Como todos los años, se aprobó el paquete presupuestal y se realizan las pasarelas de funcionarios. Como todos los años el típico “estira y afloje” suscitó grandes discusiones y expectativas. Se llenaron páginas enteras de artículos sobre por qué destinar tanto dinero a los programas de combate a la pobreza, y tanto más para la obra pública o seguridad. Que si generaban empleo temporal las obras y que si debería destinarse cierta cantidad a apoyar a la micro empresa o a compra de armamento. Lucharon los rudos desde la tribuna y se defendieron los técnicos desde sus puestos burocráticos. Al fin de cuentas, la danza de los millones dejó a la población igual o peor que antes. Eso si, nos quedamos con la idea de que participamos un año más como espectadores saturados de datos y cifras, unos les íbamos a los rudos y otros a los técnicos. Se repitió el ritual que nos hace sentir ciudadanos de algo. Algo que probablemente no sepamos definir, pero la saturación mediática nos hizo sentir que habíamos participado. Hartos quedamos de tantos números y declaraciones de uno y otro bando que ni preguntamos, como sucede en cualquier espectáculo de lucha libre, si realmente fue lucha y no actuación y realmente libre, sin arreglos en “lo oscurito”.
Y así, ¿Cuántas cosas vemos que no sabemos si son parte de una farsa, de un montaje? Sucede que en este caso, vemos que hay quienes están exigiendo que parte del presupuesto se dedique para combatir adicciones, para mejorar las condiciones de vida de quienes se encuentran dentro de algún grupo vulnerable. Que haya subsidios para acreditar micro y pequeñas empresas, que se incremente el presupuesto para “Oportunidades”, que funcione bien el aparato gubernamental de beneficencia pública bajo el lema de “Vivir Mejor ”.Que se dediquen recursos para el plan “anticrisis” y que se apoyen todo tipo de planes para corregir lo que no está funcionando bien.
A ver, vamos deteniéndonos un poco para ver qué hay detrás y por encima de lo que parecen ser los intereses nacionales y la agenda del gobierno, de cualquier nivel de gobierno.
Supongamos que la población de nuestro país, es como el grupo de habitantes que viven en un condominio. Que es propiedad de todos y que han encargado a un administrador que se ocupe de que las cosas funcionen bien. Sucede que en esta hipotética situación, con el paso del tiempo han llegado nuevos moradores y se han dejado de hacer ciertos ajustes, reparaciones y adecuaciones para crear otras necesidades. Diariamente tienen que ir los condóminos por agua con cubetas porque no hay bomba para llenar los tinacos, otras cubetas sirven para captar el drenaje para luego llevar a tirar su contenido al drenaje o canal del desagüe. Para que haya luz, se requiere de un gancho y una pértiga para conectar todas las noches un “diablito”. Y, como no funciona el cerrojo de la puerta principal, se pone una piedra para que no se cierre o bien, se usa un palito para ello. Como algunas ventanas no tienen vidrio, cada día hay que poner una manta para evitar que el viento meta polvo a las casas y hay que estar poniendo cubetas, otras mantas y distintos tipos de recipiente para evitar inundaciones y daños a los muebles cuando llueve. Pero eso si, el administrador hace el presupuesto de cómo habrán de pagar entre todos las cubetas, mantas, ganchos, pértigas, piedras y palitos para vivir mejor en el condominio y se ocupa de obtenerlas.
El administrador es tan buena gente que siempre se las arregla para tener en existencia todos estos utensilios que se han hecho imprescindibles para el condominio. Dice que hay que mantener contento al vecino de enfrente porque es quien provee todos estos fundamentales accesorios. Hay quienes en el condominio piensan que el administrador tiene un arreglo con el vecino y obtiene algún beneficio en la venta de cubetas, mantas, ganchos, pértigas y palitos. Pero como los condóminos críticos son un peligro, algunos otros se han encargado de hacerles, por un lado, suficiente mala fama para que sus insinuaciones no influyan en el ánimo de la mayoría y, por el otro, a crear infinidad de distractores.
Las fiestas son fundamentales para mantener el ánimo y para no pensar en que a algunos les pueden faltar cubetas o ganchos o que el condominio podría funcionar de otra manera. Se llevan a cabo en el canal del desagüe, cuyo nombre se ha cambiado por el de “las estrellas” para que la gente no piense en su hedor. Las rifas y los regalos satisfacen tanto que, cuando algún condómino gana durante una fiesta, queda profundamente agradecido por que le den palitos.
A fuerza de la costumbre, los condóminos de esta historia no piensan ya en que los servicios debieran funcionar adecuadamente de manera de no requerir cubetas, mantas, ganchos o palitos. Si se detuvieran a pensar, a cuestionar lo que los ha llevado a depender de todo ello, pero sobre todo a depender de quien les surte los implementos que debieran ser innecesarios, otra realidad sería posible. El sistema en el que se han acostumbrado a vivir, se ha vuelto totalmente inoperante. Así como en la historia, el sistema mismo ha violentado de tal manera a los condóminos, los ha convertido en población vulnerable por no tener estos implementos, haciéndoles creer que en realidad necesitan cubetas, mantas y ganchos y palitos como utensilios vitales. Así nuestra vida transcurre demandando los implementos y recursos para corregir los desfases que en una sociedad sana nunca hubieran tenido lugar.
Hoy se le llama crisis a la carencia de palitos, cubetas, mantas y ganchitos y los vecinos de enfrente, quienes producen y venden éstos, nos inducen a preocuparnos por ello. Pero en realidad la crisis es civilizatoria. Esto es, se trata de una crisis de los paradigmas de la civilización que han llevado al colmo del absurdo la dependencia, la depredación del planeta y la denigración humana.
La invitación a detenernos a pensar y a cuestionar a fondo el sistema decadente que nos ha llevado a esto, se llama Foro Social Mundial. El FSM es un espacio de debate democrático de ideas, profundización de la reflexión, formulación de propuestas, cambio de experiencias y articulación de movimientos sociales, redes, ONGs y otras organizaciones de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo.
Esta semana tendrá lugar internacionalmente, en varias ciudades de forma simultánea, el Foro Social Mundial. En la ciudad de Aguascalientes se realizará el próximo fin de semana en el parque “La Pona”. Y este Foro servirá para hacer oír la voz de quienes, sabiendo que otro mundo es posible, se atreven a cuestionar, reflexionar y proponer. Más información en: http://www.fsmexico.org/, http://www.fsmexico.org/contenidos/index.php?mod=cont&id=74 y http://www.fsm2009amazonia.org.br/
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