¡Toque madera, valiente lector! ¡Rápido, toque madera! No vaya a ser que de volada nos echen a perder este año nuevecito que la vida nos acaba de obsequiar.
Toque madera, o lo más idóneo que esté a la mano, a ver si así evitamos que algún sicario se cargue al cristiano de al lado; a ver si este año es mejor que el pasado, aunque bueno, posiblemente no sea mucho pedir: hoy en día casi cualquier cosa puede ser mejor. Y sin embargo quien sabe: como creo que escribió Mario Vargas Llosa: el deterioro no tiene límites.
Así que toque madera, inteligente lector, y, como titulaba El Sol del Centro una columna publicada hace muchos años: sursum corda, expresión latina que en castilla significa algo así como arriba corazones…
Por mi parte le ofrezco el recuerdo de algunos acontecimientos que este año tendrán una conmemoración de década.
Por principio de cuentas ya pasó uno. Me refiero al 80 aniversario de la fundación del Club Rotario deAguascalientes, que fue constituido el dos de enero de 1929, entre otros, por Bruno Elizondo, Rafael Macías Peña, Edmundo Ortega, Adolfo Torres, y mi abuelo, el Sr. Enrique Reyes Elizondo, que además fungió como primer presidente (disculpe el exceso, indulgente lector pero, ¿si no es ahora, cuándo?)
De acuerdo con la información que proporciona la página de Internet del club, el impulso inicial provino del club de San Luis Potosí. No sé cual sea la fuente del redactor de la página de Internet, porque yo tengo otra que se refiere a una actividad realizada días antes de la señalada como la de fundación.
En su edición del 18 de diciembre de 1928, el periódico La Lucha se refiere al suntuoso baile del Rotary Club el sábado pasado, es decir, el 15 de diciembre, en que celebraron su noche de damas en el Café Royal, que estaba en la esquina de Madero y Morelos, y en el que, dice el periódico, hubo un ambiente de jovialidad, que es una de las principales características de los rotarios, que no en balde siguen la escuela norteamericana.
Quizá esta confusión que tengo en torno a la fecha de fundación sea una sutileza cuya comprensión escapa a las pobres luces de mi entendimiento, esto porque aparentemente el proceso fundacional iba más allá que una simple reunión inicial con todo y declaratoria.
Meses después, por ejemplo, el periódico La Opinión anunció que el 15 de mayo se verificaría una cena con motivo del charter, y dice textualmente: o sea la entrega de la carta de reconocimiento de la citada institución.
Sin embargo la reunión no se llevó a cabo ese día sino al siguiente porque, al anularse el tren No. cinco (hágame el favor), no llegó a esta ciudad el gobernador rotario del tercer distrito, Sr. Ernesto Aguilar.
La velada se realizó en el chalet Douglas, y el acto fue apadrinado por varios miembros del club Rotario de San Luis Potosí. Actuó como toast master el Sr. José María Guzmán, y además del gobernador rotario, hicieron uso de la palabra Adolfo Torres, que se refirió a las relaciones obrero patronales, en tanto que el abogado Edmundo Ortega improvisó una brillante peroración dedicando la fiesta.
Finalmente también habló, sobre el movimiento rotario, el Gobernador del Estado, Manuel Carpio. La cena duró dos horas y media, pasando con un delirante entusiasmo a entregarse a las delicias del baile.
A propósito del gobernador Carpio, 1929 fue también el año en que pasó a mejor vida, forma eufemística de decir que se murió. El hecho le ocurrió, como señalé en alguna otra ocasión en este espacio, de la manera más moderna posible en aquella época: en un accidente de aviación.
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