Lo socialmente establecido

Escrito por on Ene 15th, 2009 y archivado en Sociedad. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

familia_1ninoEnfrentarse a los paradigmas y tradiciones arraigadas de antaño, nunca ha sido fácil, el transformar una forma de pensamiento es una lucha constante, es la fuerza motriz de cada persona que desea salirse del esquema, del molde, de la figura iconográfica impuesta por el grueso social.

En esta brega diaria observo un sin fin de costumbres desde sus raíces históricas, esas tradiciones que se inculcan desde pequeños, “porque así deber ser, a mi me lo enseñaron mis padres”, este velo invisible para algunos, se refiere aquellas practicas autoritarias dentro de la célula principal de la sociedad que es la familia. Allí se destacan las buenas y no tan buenas costumbres y es que a un niño se le educa según las tradiciones familiares, pero, ¿realmente son por convicción o por simple seguimiento tradicionalista? Los padres y los maestros no se desprenden de esto en muchos sentidos. Explico. La religión como parte preponderante de una familia se impone a los niños como sistema de educación, sin embargo, no existe el libre albedrio ni a los seis, ni a los diez años de edad de esos niños, para verdaderamente asimilar los conocimientos y la fe de una Institución religiosa. Esto significa, en muchos de los casos, que deberá seguir sin recato y sin repulsa un mandamiento familiar pues vendrá el castigo ultra terreno, y además los típicos reproches, insultos y discriminación social por no pertenecer a este o aquel culto. Pareciera que en nuestro país existe un solo camino para aceptar, comprender y creer en un Dios, cuando existen un sin fin de posibilidades, es decir, distintos caminos y un mismo objetivo.

Que decir de las parejas que pertenecen a distintos credos, vaya que resulta un problema para algunos, porque en el momento del enlace conyugal irremediablemente opta uno de ellos por renunciar a sus creencias y a su antigua religión o filosofía de vida. Esto significa que la persona se niega a ella misma como individuo, con la terrible y tradicional excusa de en un futuro “educar a los hijos bajo un mismo credo”, perdone usted amable lector, pero ¿el ser humano no tiene la capacidad de educar a otro ser humano moldeable desde la infancia en distintas creencias?.

Algunas tradiciones se imponen antes que la razón, cuando hay que celebrar los cumpleaños, aniversarios, bodas ni se diga, aun cuando no se tienen los recursos económicos suficientes para la realización de cualquiera de estos eventos “trascendentes” para la vida del ser humano. Analicemos. Es cierto, una celebración después de la ceremonia religiosa es el punto de partida para todos lo nuevos matrimonios, pero, ¿es verdaderamente lo más importante?, la importancia estriba en el compromiso, la responsabilidad del día a día, en la resolución de los problemas, en el despertar cada mañana con la satisfacción de estar con esa persona a un lado, en el amor que se comparte, en la comprensión y tolerancia mutua, en el crecimiento como pareja, eso es lo importante y no una celebración con bombo y platillo que solo queda la crítica de la cena, del vestido de la novia, de los chismes, de la pésima música que se toca en el evento entre un sin fin de joyas y dislates de esta fiesta.

Y así seguimos de tradición en tradición hasta perdernos en la ignominia de ser diferentes y optar por romper esos parámetros establecidos, pues si no te sumas a ellos serás un ente discriminado por los demás.

Que decir de las parejas que viven en unión libre y !no están casados¡ y no ¡tienen hijos!, el oprobio total, recibirán de la sociedad tradicionaloide y con doble cara, una acusación por haber decidido vivir de esta manera. Y es que no se asimilan los estilos de vida que rompen con ese molde, porque según “todas” las personas deben casarse para su plenitud personal. Que gran falacia decirlo y aceptarlo cuando la autentica consolidación de la persona se forja por sus valores, actitudes, sentimientos, emociones, creencias, disciplina y responsabilidad y no de un acto social que pretende acaparar lo que esta bien y lo que esta mal. La complementariedad que representa el otro es indiscutible, vivir intensamente en pareja y sin pareja significa estar en paz y armonía con el entorno social y el respeto irrestricto a la diferencia y la comprensión de esa diferencia, el ponerse la mascara de juez solo invita a la exacerbación del ser y la estéril disputa del establishment.

Convivir en esta riqueza de diferencias nos convoca a olvidarnos de los viejos paradigmas, a reeducarnos, y aceptar esta condición humana exigente de un espacio sociocultural para ser y no parecer.

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1 comentario en “Lo socialmente establecido”

  1. Luis Pedroza dice:

    Me encanta esta columna, he vivido fuera de mi estado por mas de 15 anos y siempre que regresaba me preguntaba exactamente lo mismo que se encuentra en este articulo.

    Me podrian enviar el e-mail del escritor?

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