
Don Manuel Espinosa Yglesias
Leo este imeil de crítica feroz contra el descarado uso político de la influenza. Hay algunos puntos en que no coincido, y otros que me parecen francamente exagerados, pero la esencia de lo que dice este capítulo (Estimulando nuestro sistema inmunológico) me parece muy pertinente: “EPIDEMIA DE GRIPA PORCINA: ¿REALIDAD O DELIRIO? Mayo de 2009 Por Roberto Giraldo, M.D. Las personas con un buen estado de salud, equilibradas psíquica, mental y espiritualmente, no pueden ser atacadas por ningún microbio, ni siquiera por el virus de la gripa porcina (bueno, esto también es un tanto exagerado). Esta es una de las leyes fundamentales de la infectología. En tal sentido, las autoridades sanitarias, en lugar de generar pánico y terror, como lo están haciendo ahora, deberían utilizar los medios de comunicación para explicar en detalle las diferentes formas para estimular nuestros mecanismos de defensa en general y del sistema inmunológico en particular. La felicidad, la alegría, la armonía, la tranquilidad, y otros estados como la satisfacción personal son el mejor estimulante del sistema inmunológico. Debemos, entonces, aprovechar a los artistas, músicos, pintores, teatreros, escritores, cuentachistes, bailarines, entre otros, para que con sus técnicas estimulen las emociones positivas y la espiritualidad de las personas que viven en los lugares de una posible epidemia de gripa porcina o de cualquier otra infección. De esta forma nadie necesitaría de máscaras quirúrgicas ni de antibióticos. Todo contagio podría ser neutralizado por unos sistemas inmunológicos saludables. Los nutricionistas y dietistas equilibrados, podrían explicar cómo una dieta a base de frutas y verduras es ideal en las actuales circunstancias. Un diente de ajo cada día, junto con un poco de jugo de zanahoria y de limón, con sus propiedades antivirales, antoxidantes e inmunoestimulantes (tipo jugo XanGo), sería suficientes para lidiar con el virus de la gripa porcina y con cualquier otro microrganismo potencialmente patógeno. Algo de ejercicio regular al aire libre disfrutando de la belleza de la creación, combinado con respiración profunda y meditación, ayudaría bastante. Los profesores de yoga, de Tai Chi, de aeróbicos y de pilates, para mencionar algunas estrategias, pondrían su grano de arena. También se deberían organizar conferencias, charlas y mesas redondas en los medios de comunicación, con diferentes profesionales de la salud, psicólogos y terapistas naturales para enseñar a las personas la aplicación de técnicas simples para hacer más fuertes y equilibrados sus sistemas inmunogénicos. Las autoridades están en la obligación de apoyar estas actividades para beneficio de las personas y de la sociedad. ¡Dejen de aterrorizar! La peor epidemia no es alguna viral, sino la de no aceptar la realidad, es la alienación, es delirar, es abanicarse de más.”
OH, OH
Desde hace años, cada vez que me preguntan en un restaurante si deseo algo más, respondo: “Un préstamo hipotecario.” Esa babosada generalmente provoca una sonrisa nerviosa y una respuesta de que eso no está en la carta o que ya se les terminó o algo parecido. No esta vez. Una mesera de Sanborns, de mediana edad, me contestó de inmediato y muy segura: “¡Pero no le conviene caer en las garras de los bancos!” Y yo pensé que algo muy serio debe de estar pasando en México cuando las suspicacias contra los banksters han permeado tan lejos en la pirámide poblacional. Recuerdo que el recientemente fallecido Manuel Capetillo (a quien hace 37 años yo le compré la primera casa que tuve; en su rancho vuelto fraccionamiento campestre; entonces un hermoso paraje junto a Tianguistenco de Hank, y hoy un lamentable cinturón infraurbano) le pidió cierta vez un préstamo al entonces zar de la banca mexicana y dueño de Bancomer (antes que se lo expropiaran en 1982), Manuel Espinosa Yglesias. Aquel viejo zorro le respondió, con gran sabiduría: “Le voy a hacer el favor de su vida: le voy a negar ese préstamo.” Extraños puentes metafísicos unen por encima de los años a un potentado, un torero y una mesera.
Aplausos y chiflidos: gfarberb@gmail.com
Consultas: www.buhedera.mexico.org
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