Desde Davos, Suiza llegó el regaño presidencial para el gobernador del autónomo banco central mexicano a raíz de su intervención en el foro organizado por el Congreso “México ante la Crisis”. Pero la llamada de atención no fue por haber fallado en responder a tiempo para evitar que el mercado monetario – financiero repercutiera en graves impactos en el sector productivo a través de los ya de por sí altísimos costos bancarios. Fue por decir crudamente que el futuro económico de nuestro país se ve aún más negro de lo que en su momento los presagios de los agoreros gubernamentales previeron. Pareciera que más preocupa la imagen, más que nada preocupa mantener el falso ilusionismo creado por los encargados de la política económica de que las cosas en el país marchan bien, que estar al pendiente de que los funcionarios cumplan cabal y puntualmente con su trabajo. Y queda la duda, ¿es realmente el trabajo de los funcionarios cuidar los intereses del pueblo que les ha confiado la tarea de conducir la política económica del país?
En el mismo foro de la semana pasada, otras dos intervenciones me llamaron la atención, la de Carstens el miércoles y luego, la de Denisse Dresser. En cuanto a lo que dijo el primero, quedó la impresión de que el pobre nada puede hacer frente a una tremenda crisis financiera internacional. De una manera más diplomática, pero no menos contundente de lo que dijo el banquero central Ortíz Martínez, afirmó que vamos a vivir en México en los próximos meses una crisis sin precedentes por su profundidad y complejidad. O sea, reconoció ante nuestros representantes en el Congreso que su trabajo, si es que éste tiene que ver con cuidar nuestra economía, no ha servido para nada. Claro, en este país no hay tontos ni ineficientes, solo maravillosas excusas. Excusas que han ido modificándose conforme se van haciendo evidentes las cifras. Es que es “sólo un catarrito”, “estamos blindados” ante cualquier problema, es que “la crisis es internacional” es tan grande que nos rebasa. A final de cuentas, no pudieron con el paquete; todos en la Secretaría de Hacienda cobraron sus sueldos, mantuvieron sus auxiliares, asesores, oficinas y gastos de representación .….. y seguirán cobrándolos, aún cuando al resto de los mexicanos nos vaya muy mal. Aún cuando reconocieron que han fallado ante quienes deben llamarlos a cuentas. Aún cuando nada pueden hacer para evitar que “la crisis” nos vaya a golpear severamente en el crecimiento económico y en el empleo. Cuando no han logrado las metas que nos dijeron que alcanzarían, los aplausos de los presentes garantizaron la permanencia del jefe de la SHCP en su muy caro trabajo.
Posteriormente, en una segunda sesión del mismo foro, la catedrática del ITAM, Denisse Dresser sin querer dejó ver la por la cual los funcionarios, a pesar de los nefastos resultados económicos y aún peores augurios, aún conservan sus actuales empleos. Sin pelos en la lengua, como suele hacerlo, habló de la concentración de la riqueza y del poder económico de “jugadores dominantes”, protegidos del sistema político, que se traduce en ventajas injustas, captura regulatoria y políticas públicas que favorecen intereses particulares. Fue contundente en decir que esa actitud “convierte a representantes del interés público -muchos de los diputados y senadores sentados aquí- en empleados de los intereses atrincherados. Convierte al gobierno en empleado de las personas más poderosas del país.” Ni más ni menos.
Lo nefasto de esos negros augurios, no está en la desgracia de la contracción económica, que como ya nos lo dijeron , va a caer sobre millones de personas y hogares mexicanos. Está en que seguirán aplicando la misma política económica que ya probó ser dañina para la mayoría de la gente. Mientras que en la Ciudad de México se realizaba una multitudinaria protesta contra la política económica del gobierno, la presencia del presidente en el Foro Económico Mundial de Davos, que sostiene a toda costa esa visión económica, mandaba el mensaje tozudo e indolente de no cambiar la medicina que está matando al paciente. Pero además, negándose a ver que otro mundo y otras vías son posibles, como las que el resto de los pueblos latinoamericanos y sus mandatarios, excepto el de Colombia, estuvieron construyendo en el Foro Social Mundial de Belem durante la misma semana pasada.
Se evidenció en el social y culturalmente diverso Foro de Belem, expandido a casi 200 ciudades del mundo – Aguascalientes incluida- que la construcción de nuevas vías en lo económico requiere de nuevos paradigmas de fondo y forma. En principio, no puede aplicar las medidas que son causantes del problema en una estrategia que pretenda solucionarlo. Requiere de consensos y no imposiciones, de acuerdos y no de violencia estructural. Requiere que las nuevas vías se construyan de abajo hacia arriba y de adentro hacia afuera, concatenando y no excluyendo caminos paralelos en lo social en lo cultural y evidentemente, en lo político.
Puesta esta disyuntiva social y de visión socio política global de largo alcance sobre la mesa de evaluación para los mexicanos durante el próximo proceso federal electoral, ¿de qué lado estarán los candidatos? ¿Sabrán distinguir si la opción que representa su partido representa al pueblo o a la oligarquía a la que Dresser dice que sirven nuestros políticos? Pero lo más importante, ¿sabremos la mayoría de los ciudadanos distinguir este enorme abismo entre las visiones opuestas del mundo del siglo XX más allá de los colores partidistas?
josgutie@hotmail.com
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