El senecto De la Madrid

Escrito por on May 17th, 2009 y archivado en Política. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

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Miguel de la Madrid Hurtado

La salud en Aguascalientes

Hoy inicio la columna comentándole que tengo muchos años trabajando en lo referente a la salud pública. A lo largo de mi historial en lo que en un principio fueron los servicios coordinados de salud pública y posteriormente el ISEA he podido conocer sanitaristas de a de veras, con reconocimiento internacional como el Doctor Rafael Guel Jiménez. Y, desde luego, también conocí, y sigo conociendo, médicos advenedizos que su fortuna simple y llanamente fue estar cerca de quién en su momento fue gobernador del estado y así lograr encumbrarse para enriquecerse groseramente a costillas de la salud de la población. Todo lo tengo registrado en la mente y algún día lo comentaré con usted en un Diálogo Privado.
En esta ocasión me llena de orgullo compartirle las últimas experiencias en materia laboral, las cuales se suscitaron de manera inesperada con motivo de la pandemia que estamos sufriendo y que se da en el ocaso de mi vida laboral sanitarista, probablemente para guardarla como un tesoro de motivadora experiencia personal.
Como usted ya esta enterado, a mediados del pasado mes de abril se desarrollo en nuestro país, casi el mundo entero y por supuesto en Aguascalientes el virus de la influenza AH1N1. La situación era, como todavía lo es hoy: grave. Los alcances de la enfermedad todavía no eran debidamente calculables y las acciones que se debían de tomar en materia de salud pública debían ser inmediatos. Lo demás ya es historia. La feria se suspendió y junto con ella se restringió totalmente cualquier tipo de evento en que hubiera aglomeraciones o concentraciones de personas. Y mientras la población estaba atenta a los acontecimientos acatando las medidas dictadas por las autoridades sanitarias, aquí en Aguascalientes los servicios de salud comenzaron a multiplicarse de una manera impresionante, como hormiguitas, de manera ordenada y con eficacia.
Desde la trinchera en que me toco participar he observado –porque esto aún no termina- personal dedicado en cuerpo y alma a tratar de erradicar este mal. No ha importado ni horario ni día. Desde que se implemento la contingencia he visto al Doctor Gabriel Guzmán, joven médico egresado de la UNAM exactamente de la ENEP Iztacala y que es actualmente el director de la Jurisdicción Sanitaria número Uno, entregarse totalmente a la coordinación de los trabajos de su ámbito jurisdiccional. Y como dos brazos derechos a los doctores Laura Patricia Moreno Velázquez y Adolfo Antonio Villegas. Junto con ellos, hombro con hombro el doctor Armando de la Cerda González que es el titular de la jurisdicción número dos. La labor de todos ellos es incansable, aún y a costa de su propia salud. En el área de distribución de insumos y manejo de personal el trabajo de Manuel Moreno, Daniel Loera, Gilberto Sandoval, entre otros, ha sido como de uno solo: de entrega total y sin reservas de ninguna especie.
Hoy quise comentarle a usted algo sobre la misión de quienes no se ven. De quienes realizan el trabajo duro y arriesgado de manera incansable con una única meta: la salud de la población. La gente que ahora tiene en sus manos la responsabilidad de mantener la salud de los habitantes de Aguascalientes. Hoy me enorgullece haber pertenecido a la plantilla laboral de personas que dejaron su vida en la labor sanitarista. Con gusto recuerdo a un Doctor Rubén Álvarez Guzmán o al excelente michoacano que se hizo hijo adoptivo de esta tierra en donde entregó todos sus conocimientos epidemiológicos, el querido Dr. José Tavera Ríos. O que decir de los maestros en Salud Pública Gerardo Ruiz García Marín, Daniel Traconis Ramos, Ponciano González Miramontes, José Barrón Lugo, etc. Hoy quiero comentarle estimado lector, que debe estar tranquilo. Su salud esta en manos de gente que ama su profesión de manera total. Me place mucho saber que las nuevas generaciones han tomado la estafeta con toda la responsabilidad que se requiere. Que aunque todavía exista gente que trabaja por trabajar, -esa nunca se va a acabar-, hay ciudadanos que saben cumplir con su responsabilidad aunque no sean los que al final de las batallas se lleven los lauros y glorias. En próximas entregas le comentaré las vicisitudes que los trabajadores de la salud tienen que sufrir para cumplir su encomienda. El grosero escamoteo de sus percepciones que se supone han ganado aún y a costa de su propia salud. En fin. Hoy solo deseo que esto sirva como un pequeño reconocimiento a quienes son los soldados de la salud pública en Aguascalientes.

EL SENECTO DE LA MADRID

A quien le está lloviendo en su milpa es al ex–Presidente Carlos Salinas de Gortari. Y es que primero fue Carlos Ahumada quien, en el precitado libro recién publicado, revela su participación en lo que describe como un complot en contra del Peje López Obrador, y de cuyos acuerdos al más alto nivel, habría logrado la libertad de su hermano Raúl Salinas, así como la recuperación de los fondos confiscados.
Y ahora es el ex–Presidente Miguel de la Madrid, recuperándose o convaleciendo de un enfisema pulmonar, quien se va con todo en contra de Salinas.
De la Madrid concedió una entrevista a los diarios distritofederalenses Reforma y El Universal, misma que apareció en sus páginas de internet. Con la explicitud inusual en él, De la Madrid afirma que cuando se decidió por la postulación de Salinas, él no tuvo los elementos de juicio o de información sobre los antecedentes del entonces secretario de Programación y Presupuesto.
Confiesa que fue hasta después que se enteró que Salinas no era honorable, que tenía nexos obscuros con el crimen organizado y, bueno, el colimense expía culpas en el último trecho de su vida.
También se refirió a la “partida secreta” del presidente, de la cual, dijo, nunca dispuso del total, aunque tampoco mencionó a cuanto ascendía la famosa cuenta.
Creo que en este caso, como en el de Ahumada, todos mienten: ningún Presidente de la República ignora los antecedentes del hombre al que le van a confiar el poder, sobre todo porque la decisión suele darse en función de otros intereses.
En su libro de memorias, José López Portillo abre un poco la intimidad del Poder Presidencial en ese especialísimo periodo: el de la designación del sucesor.
Díaz Ordaz se inclinó por Echeverría porque lo consideró su cómplice en los sucesos de Tlatelolco. A su juicio, LEA tendría que ser considerado con él porque en esos sucesos históricos ambos estuvieron en el mismo barco. Se equivocó: Echeverría lo traicionó.
Muchos han sido los presidentes que se equivocaron, empezando por el “Jefe Máximo de la Revolución”, Plutarco Elías Calles, cuando impulsó la candidatura de su “hijo putativo” Lázaro Cárdenas, quien lo expatrió menos de dos años después de tomar posesión.
Ruiz Cortines se desligó en su toma de posesión de Miguel Alemán, y López Mateos obligó a Ruiz Cortines a cambiar su residencia permanente de la Ciudad de México al Puerto de Veracruz.
Algo debió ocurrir entre Salinas y de la Madrid en estos últimos años, pues todavía en el 2000 se refería a él como un hombre inteligente que había modernizado al país y avanzado en muchos temas.
Ahora revela su sorpresa por todo lo que ha descubierto en la vida de quien le sucedió en la Presidencia.
¡Increíble!.

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