El costo del Ser

Escrito por on Ene 22nd, 2009 y archivado en Sociedad. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

normal_mexico_aguascalientes_0En la sociedad actual, en esta donde nos encontramos, existen un sin de estereotipos sociales, baste ver que las “modas culturales” y la familia (en muchos casos) marcan una tendencia a la obediencia sin reflexión, desde el canon establecido por tradición en un hogar o en un circulo social.

El seguimiento a ultranza de estas formaciones sociales provoca con facilidad una alineación por parte de sus seguidores. Esto es debido a que el exceso de información, la crítica social, son elementos insoslayables de generaciones enteras que han venido arrastrando esquemas consolidados en un mundo lleno de contradicciones. Un ejemplo de esto es gran parte de la sociedad de Aguascalientes, pues algunos de sus gobernantes toman la bandera de la familia como etiqueta simbólica de su “congruencia” y de la proclamación de valores dados a sus gobernados dentro de la comunidad. No es que este en contra de los principios o valores familiares, no. Estoy en contra de las personas que adoptan una falsa postura, pretendiendo convencernos de que su familia es el modelo cívico por excelencia, cuando no lo es. Esta pantalla no es más que un reflejo de la inoperancia de un gobierno que busca justificarse de mil maneras y que lo encuentra a través del populismo cotidiano.

Vemos hoy día el modelo tradicional de la familia en cierta decadencia, “papá, mamá e hijitos” y enseguida la estirpe escalonada para formar una gran familia. Y es que la sociedad ha cambiado tanto que hablar de un solo esquema sería tan reducido, tan miope, que prefiero ver las cosas desde la óptica de la realidad. Ahora muchas madres están solteras, viven parejas en concubinato sin hijos, abundan las relaciones de pareja homosexuales, la mujer como parte de su misma liberación en un mundo de “supermachos” se redime viviendo por cuenta propia, independiente, sin el cobijo económico de sus padres o de su pareja. Estos son destellos de lo que reflejan las nuevas conformaciones familiares no solo en esta ciudad, sino en todo el orbe.

El costo pretendido del ser, es saber que se oculta debajo de esas mil mascaras, porque se puede ocultar lo genuino, lo autentico de la persona, lo que se quiere llegar ser a costa del status quo impuesto por una institución, por una amalgama socio-política presumiendo el camino de la salvación y de las buenas maneras vistas por el ojo escrutor del tejido social.

No hay mejor postura social que la de cada individuo, pero de ese individuo depende no dejarse arrastrar por las veleidades de su entorno, adoptando la autarquía, dándole curso y sentido a su vida.

Esta sensación de libertad, no es mas que una condición para vivir sujeto a las decisiones tomadas desde el interior, con el profundo análisis de su ser. Esta palabra de libertad, por la cual se destruyeron y construyeron tantos ayeres, hoy es una compleja situación que nos puede atrapar en las garras del libertinaje, del exceso y del vicio. También nos puede acercar al vacio existencial, a la caída libre por el consumismo, además, nos puede confundir la lisonja intelectual, la avaricia económica y de esta manera desmoronarnos lentamente y de esta manera disgregar a parte de la sociedad.

El costo para llegar al verdadero ser, es sublimando los sentimientos, viviendo en las virtudes, abatiendo la adversidad de un mundo polarizado, en un mundo que promete una pervivencia efímera.

El ser podrá driblar todas sus circunstancias, pero nunca sus decisiones. Estamos obligados a efectuar el balance sin dejar saldos vencidos, porque después vendrá una alta factura que no podremos pagar.

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