La “feria” de los comerciantes de la Feria

Escrito por on Abr 29th, 2009 y archivado en Las XII Tablas. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

La influenza vino a darle al traste a los festejos abrileños de Aguascalientes. Más que la mismas noticias acerca de la proximidad de la epidemia, la población hidrocálida quedó impactada por la cancelación de la Feria Nacional de San Marcos en su edición de 2009, terminación abrupta a sólo una semana de su inicio y a dos de la fecha prevista para su conclusión.

El impacto de la cancelación de la Feria fue fuerte y tan fuerte que vino a despertar la conciencia civil sobre el peligro de la epidemia; la cancelación hizo advertir a la población del peligro real de la epidemia, pues al parecer ésta todavía se veía como algo lejano o ajeno a nuestra comunidad. Las noticias nacionales y locales todavía no convencían a la población hidrocálida sobre la cercanía, el peligro y las consecuencias de la propagación de este virus. Fue el golpazo del cierre abrupto de la verbena abrileña lo que prendió totalmente los focos rojos de manera generalizada entre la población aguascalentense; fue un auténtico “shock”.

Sin lugar a dudas la terminación anticipada de estos festejos hidrocálidos caló hondo en el ánimo de Aguascalientes y de los visitantes, así como de todos los sectores y actores involucrados en su realización. A unos les importará la falta de fiesta, de antros y de parranda; otros, los taurinos sufrirán la desilusión de no ver las corridas faltantes, cuyos carteles eran promisorios de buenas faenas. Los jugadores del azar, perderán la oportunidad de morderse los dedos, de fumar desesperadamente y de sufrir el estrés viendo que no llega el número o la carta deseada que les multiplicara el dinero apostado. Aguascalientes en general sufre la pérdida del desarrollo de la fiesta –en toda su dimensión- y muchos tendrán pérdidas económicas. Pero el que no pierde –y no quiere perder- es el Patronato organizador.

Bajo el principio de que “lo caido, caido” (así, sin acento, para que suene como suena la expresión popular), el gobierno del Estado, por conducto del organismo de la administración pública estatal encargado de la operación ferial les ha dicho frescamente a los comerciantes y prestadores de servicios que pagaron –unos poco y otros mucho- dinero por tener derecho a participar en la Feria, que no se les devolverá cantidad alguna por razón de la cancelación del evento. O sea, que ya perdieron su “feria”.

Este es un problema legal inédito, como prácticamente inédita fue la causa de la cancelación de la Feria en su magnitud actual. Si en algún lejano año de que no se tenga memoria la feria fue cancelada, dicha cancelación no afectó a una institución de la magnitud de la actual Feria Nacional de San Marcos. La verbena, en la dimensión que ha adquirido en las últimas décadas, es el evento más trascendente dentro del marco de festejos y celebraciones que se celebran a lo largo y ancho del país. Por ello la cancelación de la reciente edición, bajo las circunstancias suscitadas, plantea una problemática jurídica muy interesante, pues podría asistir a las dos partes –gobierno y participantes de la feria- tanto la razón jurídica, como un principio de justicia.

De ninguna manera se justifica la posición precipitada del Patronato organizador, de descalificar cualquier expresión de los locatarios, comerciantes y demás expositores en el sentido de pretender la devolución de lo que pagaron por el derecho a participar en la Feria y mucho menos puede emitirse con la seriedad requerida una determinación de rechazar cualquier petición de devolución de cantidades pagadas, rechazo sin la reflexión necesaria, es decir, sin haber sopesado todos los puntos a favor y en contra, tanto legales como de otra índole que pudieren verse involucrados en este problema que no tiene antecedentes.

En lo jurídico, es muy importante destacar el problema fundamental: los cobros que hace el Patronato pueden ser considerados en el sentido de no tener fundamento legal. No existe en las leyes del Estado de Aguascalientes ninguna disposición legal que establezca dicha posibilidad de cobro y mucho menos los conceptos, tarifas y demás elementos jurídicos que sustentaran la recaudación por este organismo de la administración pública estatal. Derivado ello, estamos ante un pago de lo indebido, que generaría un inmediato e incuestionable derecho a la devolución de las cantidades que se hayan entregado por los locatarios, expositores y comerciantes al Patronato.

Sin embargo, el problema jurídico no es así de sencillo pues pueden surgir puntos a favor del Patronato para sustentar –ahora sí- su negativa a la devolución, es decir, a hacer valer su posición de que “lo caido, caido”.

Por ello, el problema tiene mucho fondo y amerita un análisis jurídico serio que lleve a conclusiones serias –por cada una de las partes- para poder tomarse determinaciones. No pueden los comerciantes pretender de manera irreflexiva inmediatamente la devolución, así como tampoco pueden abandonar cualquier posibilidad de recuperación de cantidades pagadas. Tampoco puede el gobierno por conducto del organismo administrador de la Feria, ponerse a devolver cantidades, o a hacer promesas de futuros espacios y compensaciones, así como tampoco puede sostenerse neciamente en una actitud cerrada, sin la necesaria reflexión legal.

Con inteligencia pueden ambas partes resolver el problema de una manera que satisfaga los intereses de todos, si bien todos deberán asumir una posición de no quererse quedar con todo. El gobierno del Estado no puede sostenerse en una cerrazón y mucho menos amenazar o amedrentar con presentes o futuras represalias a quienes sólo actúan movidos por su legítimo interés de poner en la mesa de la discusión su interés económico afectado por una decisión motivada por la realidad y cercanía de la epidemia. Una devolución total podría acarrear un principio de injusticia al igual que una negativa total. Existen por lo tanto elementos jurídicos para buscar una resolución consensada, partiendo de la base de que los comerciantes no están desprotegidos jurídicamente y de que el Estado, como organizador de la Feria, tiene un superior interés público que cumplir. Asiste a los comerciantes una sólida razón legal para hacer valer su derecho y para estar protegidos contra eventuales represalias de funcionarios que se sientan incomodados por el reclamo, pero también el gobierno del Estado tiene bases atendibles para colocarse en una posición de negociación.

Si ambas partes se cierran, una de ellas perderá todo. Los comerciantes su “feria” o el Estado la Feria. El nombre de Aguascalientes, la seriedad del Estado como organizador del evento y el futuro mismo de la Feria –y desde luego el nombre político de los funcionarios públicos- se verán afectados por la solución de este problema. Es un asunto que antes de llegar a los tribunales, debe sopesarse seriamente. Más vale un mal arreglo que un buen pleito. Hay bases legales para todo.

Nos vemos la semana que entra, si Dios nos da vida y otros o la influenza no nos la han quitado.

lic.guillermo.macias@gmail.com

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1 comentario en “La “feria” de los comerciantes de la Feria”

  1. Siempre es un placer leer lo que escribe Guillermo Macías y Díaz Infante aparte de que, en lo particular, me permite ver aristas del tema que no había considerado.

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