Joven y sonriente a los 90 años

Escrito por Carlos Reyes Sahagún on Ene 12th, 2009 y archivado en Recuperando Aguascalientes. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Me refiero a la imagen de la Virgen de la Asunción que, si las matemáticas no fallan, desde hace casi 90 años preside los actos de culto en el altar mayor de catedral. Comprada en Barcelona por el segundo obispo diocesano, Dr. Ignacio Valdespino y Díaz, la imagen llegó a Aguascalientes el 18 de octubre de 1919, y fue bendecida en diciembre de ese año.

Permítame, aventajado lector, citar de manera extensa a la Dra. María Eugenia Patiño López, que en su trabajo La romería de la Asunción como forma de mediación simbólica, incluye un acta notarial levantada por este motivo.

Y dice: “En la ciudad de Aguascalientes, a los diez y ocho días del mes de Octubre del año de mil novecientos diez y nueve, en la pieza contigua a la sacristía de la santa iglesia Catedral de esta ciudad, y a las cuatro y veinte minutos de la tarde, reunidos el Ilmo. y Revdmo. Sr. Obispo de esta Diócesis, Dr. D. Ignacio Valdespino y Díaz; el Sr. Provisor y Vicario General de la misma, Pbro. Isidro Navarro, el Sr. Provicario y secretario de la Sagrada Mitra, Pbro. José de Jesús López, y el Sr. Cura del Sagrario, Pbro. D. José Ma. Martínez; así como los señores Dr. D. Carlos M. López, Lic. Carlos A. Salas López, Prof. D. Eugenio Alcalá; D. Juvenal Valdespino, quien pidió la imagen a Barcelona, España. D. Antonio Arias, con dos de sus oficiales, Francisco Arias y Abundio Cuervo.

Procedieron estosn tres últimos a abrir una caja de madera que contenía una imagen de la Sma. Virgen María. Levantada que fue la tapa de dicha caja y sacadas las astillas que tenía, quedo descubierta aquella imagen y pudieron admirar todos los presentes, el hermosísisimo y expresivo rostro de la Virgen, a la vez que experimentaron el sentimiento de ver completamente deshecho el querubín que estaba colocado a la izquierda de la imagen, y desfigurada la nariz del de la derecha.

Fueron sacadas después las manos de la Virgen y se encontraron intactas, lo mismo que dos ángeles que se colocaron a sus pies sobre la nube en que descansa ésta.

La diadema se encontró en buen estado.

Puesta en pie la imagen nuestro Ilmo. Prelado la llamó Nuestra Señora de Aguascalientes, con beneplácito de todos los presente, y cuyo nombre llevará en lo sucesivo. El Notario Público que suscribe, estuvo presente a todo este acto como lo certifica y da fe de la verdad de lo expuesto; levantada para constancia esta acta, firmada por el Ilmo. Sr. Obispo y los demás asistentes expresados. (rúbricas)”

Hasta aquí la Dra. Patiño. El conjunto de la imagen tuvo un costo de $4,000, y tiene una altura de 2.46 metros, en el que la imagen propiamente dicha mide 1.80. Quizá este hecho sirvió de inspiración al padre Jorge Hope Macías cuando escribió aquello de Hermanos: nuestra Señora de los ojos bajos, alta como la flor de las Huastecas, se nos ha ido al cielo…

La imagen fue bendecida el siete de diciembre del mismo año. Años después, al concederle a la catedral el título de basílica menor, el papa Pío XII calificó a la imagen como verdadero tesoro y preciosísima gema que, como Patrona de la ciudad y de la Diócesis, es objeto de grande veneración por los fieles de toda esa extensísima región, de acuerdo a la afirmación del padre Ricardo Corpus Alonso.

A lo largo de estos 90 años la imagen ha sido sometida a restauración en tres ocasiones. En 1936 se le hicieron algunos retoques, en tanto que en 1954, dice Corpus, se le agregó un rico y maravilloso estofado en sus vestiduras y un vivo delineamiento en la fisonomía de los rostros de la Virgen y de los angelitos.

De nueva cuenta fue bendecida, el 12 de diciembre de 1954, por el entonces obispo diocesano, Salvador Quezada Limón. El Sol del Centro recuerda que “Una vez bendecida, el mismo Excmo. Sr. colocó su báculo y su mitra a los pies de la devotísima imagen y arrodillado luego sobre el pavimento del presbiterio, frente a ella, (colocada en la parte opuesta al trono episcopal, al lado de la epístola) recitó con el Clero, Seminario y fieles, tres Ave Marías con la jaculatoria: “Nuestra Señora de Aguascalientes, Rogad por nosotros.” Acto continuo se acercó a la imagen besando reverente su pie, lo que también hicieron en seguida todos los presentes.

Finalmente, en 1983 el pintor Gregorio Soto le hizo algunas adecuaciones, que buscaron el enriquecimiento de la imagen, con motivo de su Coronación Pontificia, que tuvo lugar ese año, por parte del obispo Quezada, en representación del papa Juan Pablo II.

No sé a usted, ilustrado lector, pero a mí la imagen me encanta; me gusta mucho. No tengo mayores conocimientos de estética como para que mi opinión tenga algún valor, pero me parece que quien la realizó fue un verdadero artista. Me gustan la armonía del conjunto, la soltura con la que expresa el acto de ascender al cielo, y sobre todo, y por encima de todo, la expresión de humanidad de su rostro, caracterizado por una gran luminosidad y alegría. La veo y pienso que a los 90 años es una fortuna que no se haya cansado de sonreír. (Sus comentarios relacionados con esta columna puede dirigirlos a migrante@mexico.com).

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