El paciente bipolar es una persona que sufre una enfermedad. El Trastorno Bipolar se caracteriza por la alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo, de tal forma que los cambios habituales que experimenta cualquier persona, se acentúan hasta el punto que el paciente puede requerir hospitalización. Las personas que sufren este padecimiento presentan, durante días, semanas y hasta meses, pérdida de interés en sus actividades cotidianas, falta de concentración, apatía y alteraciones del sueño y del apetito. Estos síntomas son comunes en las diversas formas de depresión; sin embargo, los pacientes bipolares sufren también episodios opuestos, en los que se sienten capaces de cualquier cosa, se aventuran en numerosos proyectos, hablan en exceso, gastan el dinero sin medida y se molestan fácilmente cuando se les contradice, tales eventos, en conjunto, reciben el nombre de manía o hipomanía, según su intensidad. Algunos otros pacientes, presentan fases mixtas, en las que se mezclan síntomas de depresión y síntomas de euforia.
1. “Me enojé con mi mamá otra vez, ahora me salió con que ya deje de escribir porque me desvelo mucho, si en la escuela voy bien y no he dejado de cumplir. Cuando quiero llorar me voy a mi cuarto para que no se den cuenta y no me estén dando lata. Ya sé que la que está mal es ella, no yo, pero ¿tú crees que va a querer ir a terapia?, prefiere que sea yo la que ‘esté mal’, así le dice a sus amigas, todas saben mi vida, me da mucho coraje” (paciente A).
2. “Ya lo pensamos bien y sí nos vamos a casar, pero, la boda va a ser más sencilla, no quiero presionarme con los gastos, mejor la llevamos con calma, ella (mi novia) está más cariñosa conmigo, ya no me reclama que sea inmaduro, como ya vio que sí soy constante y he planeado más las cosas, ya confía más en mí, eso me hace sentir bien, que la gente confíe en mí y no me trate como un mediocre.” (paciente B).
3. “Mi esposa no entiende que no estoy mal, no le doy gusto a nadie, mi mamá ya me advirtió que si sigo así me tengo que ir de la casa. Cada vez me doy cuenta de que son ellas las que me ponen así. Según ella que no la dejo descansar en la noche porque llego muy tarde de caminar, ahora estoy yendo en las mañanas a andar en bicicleta también. Voy a trabajar con mi papá un rato en la tarde, pero sigo sin poder dormir bien. Ando de malas en el día, pero en la noche me siento tranquilo cuando camino, ya camino como dos horas seguidas, voy a empezar a correr.” (paciente C).
La manía
La manía (hipomanía cuando es moderada) es un cuadro clínico muy característico. Frecuentemente, el primer síntoma es la disminución de la necesidad de dormir; el paciente duerme pocas horas y se levanta a primera hora de la madrugada con la cabeza llena de ideas y pletórico de energía. Durante el día, desarrolla una cantidad de actividad inusual, planea nuevos proyectos, se involucra intensamente en situaciones que, hasta entonces, no le llamaban la atención, gasta el dinero a manos llenas y se muestra alegre en exceso, sociable y locuaz, aunque frecuentemente, termina siendo indiscreto y entrometido. Paulatinamente, estos síntomas, que ni el paciente ni quienes le rodean identifican como tales, se acompañan del incremento de impaciencia e irritabilidad, el sujeto puede mostrarse agresivo y considera que la situación que le rodea es injusta. En casos graves, la elevación del tono afectivo lleva al paciente a sobrevalorar sus capacidades, lo que origina una pérdida de la noción de realidad, creyéndose dotado de poderes sobrenaturales o asediado por múltiples enemigos. Mediante el tratamiento apropiado, estos síntomas remiten rápidamente y la persona recupera la normalidad, aunque es frecuente que tras un episodio maníaco suceda a continuación una fase depresiva. La manía reporta graves consecuencias para el afectado: separaciones, pérdida de trabajo, endeudamiento y deterioro social. Existe el prejuicio popular, asociado a las enfermedades mentales, de que una persona que ha llegado a tener una conducta tan alterada no llegará a recuperarse o no volverá a presentar ni el menor rastro de esos síntomas y es entonces cuando el paciente inicia otra lucha: contra la estigmatización.
1. “Cuando me enojo prefiero irme al cuarto y allí escribo lo que me pasa, así me tranquilizo y ya no me molestan, me choca que me traten como si yo estuviera loca, no estoy, no entienden que me molestan, que quiero estar a solas un rato, ya me fastidiaron. Como que ya se me bajó la emoción de escribir, sí escribo pero ya no lloro cuando lo leo, creo que lo estaba haciendo porque me acordaba de mi ‘abue’, no es que no me guste lo que escribo, pero ya lo leo y no es como para que ande llorando. Pensándolo bien, sí me gusta escribir, pero ahora quiero escribir una novela o algo así” (paciente A).
2. “Ahora ha habido problemas en el trabajo, mi jefe me exige mucho, pero estoy contento, me están dando más responsabilidades y llego muy cansado a ver a la novia, yo creo que por eso ya no discutimos como antes o será porque ya vio que sí va en serio mi compromiso con ella, ya fuimos a ver casas para vivir, al principio quería una grande, pero ya lo pensé bien y preferimos empezar con una chica, pues sólo es para los dos, ya cuando haya familia, veremos si buscamos algo más grande, para empezar está bien. Me siento más tranquilo.” (paciente B).
3. “…Quiero inscribirme en una carrera, ya empecé a correr y corro hasta 14 km al día, también sigo con lo de la bici, pero ya descubrí que entre menos duermo me siento con más energía, yo creo que eso es lo que le enoja a mi esposa, que se ha dado cuenta que soy mucho mejor que los demás y se ha de sentir menos que yo, sabe que no me merece y no quiere que vea a los niños porque se van a dar cuenta que soy mejor que ella y que su familia… Mi mamá cada vez está peor con su geniecito, le da coraje porque siempre he sido mucho más inteligente que ellos, son personas incultas, sin preparación ¿de qué puedo hablar con ellos?, por eso prefiero salirme todo el día y no estar perdiendo mi tiempo con esa clase de gente.” (paciente C).
La hipomanía
La hipomanía es una manía leve donde no se presentan síntomas psicóticos, es decir, no se pierde el contacto con la realidad. Aunque a veces resulta complejo situar la frontera entre la hipomanía y la alegría, existen algunas características diferenciales obvias: la alegría suele tener una justificación clara, dura poco tiempo y tiende a disminuir con el paso de los días, mientras que sucede todo lo contrario con la hipomanía, ésta puede aparecer sin desencadenante alguno, su duración puede alcanzar semanas y suele agravarse con el paso del tiempo. Hay síntomas de la hipomanía que no se comparten con la alegría tales como irritabilidad, aceleración del habla, insomnio, agresividad.
La hipomanía puede ser un estado que resulta agradable ya que, puede hacer que la persona incremente su actividad o creatividad y capacidad de liderazgo. El problema es que la hipomanía nunca es estable, tiende a empeorar, pudiendo evolucionar hasta una fase maníaca, un episodio mixto o virar súbitamente hacia una fase depresiva.
¿Quién de los pacientes es Bipolar? ¿Ha coincidido con su primera elección?
Próxima entrega 7 de Febrero de 2009
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SIENTO DECIR QUE HASTA ESTA ENTREGA, YA NO COINCIDE MI PRIMERA RESPUESTA A LA QUE AHORA PODRIA SOSTENER, Y QUE ME LA RESERVO HASTA EL FINAL….INTERESANTE
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entre si y no, mas no que si.
en todo caso me gusto el articulo y lo que si creo como desde el principio que hay que saber mas de las personas antes de hacer un juicio sobre ellas; disfrutar la vida sin joder la del projimo ni permitir – en situaciones injustas – que el projimo nos joda la nuestra, esperemos que la mente nos permita darnos cuenta de cuando le jodemos al otro la psicologia injustamente y cuando somos nosotros a los que nos la estan jodiendo.
Saludos Claudia, me gusta mucho tu pagina.
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tengo transtorno bipolar desde los 24 años y es muy fuerte me esta costando muchisimo ademas sobretodo cuando aun tienes que enfrentarte cada dia con quien te trata mal y aun hay quien se aprovecha de mi anulandome y robandome mis cualidades como persona con lo que cuesta tenerlas con esta enfermedad. Ahora tengo 30 años y es un agobio todavia vivo con is padres y no me dejan ni respirar me dicen que me vaya de casa mientras algunos de mis hermanos no hacen mas que fastidiarme. Mucha gente en la que confiado me ha traicionado y eso duele bastante. Ahora no me queda nadie en quien confiar, nadie q mi alrededor quiere escucharme y no soy mentirosa. Me pesa bastante la carga de esta enfermedad y pienso en mi futuro y se que me tengo que hacer muy fuerte para poderla sobrellevar el resto de mi vida y sola ademas, mis padres son muy mayores y no creo que me salga pareja, cuando se enteran de que has estado en psiquiatrico y tienes transtorno bipolar salen corriendo. A Dios le pido todos los dias que me de fuerzas y rezo mucho creo que si Dios ha decidido que yo tenga esta enfermedad será por algo, que podia haber sido peor otra cosa y le estoy agradecida al final.
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