Los nombramientos en Conaculta

Escrito por on May 11th, 2009 y archivado en Cultura. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Lidia Camacho

La ex directora de Radio Educación y directora fundadora de la Fonoteca Nacional, Lidia Camacho, es la nueva directora del Festival Internacional Cervantino. Álvaro Hegewisch, con Sergio Vela secretario del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y luego coordinador de asesores de Consuelo Sáizar, pasa ahora a dirigir la Fonoteca y su anterior cargo lo ocupa César Moheno. En lugar de Teresa Vicencio, recientemente nombrada directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, al Centro Cultural Tijuana va Virgilio Muñoz Pérez, quien fue uno de los cuatro candidatos promovidos por un grupo de intelectuales de aquella ciudad fronteriza, “cuaterna de candidatos”, escribió Gustavo Torres, otro intelectual del bordo, que “incluye premeditadamente a tres que no pueden ser y uno que sí: Virgilio Muñoz” (aquello de “puede ser” no se debe a las dotes proféticas del señor Torres, sino a la cercanía de Muñoz con Los Pinos). La demanda del grupo de intelectuales fronterizos para el elegido es “animar el diálogo con la comunidad, reforzar el programa cultural, reactivar la relación cultural binacional, fomentar el turismo cultural, reencontrar la vocación escénica y editorial, diversificar su perfil y no limitarse a las artes visuales y ofrecer un programa cultural extramuros”. Así sea.

La vieja xenofobia antichina
Abelardo L. Rodríguez fue uno de los presidentes peleles de Plutarco Elías Calles, pero antes fue gobernador de Baja California Norte y se mandó hacer un lujoso libro autolaudatorio de su actuación. En él encontramos un apartado sobre la Expulsión de individuos perniciosos de nacionalidad china. Ahí, don Abelardo, hombre que en la política se hizo de una fortuna rockefelleriana, dice que entre los chinos de Mexicali “florecen y se desarrollan… asociaciones secretas (verdaderas maffias) antagónicas en sus tendencias y fomentadoras de odios mortales entre sus adeptos”, las que “han perpetrado homicidios horrendos con todas las agravantes de la ley”. Como al parecer don Abe era incapaz de llevar ante los jueces a los presuntos delincuentes, pidió al Presidente de la República “la urgente e indispensable expulsión” primero de cuatro súbditos chinos “para evitar la comisión de nuevos delitos”, después se siguió con otros 43 y por último con siete más. Esperamos que el gobierno antichino de hoy no siga el ejemplo.

Terracota, con Rulfo
y otros autores
Editorial Terracota es, cabe decir, una aventura. Arrancó en 2008 y junto a autores actuales pero desconocidos, publica a otros que han sentado plaza en las letras mexicanas, a uno que otro extranjero y a escritores rescatados de los socavones de la erudición, como Retales, la columna de lecturas que publicaba Juan Rulfo en la revista El Cuento, y La heroína mexicana, novela de 1808 atribuida en forma incierta al editor Francisco de Paula Urvizu. En la trecena de títulos publicados hay obras de contemporáneos cuyos nombres están muy presentes en revistas y suplementos literarios, como el ensayista Armando González Torres (El crepúsculo de los clérigos) o Fernando Solana Olivares (Cuarenta y nueve movimientos) y Alberto Vital (El canon intangible y Escenas no incluidas), más ubicables como polígrafos, pues lo mismo incursionan en la narrativa que en el ensayo. El reto para el nuevo sello editorial está en los autores nuevos o desconocidos, pues son quienes representan la apuesta mayor de una firma que pretende quedarse en el mercado del libro. Pocos recuerdan que Gabriel García Márquez publicó sus primeros libros en Era y que sus primeras ediciones sólo se vendieron cuando vino el fenómeno extraordinario de Cien años de soledad. Era podía aguantar porque tenía detrás la poderosa Imprenta Madero. Ojalá que Terracota no necesite de esos apoyos y pronto, muy pronto, veamos el éxito de algunos de sus títulos.

Entregan los Premios de Periodismo 2008
Hoy, a las 19:30 horas, se entrega el premio Nacional de Periodismo en el Teatro de la Ciudad y no en el Club de Periodistas, que sería un lugar más adecuado. La razón, quizá, es que en el jurado premiador hay apenas tres periodistas conocidos —y hasta donde recuerdo por lo menos dos de ellos no premiados—. Es probable que varios de los jurados no conozcan la casona de Filomeno Mata o tal vez se creyó impropio acudir a la sede del gremio porque cada año el mismo Club otorga premios por docenas y alguien podría confundir uno y otros galardones. El premio que hoy se da lo otorga un consejo ciudadano (así se llama) integrado por dos docenas de universidades, la escuela Carlos Septién, las cámaras patronales del ramo de la información, las igualmente patronales Asociación de Editores de los Estados y la Red de Estaciones de Radio y TV Educativas, además de la Fundación Manuel Buendía y la Fraternidad de Reporteros, organización ésta que en algún momento presidió Miguel Badillo, hoy perseguido por jueces inescrupulosos movidos por un millonario que, según confesión propia, considera que puede actuar impunemente porque fue patrocinador de la campaña electoral de quien ahora ocupa la Presidencia de la República. Por mera solidaridad, un jurado de periodistas hubiera premiado a los colegas perseguidos.

Breviario…
Llegó a esta república la Revista de la Universidad de México, con textos de Miguel León-Portilla, Juan Villoro, Esther Seligson, Elva Macías, Eduardo Antonio Parra, José de la Colina y la candidata a diputada Guadalupe Loaeza. En el mismo número Jorge Carpizo, que bastante sabe del asunto, escribe un artículo sobre las leyes de reforma, hoy tan pisoteadas por la injerencia del clero en política y el contubernio de priistas y azules. *** En una carta firmada por Otto Minera, Claudio Obregón, Cecilia Lugo, Felipe Garrido, Lázaro Azar, Bertha Hiriart, Zaide Silvia Gutiérrez y más de 150 intelectuales y artistas, se pide al Conaculta y a la Secretaría de Cultura del DF que se apliquen medidas fiscales, subsidios y facilidades para las actividades culturales, de las que comen miles de familias. *** En La Jornada apareció un interesante artículo de Jorge Bustamante García e Irina Ostroúmova sobre un retrato de Ana Ajmátiva ejecutado por Modigliani, obra que, si entendimos, pertenece a un coleccionista mexicano. ¿Carlos Slim?

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