
Lotería: ¡suertudos!
“Nada hay que atraiga tanto la mala suerte como… la buena suerte. ¿Tú no has soñado alguna vez en sacarte la lotería? Aguas, pueque no te vaya tan bien como crees. Para empezar, desde ese preciso instante tendrás que cuidarte de todo y de todos. Casi todos los ganadores de la lotería están quebrados uno o dos años más tarde. Muchos quedan más quebrados que antes de sacarse el premio mayor. La causa es simple: todo súbito salto de patrimonio te lleva a calcular mal tus alcances. Esa es una de las razones por las que tiene más el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece. Ve estos tres casos. Un tipo se sacó millones de libras en Inglaterra. Creyéndose protegido por las hadas de la fortuna, a instancias de amigos, analistas profesionales y absolutos desconocidos, invirtió en diversas empresas… que fallaron todas. Se casó con una muchacha mucho más joven que él… que pronto lo botó (quedándose con la casa que él le había comprado, desde luego). Y por supuesto le prestó dinero a una multitud de conocidos que, por supuesto, nunca le pagaron. La segunda vez que apareció en los medios (la primera vez fue cuando se sacó la lotería, un par de años antes), fue cuando la policía lo arrestó por atacar a un ex amigo que le debía dinero (necesitaba esos morlacos… ¡para pagar la renta!) Otro caso, el de Evelyn Adams. Se sacó la lotería de Nueva Jersey ¡dos veces! En 1985 y 1986. Un total de $5.4 millones de dólares. ¿Y sabes dónde vive ahora? En un tráiler (el paso previo al de homeless). “Todo mundo quería mi dinero; todos llegaban a mí con la mano extendida”, se queja ella. Y recuerda a William “Bud” Post. Se sacó $16.2 millones en la lotería de Pennsylvania en 1988. “Ojalá que nunca hubiera pasado”, dice él hoy. “Fue una absoluta pesadilla”. Un año después debía un millón y tuvo que declararse en quiebra. Se dice que hoy vive del welfare.”
ESPAÑA
“Niall Ferguson explica en su libro The Ascent of Money, que fue la buena suerte la que arruinó la economía de España en el siglo 16. Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, expulsaron a los últimos moros de la península y ese mismo año de 1492 financiaron la aventura de Cristóbal Colón, que resultaría enormemente rentable… y enormemente ruinosa. La expulsión de los moros fue una pérdida neta para España, pues los árabes se llevaron consigo su dinero y, más importante aún, sus habilidades comerciales. Claro, cuando los conquistadores se apoderaron del Nuevo Mundo, se sacaron una mega lotería. Nada más una mina, la del monte Potosí, produjo 45 millones de kilos de plata pura entre 1556 y 1783. Incluso antes que la minería comenzara en serio, los conquistadores se llevaron miles de millones en oro de los aztecas y los incas. Hay que recordar que entonces el oro y la plata eran dinero real. Esos flujos de metales preciosos entraron en España y de inmediato inflaron el suministro de dinero, primero en España pero pronto en toda Europa. Los precios de la vida en Inglaterra, por ejemplo, subieron 700% durante la ‘revolución de los precios’ entre 1540 y 1640. Ese ‘dinero gratis’ que venía de las colonias financió alrededor del 40% del gasto del gobierno español. Pero aunque más y más barcos seguían llegando a los puertos de España, los reyes continuaban cortos de fondos, al grado de que de plano declararon moratoria en 1557, y luego en 1560, 1575, 1596, 1607, 1627, 1647, 1652 y 1662.” Y de ahí durante tres siglos, hasta 1986 (cuando España se unió a la entonces Comunidad Europea y recibió ayudas de todo tipo), se fue a las ligas menores a las que, al parecer, hoy orgullosamente se reintegra. (Termino mañana este recuento de suertudos infortunados.)
SENSATA
El jefe a la secretaria: “¿No oye el teléfono, señorita? ¿Por qué no contesta?” La secre: “¿Para qué, jefe? ¡Todas las llamadas son para usted!”
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