COMENTARIOS ACERCA DEL PENSAMIENTO SOCIAL DE LUIS DONALDO COLOSIO MURRIETA

Escrito por on abr 3rd, 2009 y archivado en México. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Cabe identificar tres ideas centrales en el pensamiento de Luis Donaldo Colosio: la ética pública, la justicia social y la eficacia.

Era un político convencido del compromiso social y reivindicatorio de la Revolución Mexicana, pero señalaba que sin eficiencia y resultados, la ideología o es demagogia o es estéril ensoñación. Postura que fue, seguramente, consecuencia de su formación en la academia y en el servicio público.

Al tomar posesión de la Presidencia del CEN (diciembre 3, 1988), dijo que es obligación del partido y del político auténtico presentar “a la juventud una limpia y honorable oferta política”, pero condicionada a la “eficacia política: coherencia, congruencia y organización de nuestro trabajo”.

Desde su destacada labor como funcionario en la Secretaría de Programación y Presupuesto, luego como Diputado Federal, en su desempeño como Presidente del CEN del partido, y finalmente en el mayor logro de su carrera, candidato a la Presidencia del República, puede observarse en su ideario una progresiva transformación en la que modificó y profundizó en las prioridades políticas y sociales.

Propio del economista y del servidor público sujeto a normas y criterios precisos de costos, beneficios y resultados medibles, en un principio, enfatizaba los temas de la eficacia y de la organización –en lo cual tenía toda la razón y sigue siendo una clara necesidad tanto en el gobierno como en el partido–; luego pasó a subrayar reiteradamente su convicción en las causas de la Revolución Mexicana, ideas que se acendraron conforme creció su activismo político, (por cierto, hecho histórico y concepto ideológico-político, el de la Revolución Mexicana, proscritos en el lenguaje de CSG y de EZP).

Y de ahí, sobre esa base y ese principio, fue su insistencia en instrumentar respuestas contundentes a los rezagos sociales, la marginación, la pobreza y la falta de oportunidades. Cuestiones a las que se refería con emoción porque afectaban su convicción humanista pero sin caer en amaneramientos ideológicos.

Con frecuencia se refirió a la necesidad de una reforma social que era –y sigue siendo– indispensable ante los efectos de la reforma económica liberal y de la reforma político-electoral. Reforma social que no puede entenderse, a su vez, sin la idea de la reforma del Estado o reforma del poder tal como Colosio la concibió y enunció.
(Entre paréntesis, la idea de una reforma social como base de los cambios económicos y políticos que desde entonces urgían a la nación, fue planteada en varias ocasiones por el Gobernador Miguel Ángel Barberena, tanto en algunos Informes de Gobierno como en menajes en reuniones políticas y partidistas).
Respecto a la Revolución Mexicana, entre muchas otras referencias, cito:
“…, fue un acto de libertad colectiva; fue fruto de la indignación popular ante los abusos y excesos de poder. Un estallido social que expresó el rechazo a los cacicazgos, a la desigualdad, a la intolerancia y represión. (Abril 18, 1991)
“Siglos de dominación colonial, luchas prolongadas por construir nuestra identidad nacional, y la gran movilización de la primera revolución social del presente siglo despertaron en los mexicanos una vocación libertaria y la decisión de superar tendencias autoritarias y formas patrimonialistas en el ejercicio del poder” (Abril 25, 1991)
Hace suya la idea del nacionalismo revolucionario, ya que, dijo, es “un nacionalismo popular, porque nos une y tiene sus raíces en las aspiraciones de nuestra gente…. Ser nacionalista es hacer de la soberanía el valor fundamental. La gran batalla de México es por la soberanía. Esta es mi convicción”. Por ello sostenía que “nuestro mayor patrimonio es la independencia de la Nación”, que “entendemos como la capacidad que tenemos los mexicanos para definir nuestro destino…” (Noviembre 28, 1993, al acaptar la precandidatura del PRI a la Presidencia de la República). Valores y luchas que la Revolución plasmó en la Constitución, que es así “fundamento y razón de los objetivos democráticos y libertarios de los mexicanos”. (Abril 18, 1991)
En relación a la reforma social, que progresivamente fue adquiriendo en sus discursos, profundidad y precisión, advirtió visionariamente desde hace 15 años que “una amplia y profunda reforma social es el desafío de este fin de siglo para México [XX]… He visto el costo social, afirmó, de las políticas equivocadas; y el renacer de la esperanza con las políticas correctas. Conozco los efectos devastadores de la irresponsabilidad financiera, de la indisciplina en el gasto, de las promesas sin sustento. Lo sabemos muy bien: quien al final paga la irresponsabilidad es el pueblo y lo paga con sufrimiento”. (Noviembre 28, 1993)
En toda oportunidad, con firmeza rechazó el populismo, la demagogia, las ficciones. Precisó: el reclamo en los barrios, en las colonias, en los ejidos, en las comunidades indígenas, es no más injusticia ni más pobreza. La solución que propuso Luis Donaldo es la elevación productiva del bienestar. Idea que confirma su capacidad de síntesis que vincula justicia social con eficiencia económica y eficacia en la acción de gobierno.
De tal manera que “más empleos y mejores salarios…, es la mejor forma de distribuir el ingreso. Eso es lo que da tranquilidad y certidumbre a las familias. Eso es lo que asegura el futuro de nuestros hijos. No olvidemos que el fin último de la economía es el hombre, el bienestar de su familia y comunidad, su región y su patria”. (Ibidem)
No planteaba “una reforma burocrática, ni una reforma centralizada – decía–. Les propongo una auténtica reforma que nazca desde las regiones, desde el sentimiento de cada comunidad y que tenga como centro de todos nuestros afanes el bienestar y la dignidad del hombre.
“Todos estos propósitos se enlazan. Combatir la pobreza es un compromiso ético, pero también es condición de mayor fortaleza de la soberanía, de nuestra aspiración democrática y del sustento de las libertades.
“La economía fuerte abre las posibilidades para una política social profunda. El mejor bienestar contribuye a construir las condiciones para asegurar libertad y democracia. A su vez, nuestra vida democrática se beneficia de una economía que genera empleos y de una política social que brinda educación para la competencia y para el desarrollo, una educación de calidad, vivienda digna y acceso a mejores servicios de salud”. (Ibidem)

Ahora bien, la reforma social que postulaba Luis Donaldo, tal como él mismo advertía, implica una gran “liberación de la energía social [que] se orienta [hacia la consecución de] una sociedad más libre y democrática, [la cual] requiere de una economía más libre y más competitiva, y ésta, a su vez, no es concebible sin democracia y libertad… Para el PRI –sostenía– la economía no se desarrolla sin libertades y sin democracia, pero libertades y democracia se debilitan en una economía estancada, que no logra resolver los problemas y las expectativas legítimas de cada sociedad”.
De esta manera, la idea central de Colosio es que el crecimiento económico y democracia liberal, para legitimarse éticamente, deben confluir en la justicia social. Es decir, para Luis Donaldo Colosio, economía, política y justicia social constituyen un todo en el que deben armonizarse coherentemente. Por esta razón, productividad y competitividad son cuestiones que aborda con amplio criterio político no tecnocrático.
En su mensaje de aceptación de la candidatura a la Presidencia de la República, entre muchos otros, asumió compromisos para alentar “una mayor eficiencia en cada empresa y de cada esfuerzo productivo. Trabajaremos para generalizar las oportunidades de inversión y de desarrollo a lo largo y a lo ancho del país. Así es como vamos a arraigar y a crear más empleos.
“La pequeña y la mediana industria, la pequeña y la mediana empresa contarán con el apoyo del gobierno en sus esfuerzos de modernización… Con el voto de los mexicanos me propongo realizar una amplia reforma de nuestras instituciones de salud, vivienda y de los sistemas de seguridad para los jubilados y los pensionados… Yo estoy convencido de que una educación de calidad, es requisito indispensable para una nueva etapa de bienestar y de progreso para los mexicanos. Ese es mi compromiso.
“Haremos un esfuerzo sin precedente en materia de alfabetización y educación para los adultos. Una tarea prioritaria es la capacitación para el trabajo. La globalización, la revolución tecnológica y de la informática reclaman el concurso de nuestros creadores intelectuales y culturales, de nuestras Universidades y de nuestros Centros de Investigación”.
Y en el centro de este proyecto, aseveró: “Honestidad y fortalecimiento de nuestra ética pública, deberán acompañar a este proceso. Dice más el ejemplo que la palabra”. (Diciembre 8, 1993, discurso al rendir protesta como candidato a la Presidencia de la República).
Pero el tiempo y la perfidia no se lo permitieron…
Para Luis Donaldo, el verdadero cambio que la sociedad mexicana demanda y requiere es mucho más que la alternancia partidista. Como puede advertirse, el cambio desde la visión de Colosio es una profunda transformación social que haga compatibles en la vida diaria de los mexicanos la democracia y la libertad con el bienestar y la dignidad, fundados no en el paternalismo sino en el trabajo de cada ciudadano, de cada familia y de cada empresa.
Colosio entendió el cambio no “como un rechazo indiscriminado a lo que otros hicieron. Lo entendemos como la capacidad para aprender, para innovar, para superar las deficiencias y los obstáculos”.
Proponía el cambio “con responsabilidad, consolidando los avances reales que se han alcanzado, y por supuesto, manteniendo lo propio: nuestros valores y nuestra cultura”. Y anticipó: “¡México no quiere aventuras políticas! ¡México no quiere saltos al vacío!… ¡México quiere democracia pero rechaza su perversión: la demagogia!” (Marzo 6, 1994)
En ese mismo espléndido mensaje del 6 de marzo de 1994, explicó las verdaderas razones del cambio, y no las que tramposamente ha urdido un puñado de empresarios fallidos que han hecho de su propio fracaso el desbarajuste del gobierno nacional y de algunos gobiernos estatales y municipales:
El porqué de los verdaderos cambios, precisó Colosio, está en “el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas; el México de las esperanzas, el que exige respuestas, el que ya no puede esperar… El de las comunidades indígenas, que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y de que están dispuestas a creer, a participar, a construir nuevos horizontes… El de los campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen… El de los trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan… El de los empresarios, de la pequeña y la mediana empresa, a veces desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades. Son gente creativa y entregada, dispuesta al trabajo, dispuesta a arriesgar, que quieren oportunidades y que demandan una economía que les ofrezca condiciones más favorables…

“El México de profesionistas que no encuentran los empleos que los ayuden a desarrollar sus aptitudes y sus destrezas… El de maestras y de maestros, de universitarios, de investigadores, que piden reconocimiento a su vida profesional, que piden la elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos; técnicos que buscan las oportunidades para aportar su mejor esfuerzo”.
Penetró en “un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales… Ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan…
“Hoy queda claro, dijo, que los cambios no pueden ser ni marginales ni aislados. La vía del cambio corre en igual sentido y en igual intensidad y urgencia por el campo de la política, por el campo de la economía y del bienestar social”.
Con estos breves recordatorios de lo que fueron las ideas, las propuestas y los compromisos de Luis Donaldo Colosio, podemos aproximarnos a una imagen justa y cabal de un hombre comprometido con su Patria y con sus conciudadanos.

Para concluir permítaseme parafrasear unas palabras que Colosio pronunció (abril 18, 1991) en un homenaje al General Heriberto Jara, quien fue preclaro revolucionario, distinguidísimo Constituyente de 1917 y hombre de permanente lucha social, conceptos que considero son justos para perfilar la personalidad de Luis Donaldo:

A lo largo de su existencia, Colosio preservó sus convicciones, preservó una conducta intachable.
El espíritu crítico no lo apartó de sus compromisos con el gobierno de la Revolución, ni con nuestro Partido; en nuestro Partido militó hasta su muerte; hombre sincero, político con vocación social, jamás precipitó sus acciones por ambiciones personales.

Sus ideales habían de ser los ideales de las nuevas generaciones de priístas. Nos legó una vida de permanente compromiso con la justicia; su honestidad, su pensamiento progresista, su humanismo y su dignidad de ciudadano universal, deberán normar la conducta de los priístas de hoy.
Colosio pertenece al presente, pero también al futuro. La actualidad de su conducta es incuestionable. Su firmeza en la lucha por forjar un México más justo, mejor y más grande, está vigente, se identifica con los propósitos de crecimiento equitativo, de solidaridad, y con los esfuerzos de modernización nacionalista, democrática y popular, que los mexicanos estamos decididos y convencidos en llevar adelante.
Guiados por sus principios nos empeñamos en la construcción de un futuro más promisorio para las futuras generaciones. En este esfuerzo los priístas no abandonamos los principios de justicia social y democracia.
Lucharemos, como hasta hoy, por la ampliación de libertades de todos los mexicanos, por la defensa de la soberanía nacional e impulsaremos la defensa intransigente de los derechos humanos.
Por estos principios, hombres como Luis Donaldo Colosio entregaron su vida; sus lecciones de probidad y entereza política, las recoge con respeto el priísmo de hoy.
*Presidente de la fundación Colosio Filial Aguascalientes.
Texto leído en el Panel acerca del ideario de Luis Donaldo Colosio,
Comité Municipal del PRI, Rincón de Romos, AGS

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