Homosexualidad y Homofobia: El mito de lo cotidiano (Cuarta parte)

Escrito por on may 16th, 2009 y archivado en Psicología. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Lesbianismo

Lesbianismos

La orientación sexual ha sido objeto de polémicos análisis, aunque los estudiosos del tema aún no han llegado a un acuerdo sobre la naturaleza y origen de estos comportamientos se reconoce que la homosexualidad no es sinónimo de delito o enfermedad, sino una forma de expresión de la Sexualidad humana; sin embargo, las parejas homosexuales no disfrutan del mismo reconocimiento social y legal que las heterosexuales y en términos de aceptación o rechazo, existen diferentes actitudes de acuerdo al grado de homofobia que exista en la sociedad.

El comportamiento sexual forma parte de una ética que surge del intercambio cotidiano de los miembros de una comunidad. Las normas que conforman y regulan el comportamiento social, van condicionando en cada sociedad lo que es aceptado. Un claro ejemplo en la dificultad de aceptar la Sexualidad como parte natural del ser humano es la forma en que se hace referencia a una parte del cuerpo humano como los genitales, que cuentan con una amplia gama de sobrenombres que se han generado para ocultar el nombre real por considerarlo obsceno.

El respeto a la diferencia es un principio humanista de reciente discusión puesto que las sociedades necesitan avanzar hacia la comprensión de que la aceptación de la diversidad favorece la integración de los individuos. La diversidad no sólo abarca las expresiones sexuales, dentro de ellas también se incluye lo relacionado con la orientación sexual, asociada a la dirección erótica de cada persona, es decir, hacia la atracción en cuanto al sexo y, considera la identidad sexual como otra de sus dimensiones. La libertad desde la sexualidad deja implícitos la responsabilidad y el cuidado de cada persona consigo misma y con la pareja.

Los homosexuales constituyen una parte de la sociedad frecuentemente cuestionada, incomprendida por su preferencia sexual y estigmatizada como personas de ‘dudosa moral’, o personas sin ética, ni vergüenza o escrúpulos y débiles de carácter. La orientación sexual no tiene necesariamente una relación directa con la conducta moral de los individuos, existen múltiples ejemplos de personalidades homosexuales destacadas por su quehacer cotidiano, ya sea por su cultura, por su obra, porque son excelentes profesionales. No tiene justificación la discriminación sexual. Marginar a las personas sólo por preferir sexualmente a alguien del mismo sexo no favorece a ninguna sociedad.

La identidad sexual es otra dimensión de la diversidad, aquí se incluyen los travestís, que son las personas que sienten un deseo especial por vestirse con prendas del otro sexo, y los transexuales, que son quienes no se sienten identificados con su sexo biológico y que desean ser reconocidos como representantes del sexo opuesto, es decir, no hay congruencia entre su sexo biológico y el psicológico. Sobre estas personas también recae cierto rechazo social, por las mismas razones de intolerancia hacia los homosexuales.

A) “Otra cosa que no me gusta es su forma de vestir, se tarda mucho para arreglarse, le gusta usar ropa de marca y buenas lociones, cuida mucho su comida. Se molesta cuando quiero que me ayude en el trabajo rudo, pero le tengo que confesar, yo a propósito lo obligo a hacer cosas pesadas, para ver si así se hace de carácter más fuerte y se endereza, pero no se crea, se aguanta, no dice nada, ni se queja, pero ni así da su brazo a torcer”. (Hombre de 56 años de edad)
B) “Invité a una amiga a salir el otro día, la idea era que fuéramos a un bar y conocer a algún caballero, estuvimos un rato con unos hombres que nos ofrecieron una copa, nos la pasamos a gusto, pero cuando nos invitaron a ir a ‘un lugar más tranquilo’, la verdad nos dio miedo y les dijimos que no gracias, los muy dignos se ofendieron y nos insultaron, hasta salieron con que de haber sabido ni hubieran gastado en nosotras, ¿cómo ves? Nos esperamos para irnos un buen rato, por si estaban afuera y quisieran ‘cobrárselas’. Por suerte no estaban, pero no sé si fue el alcohol o la emoción que habíamos pasado, que cuando llegamos a la casa mi amiga y yo seguimos tomando, mis hijos no estaban, se habían ido con el papá todo el fin de semana, no sé por qué pero de repente ya estábamos teniendo relaciones, la verdad fue muy agradable, pero al día siguiente ninguna de las dos mencionamos nada. Yo estoy sorprendida, ¿quién iba a pensar que ella podía ‘estar’ con una mujer? La verdad nunca lo hubiera imaginado, se llevaba bien con el marido, pero no sé si ahora con la separación se siente sola o ¿qué?, la verdad es que me siento culpable por haberla llevado a eso, siento que la obligué de alguna manera.” (Mujer de 39 años de edad)
C) “Ya me tienen harta los dos (papá y mamá), cada vez son más insoportables, se meten en todo lo que hago, me da tanto coraje que ahora en la boda de mi hermana voy a aprovechar el brindis para ‘salir del clóset’, no sabes cómo voy a disfrutar el ridículo en el que van a quedar frente a todos sus amigos de la ‘alta sociedad’, sólo de pensarlo, lo disfruto”. ( Mujer 23 años de edad)
D) “Voy a inscribirme en un concurso del gimnasio, me da pena que me vea tanta gente, pero quiero demostrarme que puedo. Lo dudé por un momento, escuché un comentario en las regaderas de un tipo que dijo que sólo los gays entran a esas competencias, me da miedo que se den cuenta pero quiero ver si puedo dominar mi timidez, ellos no tienen por qué descubrir que me gustan los hombres sólo por el concurso”. ( Hombre de 19 años de edad)
E) “El otro día estaba reflexionando y me pregunté si no estaré pasando por una crisis de la edad, qué tal si al revés de los otros, cuando llegue a los 41 me enderezo, ja, ja, yo creo que para un hombre es mucho más fácil relacionarse con mujeres que con otro hombre, por lo menos, entre las parejas ‘normales’ si tienen dificultades se sabe que es porque no se entienden, ya sabes, unos de Marte y ellas de Venus, en cambio entre hombres, la pareja siempre espera que sepas qué quiere, cómo, a qué hora y dónde, yo creo que eso es lo que desgasta la relación principalmente”. ( Hombre de 38 años de edad)
F) “Me preguntó una amiga que por qué no probaba con un hombre, que tal vez eso me quitaría la duda, ¿cómo ves?, ella cree que estoy confundida con mi sexualidad. No me reí delante de ella por respeto, pero ya he tenido que enfrentar mucho a la sociedad como para salir con que no soy lo que soy, sería renunciar a mí misma. Me sorprende como alguien tan preparada como ella tenga tantos tabúes, es indignante que en este siglo, la gente siga pensando así” (Mujer de 32 años de edad)

De acuerdo a Butler, la conformación de la identidad de género y la identidad sexual se han construido de tal forma que se establece una coherencia y continuidad entre sexo, género, práctica sexual y deseo, por lo cual, se da por hecho que la persona que tiene un cuerpo de hombre debe ser masculino y, por ende, heterosexual; la persona con cuerpo de mujer se espera que sea femenina y heterosexual. Desde lo anterior se piensa que el transexualismo no representa una amenaza para las categorías que articulan las diferencias de sexo, de género y de preferencia sexual, es decir, el o la transexual no atenta contra las categorías de identidad hombre/mujer, masculino/femenino, heterosexual/homosexual porque finalmente las asume.

Desde lo simbólico, la relación entre la masculinidad y la pasividad representa un campo problemático. Es frecuente escuchar a hombres heterosexuales decir que pueden respetar a los homosexuales, siempre y cuando no se ‘metan’ con ellos. Bersani señala que la reacción del varón es “el miedo del hombre a ser ‘mirado’” ya que se siente fuertemente amenazado al ser, real o imaginariamente, objeto de deseo del hombre homosexual, quien se convierte en el intruso masculino de la privacidad femenina, y el hombre heterosexual, al imaginarse deseado sexualmente por otro hombre se identifica con la mujer ofendida, acosada e incluso violada. Pasaje que muestra con claridad el privilegio masculino de tener el derecho de ver a la mujer como objeto de deseo, y la terrible incomodidad que le genera ocupar el lugar pasivo frente al otro.

La percepción social que se tiene de la homosexualidad masculina es compleja, pues se expresa el prejuicio hacia los hombres homosexuales cuando se les etiqueta como promiscuos, pervertidos, que seducen constantemente a otros hombres, o bien, que son sensibles al arte, al buen gusto, amigables, solidarios con las mujeres. Parece evidente que en la mirada exterior sobre los homosexuales hay siempre la idea de que son hombres que renuncian a su virilidad para estar en disposición de aceptar el rol pasivo en el acto sexual; pero como cabe esperar, no todos los homosexuales se asemejan al modelo femenino, muchos valoran la hombría, virilidad y fuerza, mantienen un culto particular a la forma de vestir y desprecian y discriminan en torno al atractivo físico, la edad o la posición económica. En México se puede identificar la atracción de algunos homosexuales por el macho, ícono de la masculinidad heterosexual, hombre rudo, que encarna la hombría cruda y la sexualidad desbordada, no se espera de él ningún tipo de refinamiento y tampoco representa una opción de pareja, simplemente se convierte en objeto sexual desechable una vez que ha sido usado.

Los expertos indican que la homosexualidad masculina es más castigada ya que, el lesbianismo, hasta hace poco permanecía no sólo en el silencio sino en la invisibilidad y negación absoluta, incluso a la fecha algunos hombres se preguntan qué hacen dos mujeres en la cama, pensando que lo que necesitan para ‘corregirse’ es un ‘buen macho’. La mayoría de las culturas antiguas consideraba a las lesbianas como inexistentes, atavismo presente aún en ciertas sociedades. Las mujeres se han perseguido por ser adúlteras y prostitutas, pero no por su orientación sexual. En este aspecto se podría considerar que las lesbianas han sido marginadas por omisión al no reconocer su existencia. Simone de Beauvoir afirmó: «Una no nace mujer, sino que se hace mujer». Reflexión que abrió todo un campo de indagación intelectual sobre la interpretación de la igualdad y la diferencia de los sexos. Los estudios sobre el comportamiento sexual han abierto nuevos campos de investigación sobre la feminidad, masculinidad y la diversidad sexual.

A. “Yo creo que sólo lo hace por molestarme, como su mamá siempre me está retando, él se comporta así, le digo que esas conductas que tiene están mal, lo veo como muy frágil y apegado a la mamá, eso está mal ¿no?”. (Hombre de 56 años de edad)
B. “Me pregunto si me gustan igual hombres y mujeres, o estoy confundida todavía y no me puedo decidir, además, como que ya veo a la gente que me rodea de otra manera, hay varias mujeres de mi alrededor que se me han insinuado y antes, o no lo hacían o no me daba cuenta. No te lo voy a negar, también me gusta estar con hombres, pero tú sabes, es diferente. ¿Será que es más cómodo no definirse?” (Mujer de 39 años de edad)
C. “¿Crees que mis papás de verdad no lo sepan? Yo pienso que fingen que no, ninguna persona con un gramo de cerebro pensaría que soy ‘buga’, yo digo que sí se me nota, todos en mi salón lo saben. Ya es momento de decirles ‘papitos, su hijita linda es lesbiana, bien lesbiana’ y a ver cómo me va… y a ellos”. ( Mujer 23 años de edad)
D. “El otro día, me dio miedo, una prima como de 11 años, delante de todos, en una comida familiar me preguntó si era metrosexual, te juro que entendí homosexual, sudé frío pero me quedé callado por suerte, si no es por un primo que le dijo que con mi facha (en pants y playera) nunca iba a ser metrosexual; eso me hizo pensar ¿cómo voy a ‘salir del clóset’? ¿cómo voy a saber cuándo? ¿lo van a entender? No me siento seguro todavía como para enfrentarme al mundo”. ( Hombre de 19 años de edad)
E. “Mi hermana me ha apoyado mucho. Veo que mi mamá está muy preocupada porque me ha visto ‘depre’, pero creo que ya es momento, se lo voy a decir, pienso que lo va a entender, mis hermanos no, pero ése es su problema”. ( Hombre de 38 años de edad)
F. “Sé que hay personas que se sienten confundidas por ser homosexuales, yo nunca me sentí así, mi problema es que no confío en la gente, pero cuando permito que alguien se acerque a mí, me involucro y doy mucho, siempre ando adoptando a otros y tratando de resolverles sus problemas, ahora que necesito de alguien a mi lado, todos me aconsejan y hablan conmigo, pero no siento un verdadero apoyo” (Mujer de 32 años de edad)

No existen reglas ni normas absolutas que condicionen las expresiones sexuales. La legitimidad en esta esfera tiene mucho que ver con los patrones de comportamiento asumidos. En todos los seres humanos pueden aparecer sueños o fantasías con rasgos homosexuales, pero esto no quiere decir que sean homosexuales. No por soñar con un juego amoroso con alguien del mismo sexo se es homosexual, ni el hecho de que un varón tenga rasgos afeminados o una mujer aspectos varoniles indica que esa persona sea homosexual.

La homofobia es la actitud hostil respecto a los homosexuales, ya sean hombres o mujeres. Aunque hay similitudes entre la homofobia y otras formas de discriminación, también hay diferencias, por ejemplo, las personas que sufren discriminación racial, de cultura o religiosa suelen tener un respaldo familiar. Los homosexuales sufren de forma más aislada ya que, muchas veces, también son discriminados dentro de su ámbito familiar.

La homofobia, también se presenta en los homosexuales y hace que muchos de ellos rechacen la feminidad en los varones y violenten y discriminen a quienes denominan ‘las locas’, pues, han aprendido a valorar los cuerpos musculosos y viriles. La homofobia determina ciertos márgenes de acción para las personas e implica un ejercicio de poder así como un acto de violencia hacia quienes no se ajustan a ella.

La homofobia no es un sentimiento exclusivo de las personas heterosexuales con respecto a los homosexuales, también implica una constante vigilancia de hombres y mujeres heterosexuales sobre sí mismos y sus acciones para evitar que se ponga en duda su heterosexualidad.

Como cualquier otra forma de intolerancia, la homofobia se articula alrededor de componentes afectivos o emocionales, conductuales e ideológicos.
1. La homofobia afectiva está relacionada con los sentimientos de rechazo que afloran en determinadas personas al tener que relacionarse con homosexuales. El rechazo puede ser al contacto físico o muestras de afecto públicas entre homosexuales.
2. La homofobia conductual está en conexión con los comportamientos hacia personas homosexuales, se pueden manifestar desde el chiste sobre ‘jotitos’ hasta la más grave agresión física.
3. La homofobia cognitiva tiene que ver con las ideas y conceptos. La visión que existe de la homosexualidad ha sido tradicionalmente negativa, errónea, confusa, manejada en base a estereotipos y asociada a lo antinatural o inmoral.

El objetivo básico del ser humano es comprender su entorno, el tema de la diversidad permite a las personas que eliminen falsas ideas y mitos negativos sobre las orientaciones sexuales y no ejerzan acciones de devaluación, marginación o agresión para lo que le resulte desconocido y, por lo tanto, temido. Para todo ser humano, no sólo para los homosexuales, es muy difícil vivir en una atmósfera de rechazo, agresión, y constante disimulo sin resultar afectado.

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3 comentarios en “Homosexualidad y Homofobia: El mito de lo cotidiano (Cuarta parte)”

  1. Anónimo dice:

    Que pasa Don Gus:
    He dejado un comentario la semana pasada y no aparece, que intervino la censura o que pasa?
    anonimo:

    Estimado Anonimo, necesitamos que dejes un correo y que te identifiques, pues los anónimos no se van a publicar

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  2. vecina dice:

    Felicidades Claudia por el desarrollo del tema.
    Nos queda claro que estamos lejos de ser una sociedad que acepte realmente la homosexualidad, al igual que cualquier otra diferencia, lo cierto es que se han ganado espacios a fuerza de imposiciones y de correr el riesgo de pasar como intolerante o insensible social, pero lo cierto es que campea la incomprension a este tema y el rechazo a muchos otros siendo solo una sociedad de apariencia. Tengo un cuestionamiento relacionado al tema, la conducta de los homosexuales tachados como “locas”, son posturas copiadas en exageraciòn de las mujeres o tienen que ver con cuestiones biologicas, es decir es cultural o biològico?

    Saludos

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  3. Claudia Bermúdez dice:

    Estimada Vecina, agardezco sus amables comentarios, la respuesta a su duda será aclarada con gusto en la próxima entrega.

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