China, pretexto del chovinismo de ocasión

Escrito por on May 7th, 2009 y archivado en México. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Para desgracia nuestra, el primer brote masivo de la nueva influenza se produjo en México y de aquí, como está confirmado, han salido personas que han llevado la infección a otros países. Al igual que la llamada influenza española, esta epidemia se originó en Estados Unidos, pero quiso el infortunio que la nueva cepa se desarrollara entre nosotros y ahora, por esa explicable razón, somos los apestados del mundo o por lo menos los sospechosos de portar el mal.

Para colmo, en este caso, el manejo técnico y mediático de las autoridades federales ha sido un verdadero desgarriate que magnificó el problema en los primeros días y hoy nadie sabe con exactitud cuántas personas resultaron infectadas, cuáles están fuera de peligro y cuántos muertos causó el virus A H1N1.

Ese comportamiento errático e inepto es causa de la desconfianza internacional y de que otros países adopten medidas drásticas contra lo que llaman la “influenza mexicana”, pues no hay que olvidar que todo gobierno tiene como primerísima obligación salvaguardar la integridad de sus gobernados.

México no ha procedido de modo diferente cuando llegan sospechosos de portar males contagiosos. Por esa razón, en años recientes son varios los casos de malos tratos contra visitantes chinos. En septiembre de 2005, año de la epidemia del SARS, vino un grupo de inversionistas de Shanghai, quienes, después de un largo y pesado viaje por París, al llegar a México fueron hacinados varias horas en un cuarto sin darles siquiera la posibilidad de ir al baño y sin explicarles a qué obedecía ese trato. En noviembre del mismo año se aplicó el mismo trato al director general de una empresa china que pretendía promover exportaciones de tequila al país asiático. El caso se repitió en febrero de 2006, cuando los agentes migratorios mexicanos aislaron varias horas a los integrantes de una misión china de empresarios a los que mantuvieron incomunicados.

Abundan los casos de reclusión obligada y aun de maltrato contra los extranjeros sospechosos de traer alguna enfermedad trasmisible. Las formas pueden ser inapropiadas y la violencia excesiva, lo que debe ser objeto de ajustes y aun de sanciones, pero el Estado mexicano tenía y tiene todo el derecho de retener y aislar a los sospechosos de contagio.

Eso precisamente es lo que han hecho las autoridades chinas después de que el jueves aterrizó en Shanghai el vuelo de Aeroméxico: luego de una inspección permitieron a los pasajeros bajarse del avión y, si era el caso, proseguir a otros destinos. Algunos de los recién llegados tomaron el vuelo 505 de China Eastern a Hong Kong y se descubrió que entre ellos iba un mexicano portador del virus, de ahí que, llegando a su destino, separaran y le aplicaran tratamiento al enfermo y aislaran al resto de los pasajeros, mexicanos, chinos y hasta canadienses.

De paso digamos que el mexicano enfermo se había hospedado en el hotel Metropole, del que todos los huéspedes y el personal quedaron igualmente en cuarentena. Los pasajeros que habían llegado en el vuelo de Aeroméxico fueron localizados e igualmente aislados hasta asegurarse de que ningún otro fuera portador del virus. Mientras permanecieron en observación estuvieron alojados en un hotel de cinco estrellas, en cuartos individuales con televisión, internet, teléfono, cocineta y comidas, todo por cuenta del gobierno chino. Explicablemente, algunos paisanos se molestaron por el aislamiento, que en buena medida era en beneficio de su propia salud.

Por todo eso, Felipe Calderón debió proceder con más cuidado ante los presuntos malos tratos a mexicanos. Si hemos de creer en una versión publicada (Templo Mayor, Reforma, 6/V/09), la canciller Patricia Espinosa habría recomendado mesura, pero recibió órdenes de proceder en forma atropellada contra China, adonde mandó un avión al “rescate” de la paisanada. En concordancia con esa actitud histérica, un representante de México en la ONU reprobó la presunta hostilidad china contra nuestros connacionales.

La organización Mexicanos en el Exterior denunció el martes que en Estados Unidos se han endurecido la discriminación y el racismo contra los paisanos, pues en algunos estados se les niega servicio médico y se les culpa de los casos de influenza. En particular, esa organización denunció que locutores de cadenas como CNN y Fox News atizan el racismo, y no es necesario ser vidente para entender que esas actitudes pueden derivar en linchamientos y otros hechos de violencia, nada de lo cual parece molestar al “gobierno” mexicano ni a la canciller, a quien, por otra parte, ni por asomo se le ocurrió enviar un avión para recoger al centenar de mexicanos varados en Buenos Aires por la suspensión de vuelos que decretó la Casa Rosada.

Con elecciones en puerta, una campaña como la citada busca despertar el chovinismo y la xenofobia, lo que sirve a autoridades sin escrúpulos y muy urgidas de legitimación. Pero será inútil. Detrás de la puerta siguen la crisis económica, el desempleo, los bajos salarios y la carestía, realidades que en estos días vuelven a escena.

hum_mus@hotmail.com

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