México, ¿víctima de un compló internacional?

Escrito por on May 14th, 2009 y archivado en México. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Patricia Espinosa

Patricia Espinosa, Secretaria de Relaciones Exteriores

Hace unos días, en Madrid, cuando el Coro de Niños Cantores del Estado de México se disponía a viajar a la población de Avilés para participar en el Festival Asturias Joven 2009, Alberto Alvarado Reyes, director del grupo vocal, recibió una llamada de Juan Carlos Galiano, director a su vez del citado Festival, quien le dijo que por “fuertes presiones” del gobierno de Avilés y del mismísimo Principado de Asturias, había tenido que cancelar la participación del coro (La Jornada, 13/V/09).

Ante la eventualidad de que, pese todo, los integrantes del coro decidieran viajar a Avilés, el señor Galiano dijo que en tal caso pediría a la gente no asistir al concierto y amenazó a las cantoras —son 34 chicas que tienen entre ocho y 17 años— con no permitirles salir del hotel, pues consideró que la delegación mexicana era una amenaza para la salud pública.

Tanto la municipalidad de Avilés como el gobierno de Asturias negaron que la medida fuera producto de una decisión suya y responsabilizaron a Galiano por el asunto. Con ánimo plausible y armado apenas de una pequeña bocina y un iPod, el coro se puso a cantar en la Plaza Mayor de Madrid, luego en la de Oriente, después en El Retiro e incluso viajó a Segovia para regresar a la Casa de América, de la capital española, ofreciendo conciertos improvisados y gratuitos.

Después de este episodio, es muy probable que el gobierno mexicano —cualquier cosa que eso signifique— culpe por el incidente al Estado español y que, muy a su pesar, pues antes de ser pro gringo el PAN era hispanista, le declare la guerra declarativa como ya lo hizo con China, Argentina, Ecuador, Singapur, Cuba y otras naciones que, ante el alarmismo de nuestras autoridades, han decidido adoptar indispensables medidas profilácticas.

Suponemos que el señor Felipe Calderón no acusará a los españoles de muertos de hambre, como hizo con los haitianos. No lo hará porque a todos nos consta que en España se come, y muy bien, y porque no es lo mismo tratar groseramente a un país pequeño y débil como Haití, que a una potencia económica como España, que tiene grandes inversiones en México.

En cambio, lo seguro es que doña Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores de México, aprovechará cualquier reunión con un funcionario del gobierno español para recriminarlo por dichos y hechos de Juan Carlos Galiano. Alguien dirá que una diplomática tan experimentada de ninguna manera incurrirá en el ridículo de reclamar a un Estado por la actuación de un particular, pero lo cierto es que ya lo hizo en otro caso, pues se reunió con el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, ante el cual rechazó lo dicho por Fidel Castro Ruz, quien no tiene cargo oficial alguno en el gobierno cubano y es solamente un particular para todos los efectos diplomáticos.

No paran ahí los desfiguros de doña Patricia, quien seguramente recibió órdenes para hacer estos numeritos y anda por el mundo repitiendo lo dicho por su jefe: que el gobierno mexicano todo lo hizo muy bien y que la humanidad fue salvada por esa lumbrera que es el señor Córdova Villalobos, mezcla de Supermán y Florencia Nightingale. Para el caso, importa poco si el alarmismo de los primeros días llevó a tomar en otros países muy justificadas medidas preventivas; importa menos si el manejo de las cifras ha sido un completo desgarriate, al extremo de que, ante la disminución del número de muertos —dice el chiste popular— tendrán que matar a algunos burócratas de la Secretaría de Salud para que cuadren las cifras.

Lo cierto y comprobable es que se pasó del desaforado alarmismo de los primeros días a una actitud extrañamente permisiva, pues terminó la emergencia pese a que se siguen presentando casos en diversos puntos de la República. Las autoridades de la Ciudad de México comparten con las federales exageraciones y equívocos y hasta ahora han sido incapaces de explicar cuánto tiempo dura el virus en el ambiente y otras peculiaridades del bicho.

Está muy bien que se haga limpieza a fondo de las escuelas, pero ignorábamos que el virus vive agazapado en los mesabancos o en los baños, los que por cierto son foco de otras infecciones, pues la quinta parte de las escuelas carece de agua corriente y de un lugar donde los profesores y los alumnos puedan lavarse las manos, medida que se recomienda enfáticamente.

Lo lamentable es que no pocos periódicos y estaciones de radio y televisión se hayan unido a la cruzada contra “los enemigos de México” y que de veras crean que somos discriminados por ser mexicanos y no por el riesgo de contagio que representamos. Esa autoconmiseración ha sido caldo de cultivo en la fiebre xenófoba de estos días. Para el sacrificio propiciatorio, nada mejor que tomar prisioneros a la tribu de enfrente. Llevados a la piedra los sacerdotes les arrancarán el corazón, pero ni eso será suficiente para olvidar la crisis económica, el desempleo, la caída de los salarios reales… Los ciudadanos recordarán todo esto el próximo 5 de julio, a la hora de depositar su voto.

hum_mus@hotmail.com

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