Vivimos en el seno de cuatro crisis sobrepuestas. Un crisis económica, una crisis política (separación de la sociedad política de la sociedad civil, mediocridad de los políticos, desconfianza), una crisis social (anomia) y ahora una crisis sanitaria.
Estas crisis tienen al menos, dos características que son claves. La primera, la real, se refiere a lo que efectivamente está pasando; conózcase lo que se conozca o créase lo que se crea, hay algo severo que trastorna nuestra vida, y esta es la característica real de las crisis. La segunda, proviene de la forma en que la sociedad vive y concibe estos trastornos; hay diferentes conocimientos que van desde los que se derivan del análisis científico hasta los generados por todo tipo de procesos imaginarios que pueden tener bases analíticas serias o pueden estar fundamentados en los juegos más locos, por medio de los cuales la conciencia humana juega con las imágenes que se forma del mundo que la rodea.
Se suele despreciar el proceso imaginario individual y social al decir que carece de fundamento pero se trata de un grave error. Lévi-Strauss, el gran antropólogo francés, decía que los mitos son más reales que la realidad y tenía razón. La forma en que concebimos lo que nos rodea, los mecanismos que usamos para interpretar la realidad son los que nos indican qué debemos hacer y cómo debemos reaccionar. Lo real tiene que ser percibido e interpretado por el hombre y es esta concepción que se tiene de la realidad (científica, imaginaria o fantástica) la que le permite interpretar el fenómeno que tiene enfrente y por eso, es esa interpretación la que actúa como la realidad efectiva que se aloja en la conciencia del ser humano. Es esa interpretación la que marca para la conciencia humana lo que es su verdadera realidad. Así, lo imaginario colectivo es más real que lo real.
Mi profesor, el conocido antropólogo Maurice Godelier, nos repetía constantemente en clase: domina una sociedad no aquél que controla los medios de producción sino aquél que controla la reproducción imaginaria de dicha sociedad. No negaba la fuerza de los medios materiales de producción de bienes y servicios sino que ponía el acento en el proceso imaginario por el cual, una sociedad concibe su reproducción. Durante muchos siglos las distintas religiones fueron factor clave y, la relación creencia religiosa – poder, fue el aspecto esencial. Luego vino desde finales del siglo XVIII, la relación ideología – poder, que jugó el papel central. Hoy tratan de dominar nuestra conciencia imaginaria por medio de la mercadotecnia y el spot publicitario.
Regresando a nuestra crisis sanitaria tenemos que distinguir esos dos aspectos: el real, o sea la existencia de un virus que genera la influenza, y lo imaginario, que va desde los conocimientos científicos hasta la cualquier tipo de interpretación por fantasiosa que ésta sea. Además, es un hecho que estamos dentro de un proceso electoral y que la interpretación que se tenga en los distintos imaginarios colectivos va a tener consecuencias importantes sobre los procesos electorales. Si se piensa que el gobierno actuó mal, los votos del PAN bajarán, si se piensa que actuó bien, el PAN puede recuperarse e inclusive, ganarle al que parecía el favorito (el PRI). Se reconozca o no, hay una fuerte lucha por el control del imaginario colectivo ya que éste es una fuente básica del poder.
Las reacciones interpretativas del imaginario colectivo han sido muy diversas y van desde la tesis conspiracionista (dadme un beneficiario y te daré un culpable) que tiene, dos vertientes: la influenza es el producto de las grandes empresas multinacionales farmacéuticas que ya tenían la fórmula de antivirales y la de que el PAN la fabricó u aprovechó para salir del marasmo electoral en que se encontraba. Otra combina las dos anteriores. Otra visión es que el gobierno sobre-reaccionó para sacarle jugo electoral al problema. Otra es que, por incapacidad administrativa, el gobierno actuó con demasiado retardo. Otras nos dicen que se esconde mucha información. Otras señalan que el gobierno actuó rápido con firmeza y corrección. Unos dicen que la nueva gripa es muy peligrosa otros que lo es mucho menos que la influenza estacional normal. Unos dicen que la información es correcta y completa y otros que es parcial y\o deformada. El presidente Calderón se autoproclama defensor de la humanidad: “Hemos defendido a toda la humanidad de la propagación de este nuevo virus” .
Hay dos batallas: la que se da contra el virus y la que se libra por el control del imaginario social.
castaingts42-juan@yahoo.com.mx
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