Estado, globalización y denizens (Segunda parte)

Escrito por on May 9th, 2009 y archivado en Política. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

III Demos y denizens

El desmantelamiento del Estado de Bienestar en México como producto de la adopción de políticas neoliberales, provocó en la década de los ochentas el incremento masivo de migraciones. Derivado de ello, sin embargo, ha sido la formación solidaria de comunidades binacionales conformada por emigrantes de extensas zonas de México, desde las cuales sectores representativos mantienen interés por la vida nacional, el destino de sus pueblos abandonados y empobrecidos, dando puntual seguimiento a algunos aspectos de la política del país. De acuerdo con Miguel Moctezuma, esto se explica porque las condiciones que la globalización ha impuesto, han traído un avance tecnológico en las comunicaciones, que permite mantener el contacto casi cotidiano entre comunidades y personas asentadas en distintos países, haciendo real y virtualmente una residencia binacional simultánea.[15] Estos recursos han movido el interés de los migrantes por la política de sus países de origen, especialmente en los casos latinoamericanos, regiones con economías depauperadas y de regímenes que se encuentran en procesos de democratización. [16] Como algo notable, países en vías de desarrollo cuyos migrantes asentados temporal o definitivamente en los estados Unidos, participan en procesos electorales de sus países de origen. [17]

Así, en la medida que se consolidan o perfeccionan los sistemas democráticos el voto de los migrantes se traduce en elemento fundamental de toda liza electoral y política al interior de las naciones de origen. [18] Como lo ha señalado acertadamente Leticia Calderón Chelius, uno de los casos más sofisticados de esta expresión es la de los argelinos, en la que, el gobierno de Argelia subsidia a diversos grupos de apoyo para contrarrestar la gran oposición política que muestran los inmigrantes en el extranjero. Otro caso interesante es el de los colombianos que desde las reformas electorales de 1991, incorporaron el derecho no sólo a votar en el exterior sino a poder participar activamente en la política nacional siendo representante político aún viviendo en el extranjero.[19]

Pero volviendo al caso mexicano, la valoración de la circunstancia migratoria de millones de connacionales ha sido percibida desde el flanco jurídico-político, es decir de los derechos políticos de los trasterrados y considerar que éstos se mueven en dos universos políticos como sujetos políticos binacionales. [20] Esto es así por que lo que ocurre en cada país los afecta y por tanto, la suma de eventos y el entrelazamiento de circunstancias explica su necesidad de contar con mecanismos políticos para ser considerados ciudadanos plenos en las dos sociedades en las que se desarrollan, pues las condiciones económicas y sociales el una comunidad migrante determinada, habían sido hasta el año de 2006, la resultante de su condición de marginalidad política. [21]

En Norteamérica, los mexicanos tienen cada día un peso mayor por ser la segunda minoría después de los afroamericanos, pero también la de mayor crecimiento demográfico, sin embargo, su número, aún no se refleja del todo dentro del sistema político norteamericano. [22] Pero, por si fuera poco, en México, su condición de emigrantes los marginó por décadas de toda posibilidad de ejercer sus derechos políticos fundamentales, por tanto, no contaban con mecanismo alguno para participar en política o al menos expresar sus opiniones, intereses y posiciones. [23] Esta condición de exclusión política y político-electoral se verificaba justamente para cierta población de migrantes mexicanos, la categoría de denizens en ambos lados de la frontera. [24] Poco hay que esforzarse para advertir que la dimensión de inequidad es enorme, a pesar de que constituyen ¡la primera fuente de divisas en billete verde!, calculadas hasta el año 2008, en unos 24 000 millones de dólares anuales, en remesas que se destinan a las economía locales. [25] En México se ha reconocido la vulnerabilidad de los migrantes en Estados Unidos, especialmente ante el aumento de hostilidad en su contra, sin embargo, hasta el año de 1996, lo que aun no acababa de ser una realidad, era el reconocimiento pleno del estado mexicano de iniciar una escalada constitucional tendiente al otorgamiento sucesivo y paulatino de derechos políticos, comenzando por poder votar y ser votados: Ius Sufragi, Ius Honorii.

Las experiencias políticas como el surgimiento del movimiento a favor del voto migrante a lo largo de los años ochentas, noventas y más especialmente durante el primer lustro del este siglo, pusieron de manifiesto las limitaciones de una interpretación enfocada principalmente a la relación existente a nivel local entre comunidad emisora y receptora. El derecho al voto en las elecciones mexicanas era concebido “como parte de la relación entre cada migrante y la totalidad del sistema político mexicano”. [26] El análisis de esta situación ha requerido muchas precisiones. El primer elemento que estaba presente en ese litigio era el desconocimiento generalizado que prevalecía en México sobre la comunidad mexicana en Estados Unidos, de entrada, su magnitud, que fluctuaba, en realidad, alrededor de 22 millones de personas. [27]

Este desconocimiento afectaba tanto en la opinión pública, los medios político-electorales y aun en medios especializados, ya que se insistía en considerar a esta comunidad como un todo homogéneo, sin diferenciar sus particularidades, historias y perspectivas en lo político y económico. Si bien los mexicanos en Estados Unidos conformaban una minoría racial y cultural con un pasado histórico común, el estatus jurídico de sus miembros ante uno y otro país, definía su condición política y con esto sus posibilidades de defensa y desarrollo en cada sociedad. La comunidad de ciudadanos norteamericanos de origen hispano y los migrantes compartían las mismas vicisitudes de todas las minorías, como es el racismo y la discriminación, sin embargo, algunos son ciudadanos de ese país, y por tanto, cuentan con derechos políticos ante el sistema político norteamericano. [28] En contrapartida y como compensación, aunque lo sea solo para los mexicanos radicados en los Estados Unidos, la perspectiva de obtener derechos lectorales en condición de extraterritorialidad era ya un fenómeno que se iba incrementando, pues su potencial político se evidenciaba cada vez más en relación al poder que otorgaban las remesas y el reconocimiento de su poder e influencia por parte de las autoridades locales.

IV La lucha por el polling abroad

La comunidad migrante mexicano-americana en Estados Unidos se compone de residentes permanentes y temporales, sin embargo solo una minoría cuenta con permiso legal para vivir y trabajar en ese país. No obstante, esta condición les había permitido acceder, aunque de manera fluctuante, a ciertos derechos sociales que se otorgan a los ciudadanos estadounidenses. Todos, excepto derechos políticos, conformando una especie de membresía de mercado. [29] Evidentemente, los residentes indocumentados eran quienes estaban en plena indefensión porque eran (y aún lo son) perseguidos por las autoridades de migración además de ser los que más resentían las nuevas leyes migratorias estadounidenses tendientes a regular su internación al territorio, pero sobre todo a acceder a servicios públicos. Aun en el presente, su misma condición de vacío jurídico que tutele sus derechos no les ha permitido optar por la naturalización, es decir, el proceso jurídico a través del cual un extranjero obtiene la ciudadanía de un país. Vale la pena aclarar que de ninguna manera, el naturalizarse resulta ser un trámite sencillo y accesible en ninguna parte del mundo. Esto implica requisitos en ocasiones difíciles de cumplir, especialmente para personas y poblaciones desarraigadas.

Con todo, de este lado de la frontera, históricamente se escenificó un sinuoso proceso de negociaciones y cabildeos entre las principales fuerzas políticas para demandar el otorgamiento de los derechos políticos y electorales de los migrantes. Para iniciar este episodio, en 1996 la Cámara de Diputados aprobó de manera consensada un paquete de reformas constitucionales que incluía dos leyes que reconocían la responsabilidad del gobierno mexicano para con sus ciudadanos en el extranjero, iniciando una especia de reconocimiento de pertenencia a la comunidad nacional que es la base de la ciudadanía con derechos extraterritoriales. Si bien este proceso inició con mucho ímpetu político, finalmente se postergó la aprobación de leyes secundarias que necesarias y que permitiesen que migrantes votaran a partir de las elecciones presidenciales del año 2000, proceso que concluyo con la participación electoral extraterritorial en el año 2006.

A manera de conclusión, se puede afirmar que temas como la nacionalidad, la ciudadanía y sobre todo la responsabilidad del estado con sus ciudadanos en el exterior a mantener un vinculo formal es hoy más una norma que una excepción. Los países de larga tradición democrática han llegado a acuerdos, estrategias y acomodos para que sus ciudadanos puedan expresar su opinión ante lo que ocurre en su país de origen a través del proceso electoral. En los países que poco a poco se incorporan al sistema democrático el tema del voto en el exterior, de la extensión de los derechos políticos más allá de las fronteras es un tema recurrente que se ha iniciado para ser consumado como obra histórica. Independientemente que el Estado nacional es desarticulado sistemáticamente, también obliga a pensar en nuevas formas de membresía política que desbordan la noción clásica de ciudadanía y Estado Nación. En este contexto, temas como la nacionalidad, la ciudadanía y sobre todo la responsabilidad del estado mexicano, para con sus ciudadanos en el exterior y mantener un vinculo formal, es hoy más una anormalidad que una norma. La ciudadanía ha comenzado a des-agregarse en el otorgamiento de derechos que ya no precisan de la estancia física en el territorio nacional, ni de la exclusividad en la posesión de una solo nacionalidad. La ciudadanía post-nacional emerge como prenuncio de un mundo globalizado y post-moderno.

Notas

[15] Moctezuma Longoria, Miguel. Justificación Empírica y Conceptual sobre el Voto Extraterritorial de los Mexicanos en el Extranjero. Documento S f. P. 14;[16] Saskia Sassen. Guests and Aliens. Nueva York, The New Press, 1999. Hay una Reseña de Luis Rodolfo Morán Quiroz en Migraciones Internacionales, vol. 1, No. 3, Julio-Diciembre de 2002, pp.167-169; [17] Más de sesenta países del mundo tiene reglamentado el derecho a voto en el exterior. Los portugueses, por ejemplo, viviendo en Francia sufragan en sus oficinas consulares, de igual modo que los colombianos en Estados Unidos. En cuanto al desarrollo de los procesos electorales, los candidatos frecuentemente realizan campaña en busca de votos de los inmigrantes en el exterior, como los lideres de los partidos italianos que van a París o los candidatos presidenciales de Perú que van a Nueva York; [18] Son importantes las apreciaciones de Jesús Martínez Saldaña. Reclamando el poder: los ciudadanos en el exterior y su impacto en la política mexicana. Migraciones Internacionales, Vol. 2, No. 2, Julio-Diciembre de 2003, pp. 96-120; [19] Para conocer estas experiencias, es imprescindible conocer el estudio Votar en la Distancia. La extensión de los derechos políticos a migrantes, experiencias comparadas. De Leticia Calderón Chelius (Coord.). Instituto Mora. México . 2003; [20] Véanse los trabajos La organización de los migrantes Zacatecanos en los Estados Unidos, Cuadernos Agrarios, Nueva Época, No. 19-20, México 2000; Programas Tres por Uno y Mi Comunidad: evaluación con migrantes zacatecanos y guanajuatenses radicados en Chicago, Ill. y Los Angeles, Cal.. de Miguel Moctezuma Longoria; [21] Peggy Levitt. The Transnational Villagers. Berkeley, University of California Press, 2001. Hay una Reseña de Alejandra Castañeda Gómez del Campo en Migraciones Internacionales, Vol. 1, Núm. 2, Enero-Junio 2002. pp. 205-208; [22]Véase el estudio de Jorge Durand y Douglas S. Massey. Clandestinos. Migración México-Estados Unidos en los albores del siglo XXI. Universidad Autónoma de Zacatecas/Miguel Ángel Porrúa, 2003. Hay una Reseña de María Eugenia Anguiano Téllez en Migraciones Internacionales, Vol. 2, No. 2, Julio-Diciembre de 2003, pp. 197-203; [23] María Eugenia Anguiano Téllez y Miguel J. Hernández Madrid (eds.). Migración internacional e identidades cambiantes. Hay una Reseña de Leticia Calderón Chelius en Migraciones Internacionales, Vol. 2, No. 2, Julio-Diciembre de 2003, pp. 191-196; [24] Fue hasta la campaña política por la gubernatura de California en 1995 cuando se hizo evidente que la marginalidad política y la baja capacidad de influencia del grupo les impedía detener las leyes que los afectaban directamente en el nivel más cotidiano. La aprobación de la Iniciativa 187 que limitaba el acceso a servicios sociales de los extranjeros y posteriormente con las Nuevas Leyes Migratorias de 1996 consideradas unas de las más restrictivas de la historia; [25] Rodolfo García Zamora ha abordado con acierto esta perspectiva en el estudio Migración, Remesas y Desarrollo Local. Edición del Doctorado en Estudios del Desarrollo. Universidad Autónoma de Zacatecas. México. 2003; [26] Calderón Chelius, Leticia. Op. cit. p. 23; [27] El Census Bureau calcula que el número de latinos en Estados Unidos al año 2002, ha llegado a los 33 millones de personas, de las cuales el 66% son de origen mexicano. Idem Anterior. P. 168; [28] Ver Soysal, Yosemil, Limits of citizenship, y Kymlicka, Will. Ciudadanía Multicultural, la discusión sobre “los derechos políticos plenos de las minorías”se trata de uno de los debates clásicos del multiculturalismo: el cómo, a pesar de que jurídicamente se estipula que las minorías deberán ser consideradas y tratadas como iguales. También se trata esta perspectiva en Guillermo Alonso Meneses. Conflictos migratorios, alteridad y etnoviolencia. El Colegio de la Frontera Norte. Migraciones Internacionales, Vol. 1, No. 2, Enero-Junio 2002 pp. 193-197; [29] Una de las características centrales de las nuevas leyes migratoria es que por primera vez afecta a los residentes legales en Estados Unidos, eliminando derechos históricos como el acceso a educación, seguro de desempleo, jubilación y seguro social público.

Bibliografía Consultada

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Anguiano Téllez María Eugenia y Hernández Madrid, Miguel (eds.). Migración internacional e identidades cambiantes. Hay una Reseña de Leticia Calderón Chelius en Migraciones Internacionales, Vol. 2, No. 2, Julio-Diciembre de 2003, pp. 191-196.

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Calderón Chelius, Leticia (Coord..). Votar en la Distancia. La extensión de los derechos políticos a migrantes, experiencias comparadas. Instituto Mora. México . 2003

—– Derechos Políticos y Voto en el Exterior Revista Temas. Número 26/julio-septiembre 2001. http://temas.cubaresearch.info/?q=sumario&issue=26

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Moctezuma Longoria, Mi[1]guel. La organización de los migrantes zacatecanos en los Estados Unidos, Cuadernos Agrarios, Nueva Época, No. 19-20, México 2000;


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