Juan Arturo Ocaña, presidente del Colegio de Arquitectos del Estado de México declaró a Excélsior que “lo ideal sería preservar la visión de las Torres y que el viaducto Centenario fuera subterráneo, sin embargo, la prisa por construirlo, la crisis económica y la falta de información que se tuvo del proyecto lo impidieron”.
Hacer un túnel, que es precisamente lo que recomiendan algunos especialistas, costaría 600 millones de pesos, dice el señor Ocaña, por eso, por la indolencia del Colegio de Arquitectos y por la falta de respeto que les merece a los políticos la integridad urbana, se harán las cosas al ahí se va.
El resultado es que la vialidad elevada pasará a 18 metros de la avenida Manuel Ávila Camacho y de esta manera quedará semioculto el símbolo levantado por Luis Barragán, Mathias Goeritz y Jesús Reyes Ferreyra, monumento que, digamos de paso, atrae a arquitectos y urbanistas de todo el mundo, lo que no creemos que vaya a ocurrir con la vialidad que hará construir el actual gobernador mexiquense para transitar por ella a la Presidencia de la República.
Cambio en Artes Plásticas del INBA Magdalena Zavala, quien fungía como directora del Museo-Estudio D iego Rivera, fue designada coordinadora nacional de Artes Plásticas del Instituto Nacional de B ellas Artes en lugar de Santiago Espinosa de los Monteros, quien a su vez había sustituido a Alejandra de la Paz.
Parecen demasiados cambios para poco más de dos años del actual sexenio y para la cada vez más escasa importancia de la citada coordinación de B ellas Artes, la que hace muchísimo tiempo vivió momentos de gloria que se diluyeron al distribuirse sus atribuciones, personal y hasta oficinas en varias dependencias que con frecuencia se tropiezan entre sí.
Lo cierto es que hoy ya no depende de Artes Plásticas la enseñanza ni la investigación, presuntamente le toca programar y organizar exposiciones, pero en los hechos son tareas que desempeñan otras dependencias y por supuesto carece de recursos para una adecuada preservación del patrimonio a su cargo. Parece llegada la hora de reorganizar esa área de Bellas Artes.
Llueve en la milpa de Alfonso de Maria Uno de los cargos más complicados del ámbito cultural es la dirección general del Instituto N acional de Antropología e Historia. Como se sabe, el INAH es la casa del jabonero y ahí, el que no cae, por lo menos resbala. El director general en turno tiene que tratar con varias secciones sindicales a cual más combativas en las que se mezclan los peores vicios burocráticos con la legítima beligerancia derivada de un alto sentido de responsabilidad frente al patrimonio histórico y monumental.
El resultado es una maraña de intereses, mezquinos unos y muy legítimos otros, que suelen chocar y manifestar hacia afuera una injusta imagen de desorden. Para colmo, el director general del INAH tiene que explicar a sus superiores y a otros políticos poderosos, como los gobernadores, lo dispuesto por la ley, las posibilidades que ofrece y las severas limitaciones que establece, pues el patrimonio a su cargo no es sustituible y en ese cambio toda pérdida es definitiva. Por lo que ocurre en Teotihuacán, académicos y técnicos del Instituto piden la cabeza de Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH, pero para ser justos deberían levantar la mira, pues en casos como el de ahora se trata generalmente de órdenes terminantes de muy arriba, que el funcionario, quien sea, debe cumplir sin chistar. Ése parece ser el punto.
Fruta verde, de Enrique Serna Dotado de una extraordinaria agudeza que le permite advertir los desajustes entre conciencia y conducta, Enrique Serna es un productor de literatura seria que, como tantos buenos escritores, pasó antes por las aguas cenagosas del melodrama televisivo, al que, creo, encuentra como una justa y muy elocuente expresión de la cursilería mexicana, de nuestra gana de bañarnos en la cotidiana dosis de sufrimiento y detergente que ofrece la TV. Fruta verde, su más reciente novela, es una narración verista que, sin embargo, transcurre en el tono de los culebrones vespertinos y sus tragedias prefabricadas, sus giros de lenguaje, la cuadradez de ideas y lugarazos comunes metidos en el incesante flujo de humor involuntario que no todos perciben, pero que para él representa el jugo en que se cuece todo mundo.
Lo que ha hecho en Fruta verde es presentar dos historias paralelas: la de un joven aspirante a escritor que asiste a varios descubrimientos con un dramaturgo homosexual y la represión brutal a que se somete la madre del muchacho —de lenguaje y comportamiento que no siempre se ajusta al perfil que le asigna el novelista—, una mujer divorciada, relativamente culta y ferozmente convencional que acaba por ser el más poderoso personaje de este libro que ofrece su mayor acierto al mostrar que no hay telenovela capaz de ofrecer dramones más intensos y valiosos que aquellos que nos tienen como protagonistas.
Por si algo faltara, la novela, de inteligente estructura, es de esas que se leen en la orilla del asiento por su prosa agilísima, su bien medida dosis de suspense y una presencia de ideas que más correspondería a un viejo sabio que al escritor joven y desmadroso que, por fortuna, todavía es Enrique Serna. Breviario… ¿Sabe usted lo que es un salo? Según la agencia F rance Press, salo es “lardo de cerdo salado”. ¿Está claro? En el mamotreto de la Madre Academia no aparece “salo”, pero se informa que “lardo” es la “parte gorda del tocino”.
Lo es, suponemos, en algunas regiones de España, porque en México nadie llega a la carnicería pidiendo un kilo de tocino con mucho lardo, palabra que también significa, dice la ocurrente institución madrileña, “grasa o unto de los animales”. ¿De animales como las pulgas, las cucarachas y las serpientes? *** El viernes, Horacio Franco fue al Reclusorio Oriente a impartir una charla sobre su quehacer y tocó aspectos de su vida, habló de las implicaciones de la homosexualidad y de la salida del clóset en lo que fue la segunda Jornada Cultural de la D iversidad. Por último, ofreció un concierto que los presos escucharon atentísimos y conmovidos ante la irresistible seducción de la música.
loading...