Pero su origen fue el mismo que en los casos anteriores: huir de algo demasiado doloroso que no queremos soportar.

Relación con otras enfermedades

Existe la posibilidad de que la Tricotilomanía se manifieste de manera aislada e individual respecto a otros trastornos, aunque es muy frecuente que se relacione con trastornos del estado de ánimo y trastornos de ansiedad.

Muchas personas con tricotilomanía tienen también síntomas de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), como la compulsión a contar objetos, hacer comprobaciones numerosas veces, lavarse las manos una y otra vez, etc. Debido a las semejanzas entre la tricotilomanía y el TOC, algunos autores consideran que se trata de un subtipo o una variante de TOC. Esta idea se encuentra apoyada por el hecho de que los medicamentos utilizados para tratar el TOC resultan útiles en ocasiones para la tricotilomanía.

La depresión también se da con frecuencia en individuos con este trastorno. Puede haber una relación neuro-bioquímica directa y/o ser consecuencia de la desmoralización crónica y la baja autoestima de arrancarse el pelo.

Otros comportamientos asociados son morderse las uñas, chuparse el pulgar, o el rascado compulsivo. En ocasiones, las personas con tricotilomanía también dan pequeños pellizcos con las uñas a su piel, que puede causar cicatrices o pequeñas heridas.

¿Qué tratamientos están disponibles?

La Tricotilomanía se trata con fármacos y terapia psicológica. Pero una cosa es tomar medicamentos para no ser tan obsesivo, y la otra es desarmar el ritual que puede durar años. La literatura sobre los tratamientos psicológicos de la tricotilomanía sugiere que la terapia de conducta es eficaz para reducir la urgencia y la frecuencia de arrancarse el cabello, tanto en niños como en adolescentes y adultos. El objetivo de la terapia es eliminar la conducta de arrancarse el pelo, a la vez que se fortalecen otras conductas incompatibles alternativas. Uno de los procedimientos terapéuticos utilizados para hacer frente a este problema es el entrenamiento en cambio de hábito desarrollado por Azrin y Nunn (1973, 1978). Aunque consta de trece componentes, consiste, básicamente, en incrementar la conciencia de la persona en cada una de las apariciones del hábito y controlarlo con una conducta incompatible con él (Carrasco, 1995).

La Tricotilomanía no está considerada un trastorno muy común. Son pocos los casos que se conocen, aunque puede llegar a afectar a una de cada veinticinco personas. Quienes la padecen experimentan una necesidad casi obsesiva de arrancarse el pelo y advierten los expertos que, si no se controla a tiempo, puede convertirse en una enfermedad muy duradera. La parte más afectada suele ser la cabeza, las cejas, las pestañas y la barba, aunque también puede verse afectada cualquier zona pilosa del cuerpo.

No existe un consenso entre los expertos; sin embargo, algunos medicamentos, particularmente antidepresivos como la fluoxetina (Prozac), han mostrado eficacia en la reducción de los síntomas.

Expectativas (pronóstico)

Generalmente la tricotilomanía se limita a niños pequeños y éstos tienden a curarse con la edad. Para la mayoría, halarse el cabello tiene un período limitado hasta los 12 meses y el comienzo temprano (antes de los 6) está asociado con un pronóstico mejor.

Complicaciones

Las complicaciones generalmente se originan cuando el cabello arrancado es ingerido (tricofagia), lo cual puede ocasionar obstrucción intestinal o desnutrición.

Prevención

La detección temprana sigue siendo la mejor forma de prevención, ya que se le puede dar un tratamiento precoz. Asimismo, la disminución del estrés en el ambiente podría ayudar, debido a que éste puede incrementar el comportamiento compulsivoPsicoterapia. Suele utilizarse una terapia cognitivo-conductual, mediante la cual se enseña a estas personas un método estructurado para llevar un registro de los síntomas y los comportamientos asociados, de modo que sean conscientes del comportamiento de arrancarse el pelo y puedan, de este modo, controlarlo más fácilmente. De hecho, las investigaciones realizadas muestran que el simple hecho de guardar en un sobre cada pelo arrancado, ayuda a controlar y a ir disminuyendo la frecuencia de ese comportamiento. También aprenden a utilizar comportamientos sustitutivos incompatibles y otras técnicas encaminadas a romper el hábito. Así mismo, pueden tratarse otros problemas que estén agravando o manteniendo la tricotilomanía.

Medicamentos. Aunque determinados medicamentos ayudan a algunas personas temporalmente, los síntomas suelen volver cuando se detiene la medicación a menos que la terapia cognitivo-conductual se incorpore en el tratamiento.

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