EL MAGNICIDIO DE JFK (Tercera Parte y final)

Escrito por Alejandro Mora Gallardo on dic 28th, 2008 y archivado en De terrorismos a terrorismos. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

.DE TERRORISMOS A TERRORISMOS 21

EL MAGNICIDIO DE JFK (Tercera Parte y final)

Si alguien quisiera realmente matar al Presidente de los Estados Unidos, no sería tan difícil. Lo único que tendría que hacer sería meterse con un rifle telescópico en un edificio alto. Imposible defenderse contra un atentado de este tipo.

Palabras que se le atribuyen al Presidente Kennedy la mañana que lo asesinaron.

No permitas que se olvide que una vez existió, durante un breve pero fulgurante instante, un lugar llamado Camelot.

Canción favorita de Kennedy evocada por Jacqueline

Un Crimen de Estado

La mañana del 22 de Noviembre de 1963 en Dallas Texas se distribuyen panfletos que atacan a JFK apareciendo la siguiente leyenda en un diario local: “BUSCADO POR TRAICIÓN: ESTE HOMBRE ES BUSCADO POR ACTIVIDADES TRAIDORAS CONTRA ESTADOS UNIDOS”. Condensándose en este título lo que el establishment imperialista opina del Presidente, y siendo Texas un dominio de la extrema derecha, se presenta como el lugar adecuado para tenderle una celada. El motivo principal: ‘porque era un cobarde que no consentía en aplastar a Cuba ni en marchar sobre Vietnam’. Así pensaban los dirigentes imperialistas aunados a grupos criminales. El ‘partido de la guerra’ había condenado a JFK a muerte por algo que para ser precisos se sintetizaría en una sentencia más franca: SE BUSCA POR SER UN TRAIDOR AL IMPERIALISMO.

Conforme Kennedy se mantiene firme y proyecta una política de distensión, los imperialistas conciben acciones clandestinas cada vez más extremas para contragolpear la ‘nueva pax americana’. Proponiéndose así dos objetivos primordiales (‘pegarle a dos pájaros con una sola piedra’): 1) Asesinar al presidente Kennedy para dar un golpe de Estado disimulado, merced al cual se pudiesen reposicionar los cuadros imperialistas en su afán por garantizar la intervención en Vietnam. 2) Crear una excusa contundente para invadir Cuba achacando a un ‘agente castrista’ el asesinato del Presidente de los EUA.

La máquina asesina del imperialismo se revierte en contra del presidente. Una conspiración desde el alto poder se había preparado para asesinarlo. ZR-Rifle era el nombre codificado de la operación empleada para asesinar a dirigentes incómodos; tenían en la mira a Fidel Castro pero he aquí que el rifle giró y lo dirigieron al interior de los Estados Unidos en contra de su propio mandatario. No marcharían bien los negocios del complejo industrial-militar sin la invasión a Cuba. Y peor tantito, sin escalada en Vietnam. Los magnates de los consorcios militares debían de estar disgustados y eso era peligroso porque ellos detentan el poder: “…, el presupuesto de defensa de los Estados rondaba los $ 50 mil millones, proveía 6.4 millones de empleos civiles y militares, y era el sustento de unas cuantas de las más poderosas empresas del país que dependían de las contratas del Pentágono para obtener una rentabilidad del 18% en base a fabricar desde cohetes balísticos intercontinentales hasta cartucheras para armas de mano de los soldados. Sólo una docena de esas empresas (encabezadas por la General Dynamics, General Electric, United Aircraft, Boeing y otras más) disponían de contratas del gobierno por cerca de $ 6 mil millones la ­­-General Dynamics, ella sola por más de mil millones. La influencia de esas entidades en el propio Pentágono, el Congreso, el mundo científico-técnico y la prensa, era­ además sobradamente conocido”.[1] Cientos de helicópteros Bell, tanques, aviones, cohetes, napalm, listos para ser realizados por los ‘mercaderes de la muerte’ enviándolos al extranjero en donde serían utilizados por los ‘perros de la guerra’. El negocio capitalista por excelencia del imperialismo auspiciado por los monopolios.

Y el ‘cobarde de Kennedy’ que no cedía y se negaba a declarar la guerra, sino que peor cosa, daba marcha atrás y comienza a retirar asesores de Vietnam. Kennedy fue el primer mandatario de la Superpotencia que consideró que la Guerra Fría requería de un relajamiento, y fue el primero en dar pasos en esa dirección haciendo lo imperdonable: iniciar pláticas oficiales con los cubanos castristas en búsqueda de acuerdos para disminuir el distanciamiento, encargándole a William Atwood que se contactara con Carlos Lechuga, embajador cubano en las Naciones Unidas.[2] Y para colmo de los belicistas, Kennedy se sale con la suya llegando a un acuerdo con los soviéticos y británicos que inhibe las pruebas nucleares, firmándose el tratado de Moscú en agosto del 63. ¡El dios de la guerra y de los infiernos tenía que estar enfadado!

Fines de 1963, inicia su campaña de reelección. ¿Podrá consolidar JFK su política y administración progresista en otros 4 años? Los imperialistas deciden que no viva para intentarlo. “El viaje del Presidente a Texas empezó a planearse casi un año antes de que tuviera lugar. Dicho viaje parecía oportuno por razones políticas. El 5 de junio de 1963, el presidente Kennedy, el vicepresidente Johnson y el gobernador de Texas, Connally, determinaron que la visita oficial del Presidente a dicho estado se efectuaría a fines de noviembre…… El 4 de octubre se comunicó al gobernador Connally que a él correspondía fundamentalmente planear la agenda…”.[3] Kennedy entraría en el dominio del clan texano que con tiempo le prepararía un recibimiento acorde con sus méritos. Al Servicio Secreto le tocaba determinar la ruta o el cuidado de la misma, pero lo mismo pudo haber sido el alcalde de Dallas, Roy Cabell, el hermano del ex subdirector de la CIA, Charles Cabell, depuesto por el presidente Kennedy. El Servicio Secreto designa a dos cualquiera para cuidar del Presidente en tan peligroso trayecto, son los responsables de haber dado todas las facilidades a los francotiradores, apareciendo como partícipes en el complot, de otra manera no se explica que a sabiendas de que Kennedy estaba en territorio hostil, (no por el pueblo de Dallas que lo recibe afectuosamente, sino por los grupos extremistas que allí residían), la logística de ‘seguridad’ implementada fue, más que deficiente, incriminatoria para con ellos; en pocas palabras: lo pusieron a tiro.

Llevado como un pato hacia un campo de tiro, así es conducido JFK junto al gobernador Connally y a sus respectivas esposas; a vuelta de rueda en una limousine descapotada, sin escolta de motociclistas laterales que cubrieran el ángulo de tiro, por una ruta inapropiada que lo desvía hacia la Plaza Dealey, el lugar propicio para tenderle una emboscada con tres equipos de francotiradores… ¿Siete u ocho balazos?, ¿tres o cuatro heridas al Presidente?; o según la ridícula versión oficial: ¿7 heridas de dos disparos? No lo sabemos porque la gran conjura funcionó no solo para matarlo, sino también para encubrir el crimen y crear una versión falsa. ¿Hubo agentes en la plaza para detener a los asesinos? No, pero sí detienen a los testigos que pueden resultar incómodos y les confiscan sus cámaras. ¿Se permite que médicos civiles en Dallas efectúen la autopsia que por reglamento debían realizar? No, miembros del Pentágono raptan el cadáver y se lo llevan al hospital naval de Bethesda, en donde médicos militares le practican una autopsia de risa: No fue una autopsia profesional, se violaron los procedimientos más elementales. Hasta los delincuentes comunes se les hace una mejor”.[4] Se ocultan los datos indispensables para dictaminar las heridas, llegando hasta desaparecer el cerebro de Kennedy. Los médicos que lo atendieron en el Parkland Memorial Hospital refieren que Kennedy tenía una gran herida en la parte posterior de la cabeza; la foto del supuesto cadáver la presenta intacta. Se consigna que el cadáver, fotos y rayos X fueron alterados y falsificados por expertos. ¿Quién estuvo a cargo de tal burla? Almirantes del Pentágono controlaron las vicisitudes del cadáver. Entiéndase, el complot y su realización va más allá de los alcances de la mafia y de unos cuantos inconformes en la CIA. El establishment estría complacido, se han quitado de encima un presidente que se atrevió a contravenirlos. Aquello fue un crimen que faculta un golpe de Estado.

Desde la cúpula de la Pirámide el anonimato está garantizado, lo mismo que el poder de organizar y realizar los grandes complots.[5] En los altos cuadros dirigentes se localizan los autores intelectuales del magnicidio. Los tres sectores preponderantes que ocupan el vértice de la pirámide del poder están presentes en el complot que culmina con el asesinato: los magnates del complejo industrial-militar y del petróleo, el alto mando del Pentágono; el vicepresidente Johnson. En los subsiguientes pisos de la pirámide encontraremos a los cuadros operativos que planifican y dirigen a los asesinos materiales, son los maquinadores de la macabra escena. Operando desde el alto mando de los aparatos militares-policíacos, un grupo de prominentes militares disconformes con la política de Kennedy, manteniéndose en el anonimato hacen mover sus piezas y secundados por dirigentes de las corporaciones policíacas organizan a los autores materiales. Se han mencionado nombres como Richard Helms y David Atte Philipps,[6] pudiendo estar detrás de ellos los excluidos Allan Dulles y Charles Cabell. Recordemos que Edgar Hoover no estaba en buenos términos con los Kennedy, y menos después de que el Departamento de Justicia dirigido por Bobby redujo su mando directivo. Además, se hace evidente que la policía de Dallas no está para proteger al Presidente, sino para asecharlo. Denotándose en el proceder de estas agencias complicidad y encubrimiento. ¿Quiénes para efectuar los disparos?, la CIA y los mafiosos, especialmente los cubanos anticastristas que trabajan para Santos Traficante, pero por igual pueden estar los de Sam Giancana y Carlos Marcello, coludidos de antemano en las operaciones anticastristas.[7] O como indica otra versión, pudieron haber traído pistoleros de la mafia corsa, a cualquiera de estas agrupaciones clandestinas les sobraban expertos para encargarles el trabajo. En resumen, toda la mafia complotando en contra de JFK.

Lyndon B. Johnson organizó una Comisión encargada de investigar el crimen, la que estuvo encabezada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia Earl Warren, quien prestó su prestigio y su nombre presentando un informe al gusto del cliente que lo solicitaba y necesitaba para consolidarse en la presidencia. Quién si no él, como su sucesor obligado, pasó a ser el directo beneficiario y el hombre adecuado para promover la guerra.[8] La Comisión incluía al republicano Gerald Ford “(quién a la sazón era calificado por la prensa como ‘el mejor amigo de la CIA en el Congreso’ y que durante el curso de las investigaciones probaría que no lo era menos del FBI) y a Dulles”. Otros miembros muestran vínculos con los aparatos militares y de inteligencia, así como con grupos financieros.[9] Era un cuadro digno de representar al establishment usamericano en función de garantizar el status quo. Correspondiéndole a Allan Dulles el papel de exculpar a los complotistas a costa de darle al Informe el sesgo inverosímil, haciendo que las evidencias comprometedoras fuesen pasadas por alto: ¿quién mejor que el ex-director de la CIA y enemigo personal de Kennedy para garantizar la ‘imparcialidad’ de la Comisión? Todo claro, la gran farsa es una gran burla.

El informe es una burla centrada en el absurdo de que ‘Oswald era un excelente tirador…, bueno, un mediano tirador…’, cuando que para realizar tres disparos en 5,6’, con un rifle de retrocarga, acertando dos y fallando uno, según ellos, no se necesitaba en realidad ser un experto.[10] La bala dirigida a la cabeza fue mortífera, la otra fue única en la Historia, una bala que entraba por un lado del cuerpo para salir por otro no correspondiente, una bala que se suspendió en el aire y zigzagueó para penetrar en otro cuerpo; una prodigiosa bala que terminó intacta después de rozar el muslo izquierdo de Connally para aparecer –ser aparecida- como por arte de magia en la camilla que lo transportó en el Hospital.[11] ¡Sólo en las caricaturas se pueden ver esos prodigios, una bala mágica!

Un abogado miembro de la Comisión de nombre Arlen Specter fue el ‘genio’ a quién se le ocurrió la trayectoria de la ‘bala mágica’, la que contraviniendo las leyes espacio-temporales ‘explica’ dos heridas causadas a Kennedy y cinco a Connally. “…, cuando Specter le expuso esa idea al representante Gerald Ford, Ford demoró un tanto en comprenderla, pero al cabo reaccionó con entusiasmo. –‘¡Estupendo!’, dijo, ‘es la tesis que debemos defender. Pero, bueno, explíquemela otra vez’”.[12] La bala perfecta para cerrar el caso del crimen perfecto. En realidad, lo que hace el Informe es confirmar el complot encubierto por Johnson. Si no hubiera aparecido la película que tomó Abraham Zapruder hubiera sido más difícil descubrir el absurdo de la versión oficial.[13] Sólo los ciegos no quieren ver el impacto frontal que explota en la cabeza de Kennedy, en dirección izquierda y hacia atrás.[14] Percibiéndose también que el chofer casi detiene la limousine poniendo al Presidente a tiro. ¡Hace falta algo más para probar que hubo un complot?

El absurdo de tal versión ha sido más que refutado, ridiculizado. Sin embargo, toda vez que la conjura prospera no hay marcha atrás, y menos cuando estos atentados los comete el capital-poder-imperialista: los complotistas no salen a la luz del día, los asesinos no son juzgados. Solo resta decir que de la `bala mágica` al `Boeing que se estrella contra el Pentágono` solo hay diferencias graduales, pero en sí se trata de una misma farsa y absurda versión que se impone por la fuerza, pues es la versión oficial maquinada y difundida por los poderosos contando con su potente capacidad de realización y de propaganda manipulada.

Los objetivos procurados por la Comisión Warren fueron básicamente dos: 1) Probar que no hubo conspiración alguna, encubriendo a los verdaderos asesinos, para así, 1.2) demostrar que Oswald fue un asesino solitario que mató a Kennedy por ser un ‘marxista desquiciado’; y por ende, 1.3) Jack Ruby actuó también por cuenta propia, con fervor patriótico aniquiló a Oswald para evitarle el dolor a la señora Kennedy de tener que declarar (sic). 2) Probar que ni la Unión Soviética ni Cuba tuvieron algo que ver con el atentado. Puntos torales en donde hubo un acuerdo compartido por los altos dirigentes del gabinete de Johnson, incluido el Procurador General Robert Kennedy.

Lyndon Johnson, poco después de asumir la presidencia se reúne con el ‘partido de la guerra’ y les firma el memorando No. 273 que compromete la intervención masiva norteamericana en Vietnam. Solo hará falta crear la excusa; el falso ataque de fuerzas norvietamíes contra buques usamericanos en el Golfo de Tonkín la noche del 2 de agosto de 1964. El supuesto torpedo disparado contra el USS Maddox nunca se existió, pero la excusa funcionó y el presidente Johnson así pudo formalizar la guerra contando con la conformidad del Congreso.[15]

Durante el gobierno de James Carter una Comisión del Senado encabezada por el senador Stoker hizo pesquisas que se atrevieron a sugerir el obvio complot, pero al concluir su período parlamentario la investigación terminó sin encontrar continuidad, a pesar de haber recomendado que el Departamento de Justicia prosiguiera la indagación. Encargo que por supuesto que la administración Reagan y las siguientes no han atendido. En 1978 Frank Carlucci, subdirector de la CIA en aquel entonces, declaro a la Comisión Stoker que los documentos clasificados deben permanecer cerrados pues “vienen de fuentes altamente sensitivas y deben ser protegidas”.[16] De seguro Georgie Bush se encarga de eso, por igual de resguardar los datos incriminatorios del 11 de septiembre y tantos más que tienen que ocultar, ¿será por eso que la Patriot Act y cosas por el estilo contemplan la necesidad de terminar con esa molesta costumbre de desclasificar documentos de la inteligencia secreta?

El pagote; (igual a): chivo expiatorio

Lee Harvy Oswald (LHO) ingresa a la Marina a los 17 años, habiendo tomado cursos de vigilancia aérea y uso de radar, teniendo acceso a datos confidenciales, lo que le permite emplearse como operador de radar en la importante base militar de Atsugi, en Japón, base en la cual funcionaban los aviones espía U 2, el arma secreta más preciada con que contaba la inteligencia norteamericana en ese tiempo, motivo por el cual la CIA ocupaba un lugar preeminente en aquella base. Posteriormente LHO pasa a la base del Toro en Santa Ana California, efectuando una carrera signada por la rareza de pretender ser un marine de tendencia marxista, a quien, por tanto, gustosos le enseñan ruso en la propia institución naval… (sic) Se apuesta a que se trata de un elemento preparado para realizar misiones de espionaje en Rusia. Extraño que apenas cumplido 20 años se le dejara desertar y partir hacia la URSS, y más extraño que a fines de 1959 apareciera en la embajada estadounidense en Moscú para renunciar a la ciudadanía norteamericana, proclamando su lealtad a los rusos, y declarando al secretario –¡por increíble que parezca!- haber sido un operador de radar que estaba dispuesto a comunicar a las autoridades soviéticas todo lo que sabía al respecto.[17] El 5 de mayo de 1961 Nikita Khruschev anuncia en tono triunfal que un cohete ruso había derribado a un avión espía U2 capturándose a su piloto, Garry Powers ¿Reveló Oswald secretos que pudieron permitir el derivo de un vuelo? Lo cierto es que esta acción bélica impidió que se efectuara la cumbre que se tenía proyectada entre Khruschev y Kennedy. ¿Fue una acción de los imperialistas usamericanos que no querían acto alguno de distensión? (En ese sentido es pertinente hacer notar que en 1963 la organización antirrevolucionaria Alpha 66 realizó atentados en Cuba, incluso, contra navíos soviéticos, pretendiendo romper los acuerdos signados por Kennedy).[18] Como quiera que haya sido, lo más increíble del caso es que se le permita a Oswald regresar muy campante a los EU con su esposa rusa y una hija recién nacida, contando con la autorización del Departamento de Estado y sin que la CIA pusiera objeción alguna, siendo tan solo objeto de una discreta vigilancia por parte del FBI, pasando a ser considerado como inofensivo. Según informó la Comisión Warren.

Guy Banister, un exagente del FBI vinculado con la inteligencia naval (UNI), de donde provenía Oswald, al parecer fue el dirigente encargado de controlarlo y de manipularlo al interior de la Operación Mangosta. La participación de LHO en el complot se entiende como la de un agente infiltrado en los grupos anticastristas sirviendo a alguna agencia de inteligencia estadounidense. Lo que no supo Oswald hasta muy tarde es que sus dirigentes habían decidido sacrificarlo haciéndolo parecer a los ojos del mundo un agente al servicio de la dirigencia cubana, muchos indicios así lo muestran: A) Su presunta participación en una agrupación Pro Trato Justo a Cuba; B) su pelea con un anticastrista que lo promueve a ser entrevistado en la radio de New Orleans asumiéndose como un marxista-lenonista (el primero de su especie). C) Una visita a Silvia Odio, miembro de la organización anticastrista Junta Revolucionaria Cubana, ante quien se presentaron el 26 o 27 de septiembre del 63 en su departamento en Dallas tres hombres solicitando fondos para dicha Junta; dos de ellos de apariencia iberoamericana y un tercero (norte)americano de nombre Leon Oswald. Al día siguiente uno de los ‘iberoamericanos’ que dijo llamarse ‘Leopoldo’ le telefoneó a Silvia diciéndole: “que tenía la intención de introducir al americano en las actividades secretas, porque era ‘un gran tipo’ que había estado en la Marina americana y tiraba muy bien...”. Además le contó que León le había dicho que pensaba que los cubanos eran unos cobardes por no haber matado a Kennedy después de lo de Bahía de Cochinos.[19] D) Y qué decir del viaje de Oswald a México para solicitar visa de entrada a Cuba… ¿Alguien duda de que quería hacer parecer a Oswald como castrista, potencial asesino de JFK? Ni en la Comisión Warren, nada más entre los complotistas del establishment y sus sucesores, entre los cuales los bushes encajan a la perfección.

El que no se haya proseguido con la supuesta vinculación cubana o de la KGB en el crimen, no se debe a lo absurdo que resultaban las supuestas pruebas incriminatorias, sino a que el alto mando decidió parar tan comprometedora acusación. El propio Johnson, así como el FBI oponiéndose a la CIA deciden frenar las ansias por invadir Cuba, haciendo efectivo el acuerdo que se había establecido de manera tácita con Nikita Khruschev cuando éste accedió a retirar los misiles soviéticos de Cuba a cambio de que los EU retirasen sus misiles de Turquía (ya de por sí obsoletos), y de que garantizaran “de manera formal que no intentarían invadir Cuba y no apoyarían a los grupos de exiliados anticastristas”.[20] El legado de JFK valió para impedir el segundo propósito de los complotistas que lo asesinaron.

Cuando el Fiscal Garrison enjuicia a un tal Clay Shaw como partícipe en el magnicidio, lo que hace es intentar demostrar la magnitud del complot incluyendo a un tipo que era una especie de patrocinador de los anticastristas, lo que viene a sugerir la gran cantidad de personas involucradas en el atentado. Este sujeto bien pudo ser un testaferro de un pez más gordo que él, Carlos Marcello, el capo de Luisiana. Y si la acusación no triunfa es debido a que testigos clave como David Ferri, Herminio Díaz, Eladio del Valle, el propio Guy Banister, habían sido eliminados; y a que no se atreviera a interrogar al principal sospechoso de que aquello fue un complot: Jack Ruby, aún con vida en el tiempo en que Garrison inicia su investigación de manera secreta. Cuando que según una declaración proporcionada por el informe de la Comisión Warren, Ruby estaba dispuesto a declarar si se le garantizaba protección, pero como tantos otros muere antes de poder hacerlo.[21]

El Legado de Kennedy

El legado de Kennedy es efímero, la última etapa de ‘expansión y prosperidad’ que se apaga ante la terrible realidad que implica un sistema configurado para multiplicar las ganancias a corto plazo y a costa de depredar el planeta y empobrecer a las mayorías. Y si la situación socioeconómica se aprieta al interior de los EUA, se apremia la presión imperialista. Siendo en ese ambiente enrarecido en el que se da la presidencia de Kennedy. Así pues, no es que JFK haya sido un político que escapara a los designios que el sistema imperialista de su país le impondría a cualesquier sujeto que ocupase la presidencia para cuando la élite del poder intensificaba su influencia en el gobierno. Pero incluso en los proyectos que tenían un sentido imperialista el toque que trataba de darles Kennedy mostraba cierta intención propositiva sincera. Es el caso de la ‘Alianza para el Progreso’, formulada para ‘ayudar’ a Iberoamérica, la que si bien puede ser interpretada como un esfuerzo por contener la ‘expansión del comunismo cubano’, no dejaba de ser en su tiempo una opción para superar la difícil situación de una región permanentemente afectada en su condición de periferia subordinada. En años en que las materias primas que generalmente solían exportar los países del Sur veían disminuir su precio, a la par de que tenían que pagar más caras los productos manufacturados que se veían obligados a importar de los países industrializados. En palabras de Kennedy se comprende que el proyecto procuraba la correlación positiva del sector público y privado si se hubiera sabido realizar con eficacia: “las inversiones privadas, si son estimuladas, y si se actúa de conformidad con las necesidades, las leyes y los intereses de la nación, pueden cooperar con el sector público en el suministro del margen vital requerido para tener éxito”.[22] Empero, la realidad de los intereses capitalistas por privilegiar las ganancias, y las trabas burocráticas aunadas a la corrupción tanto en el Imperio como en las oligarquías periféricas, dieron al traste con la intensión positiva que pudo tener la Alianza. Pero eso no quita que la economía mixta era menos perjudicial que el futuro ‘libre mercado’ controlado por los oligopolios. Preferible a lo que vendría después con el endeudamiento que avasalla a las naciones neocolonizadas por enésima vez.

Por sobre los intentos de acuerdos conciliatorios con el bloque soviético, el problema principal para el mundo entero yacía al interior del Imperio Usamericano, como lo prueba el propio magnicidio. El peligro mundial radica en el dominio de una élite del poder-terror que desde los EU se proyecta realizando guerras y atentados terroristas para obtener el dominio geopolítico. La advertencia que Dwigth Eisenhower da al final de su período cristaliza en el Golpe de Estado que quita a JFK e impide que su hermano Robert llegue a la presidencia, para poner en su lugar a títeres incondicionales al servicio de los grandes consorcios.

El Golpe de Estado que significó el magnicidio de JFK deja ver el imperativo de la escalada militar en Vietnam en la siguiente administración dirigida por Lyndon B. Johnson. Aun y cuando en términos generales Johnson continuó con la política progresista de Kennedy, en mucho beneficiado con la realización de los proyectos diseñados cuando era vicepresidente, los que tuvieron mayor aceptación una vez que su prócer había sido sacrificado. Los historiadores cuentan que el ‘Fabuloso 89°’ (el Congreso No. 89) tiene el palmarés de logros en proyectos sociales, incluyendo los propuestos por el propio Johnson. Mas sin embargo la guerra de Vietnam se convirtió en un fardo que dio al traste con the progress of 60s. Lyndon B. Johnson pretendió poder combinar una política económica liberal con el despilfarro militar para Vietnam, pero al final los gastos de guerra terminaron por afectar a la economía interna.

Con la escalada militar los gastos del Estado se incrementaron enormemente: en 1967 eran de 28,000 millones; en el 68 de 75,000, representando un elevadísimo 56% del presupuesto federal. Lo que confirma de por sí la importancia que tuvo la guerra durante la administración Johnson. En 1967 Johnson procura incrementar un 10% los impuestos, el Congreso condiciona la aprobación a que se baje el gasto interno. Johnson no acepta y el Congreso no accede a incrementar los impuestos pero sí comienzan a restringir los fondos para programas sociales…, se produce inflación…, se incrementa el déficit en la balanza de pagos… El auge de la posguerra había terminado. Lyndon B. Johnson abrumado por los problemas internos y la Guerra de Vietnam no intenta reelegirse; años más tarde muere recluido en su rancho tejano, requiriendo de asistencia psiquiátrica.

Iniciándose así la macrocrisis que desde fines de los años sesenta, principios de los 70, perfila el fenómeno inusitado de la stangflación; finaliza la etapa del desarrollo sostenido permitiendo el arribo de la ultraderecha, la que con Richard Nixon comienza a implementar de manera franca medidas que favorecen al gran capital. Al principio de su mandato Nixon se quiso hacer pasar por un moderado, pacifista y hasta keynesiano; cierto es que entre 1970 y 1972 se incrementaron los gastos sociales en seguro, educación y sanidad, pero el crédito de estas acciones lo debió compartir con un Congreso dominado por los demócratas. Con medidas neokeynesianas se crea un poder de compra inflacionario, pero ni así se incrementa la productividad a pesar de que la industria bélica estaba trabajando intensamente. Cero control del gobierno al mercado era la ruta marcada por el ascendente dominio ‘libre-empresarial’. Ergo, “en 1971 los precios siguieron aumentando y la nación experimentó su primer déficit comercial desde 1893”. La máquina de hacer dólares contribuyó a un pasajero bienestar que propició la reelección de Nixon. Y una vez reelegido se comportó como un extremista de derecha inaugurando la ‘presidencia imperial’. Socavó la autoridad del Congreso al desmantelar la Oficina de Oportunidades Económicas que había administrado la guerra contra la pobreza, retuvo fondos que el Congreso había destinado a propósitos sociales, y desafió las peticiones de información del Capitolio acerca de la conducta de los servidores civiles”.[23] La política económica antisocial de Nixon se muestra con descaro en la siguiente actitud: atacó a los beneficiarios del seguro de desempleo y de la ayuda social acusándolos de holgazanes”.[24]

La principal medida crematística que signa la etapa de deterioro económico y favorece a la empresa privada y al capital especulativo la realiza Nixon asesorado por George Shultz, principal personero de los capitostes que actuaba como padrino proveniente de la Escuela en que se implementa la política monetarista del imperialismo capitalista: Chicago; de donde provienen los prominentes ‘chicago boys’ que aún continúan depredando y extorsionando las riquezas de países como México. Esta medida radicó en abandonar el sistema de reservas de oro acordado en Bretton Woods. Lo que se puede considerar el inicio de la antirregulación y del monetarismo especulativo que remata en los paraísos fiscales y en la usura agiotista que hoy predomina en la Banca y en la Bolsa. En mancuerna con el subsecretario del Tesoro para asuntos monetarios, Paul A. Volcker, Shultz controló y luego reemplazó al secretario del Tesoro John Connally. A Nixon lo indujeron en 1969 a aprobar el Memorando de Seguridad Nacional 7, con el cual nació un grupo formalmente llamado ‘Grupo Volcker’ dentro de su Gobierno, con el propósito de preparar los planes para cambiar la política monetaria. En mayo de 1971 este grupo emitió un documento llamado ‘Contingencia’, el cual proponía ya la ‘suspensión de la convertibilidad del oro’”. Sacando provecho de las crisis monetarias, el ‘Grupo Volcker’ asesora a Nixon induciéndolo a que tomara la ‘decisión’ de separar al dólar del sistema de reservas de oro… “En el marco de una tensa reunión de ministros de Finanzas del G-10 en París, Shultz se encarga de eliminar cualquier apoyo a los tipos de cambio fijo: Shultz cacareó que ‘los mercados, más que los gobiernos, estaban explícitamente a cargo’”.[25] No hacía falta decir más para marcar el cambio de etapa.

En el ámbito internacional, además de las atrocidades cometidas en Indochina, cuando hipócritamente decían buscar la paz y se seguían gastando miles de millones de dólares en bombardear, la perfidia imperialista fue dirigida en contra del régimen chileno de Salvador Allende, otra víctima procurada desde 1970, cuando Nixon le encarga histérico a Richard Helms la ‘misión imposible’ de evitar que el candidato marxista tomara posesión: tienes diez millones de dólares disponibles, y más si es necesario… Haz chillar a la economía”.[26] Se sabe que empresas como IT&T desembolsaron millones de dólares para patrocinar el acoso y los sabotajes a la economía chilena. El propio Nixon estaba comprometido con personeros como Donald Kendall, magnate de PepsiCo, así como en atención a cubrir los intereses de las empresas cupríferas: Kennecott y Anaconda Company que explotaban a placer el cobre chileno hasta la llegada de Allende. Contando con la valiosa colaboración del bellaco de Henry Kissinger, programan el sabotaje y el estrangulamiento financiero del gobierno chileno provocando el malestar socioeconómico que culmina en el golpe de estado dado por el traidor Pinochet.

¿Inauguró Nixon una etapa de distensión? Si observamos con suspicacia encontraremos que la llamada ‘doctrina Nixon’ que realiza movimientos de acercamiento con la URSS y China (en mucho propiciados por intereses mercantiles y para dividirlos), y su forzada paz con Vietnam, después de dejarla reducida a la ‘Edad de Piedra’, no son logros que se puedan atribuir a su política. Fue Kennedy quién procuró iniciar acuerdos con fines de distensión diplomática que con él sí parecían sinceros. Más allá del doble sentido normal en el discurso de los políticos y de que de facto así se manejó JFK en el principio de su mandato, pues una es la imagen pública que tiene que dar el presidente de los EUA, simulando ser el presidente de una democracia internacional, dejando el juego sucio imperialista oculto para las operaciones clandestinas… El caso es que Kennedy, a diferencia de Johnson y Nixon, no fue sometido por el complejo militar y su intento de distensión iba en serio.

Y a todo esto, quién fue el padrino que inició en la política al bribón de Nixon, ni más ni menos que Prescott Bush, el patriarca de la distinguida familia de extrema derecha que el mundo ha tenido que padecer en las dos últimas décadas. En 1946 Nixon era financiado por Preston para llegar al Congreso.[27] ¡Qué chico se hace el mundo globalizado por la oligarquía capitalista! De algo está podrido en el Reino pasamos a: están pudriendo a todo el mundo, sí, éstos, los herederos de los asesinos de John Fitzgerald Kennedy.

Gerald Ford, un sujeto que llegó a la presidencia pasando por la vicepresidencia sin haber sido elegido para ninguno de los dos cargos, además de perdonar a Nixon, fue un fiel lacayo de los capitostes permitiendo que prosiguiera su creciente encontrando luz verde en la Casa Blanca. “Pidió a las dependencias reguladoras dar ‘el máximo de libertad a la empresa privada’, y dijo a los industriales que deseaba que Washington estuviera fuera de sus negocios, fuera de sus vidas, fuera de sus bolsillos…’”.[28]

Se entiende, a la muerte de Kennedy y una vez que se desvanece su breve legado llegaron los saqueadores a imponer el capitalismo desenfrenado, por eso con la muerte de Kennedy se puede decir que termina la etapa de auge del capitalismo medianamente controlado por el Estado. El ‘feeling’ de Kennedy expresado en su discurso en la American University proyectó una actitud humanista que se perdió para dar paso al despiadado dominio de los intereses lucrativos. No se entendió y no se ha entendido la fragilidad de un mundo en el que todos necesitamos preservar a la natura porque todos somos mortales y respiramos el mismo aire… Tal y como el propio JFK lo advirtió en su último discurso: “Este es un mundo peligroso e incierto… no hay que esperar que nuestras vidas sean fáciles… no en esta década, no en este siglo”. No en este largo siglo XX que aún dista en terminar, pero que signado por el imperialismo somete al mundo a un dominio desquiciado.

Colofón

El Magnicidio de JFK pasa a ser un caso conspicuo para revelar los procedimientos criminales de las operaciones clandestinas efectuadas por los aparatos imperiales del Estado Norteamericano. En su condición de ser un presidente de la nación imperialista por excelencia del siglo XX, Kennedy efectuó actividades acordes con los imperativos intervencionistas usamericanos. Hemos considerado la noción neocolonial que tenía del ejercicio hegemónico que le correspondía ejecutar a los EU. Pero esta forma de intervencionismo resultó insuficiente para las ambiciones del complejo militar, el grupo de poder preponderante que dictan la directriz imperialista, los propiamente señores de la guerra, la élite militar-policíaca indispensable en las actividades intromisoras de un Estado que interviene por todo el mundo. Los tres sectores de poder que constituyen la cúpula de la pirámide usamericana están involucrados en el magnicidio de JFK. En este caso, por igual que en el hundimiento del Maine, del Lusitania, de Perl Harbor y otros tantos auto-atentados, para su realización es necesaria la confabulación del triángulo supremo del Poder-Terror.

Poscritum (La Liga con el 11-9)

En un artículo reciente publicado por Peter Dale[29] se procura establecer una relación entre el magnicidio de JFK y el 11-9. A decir de este autor destacan los siguientes puntos: A) En ambos casos, con mucha prontitud se ‘conoce’ a los autores criminales. En el caso de Oswald se alegó que un tal Howard Brennar lo ve a la distancia disparar desde el Depósito de Libros y da la descripción que ayuda a su rápida captura. En el caso del 2001, a las 9:59 a.m el FBI ya tenía una lista de los presuntos secuestradores. B) En ambos casos hubo comunicación oficial directa que escapa a los canales normales que dejan registro, empleándose en su lugar canales secretos por donde se dieron órdenes cruciales. C) La conexión de la mafia cubana con tipos como Posada Carriles, al igual que Orlando Bosh, protegidos por los bushes; grupo de terroristas anticastristas involucrados en el negocio de la droga para financiar las operaciones criminales que suelen emprender la CIA. Y de manera similar, se dice que Al-Qaeda obtiene recursos del narcotráfico para patrocinar su ‘guerra santa’ en concordancia con la inteligencia usamericana. D) Lee Harvy Oswald fue un agente doble que espiaba a los cubanos anticastristas; de manera similar un agente doble de la CIA, Ali Mohamed, tuvo que ver con grupos de terror islámicos que atacaron el WTC en 1993 y otros actos criminales efectuados en los EUA. Así como es increíble que LHO haya actuado solo, también es imposible que 19 terroristas locos hayan atacado a las Torres Gemelas y al Pentágono, sin haber contado con la complicidad de la inteligencia del sistema. (Extrañas apariciones de algunos de los secuestradores aparecieron posteriormente reclamando estar con vida; algo similar suele pasar con el fantasma de Osama bin Laden).

El Informe Warren, al igual que el Informe oficial del 11-9 fueron realizados para (en)cubrir el expediente. Y qué decir de los procedimientos de engaño para hacer creer que acontecen atentados increíbles (balas mágicas y un Boeing contra el Pentágono). La gran farsa, la gran mentira funciona en el imperialismo oligárquico usamericano.


[1] Oscar Pino Santos. JFK: ¿Quién lo Mató? Nuestro Tiempo. 1994 : 103-104.

[2] Gabriel Molina Franchossi. Director editorial de Granma. “Operación Hamburgo”. Rebelión.org Internet. 9-01-06. “El asesor de Seguridad de Kennedy, McGeorge Bundy, manifestó que el Presidente quería para cuando regresase de Dallas, un informe sobre la marcha de esas pláticas. Aún después de muerto, su hermano Robert Kennedy también trató de suprimir medidas contra Cuba pero el nuevo presidente, Lyndon B. Johnson, lo impidió”. Ibid.

[3] Resumen del Informe de la Comisión Warren Sobre el Asesinato del Presidente de los Estados Unidos de América John F. Kennedy. Traducido y condensado por Javier Ortiz Monasterio. Novaro. 1964 : 34.

[4] Pino Santos. Op.Cit. : 141.

[5] Vid. Esquema de los tres niveles del PODER-TERROR publicado en el artículo No. 9 de esta serie intitulado: “XI-IX-MMI, Un Hito. Fin y continuidad entre dos Siglos”. Crisol # 175.

[6] Richard Helms era el Jefe de los Servicios Clandestinos de la CIA, ubicado en ese puesto por los Kennedy; tras su muerte fue ascendido por Johnson llegando a ser director de la Agencia en 1966, méritos de por medio insinuados. “Phillips fue desde 1960 jefe en Miami de los aspectos propagandísticos de la invasión de 1961 contra Cuba, junto a Howard H. Hunt, principal organizador de Watergate”. (Gabriel Molina. Op.Cit.) Actuaba con los anticastristas utilizando el seudónimo de Maurice Bishop. El agente anticastrista Antonio Veciana señaló haber visto a L.H. Oswald con Bishop en Dallas, y que éste personaje de la CIA tuvo que ver con la creación de la falsa imagen de un Oswald comunista. Posteriormente Veciana le confiesa a un agente cubano que ‘Bishop’-Phillips, junto con otros oficiales de la CIA fueron los perpetuadores del magnicidio. Reinaldo Taladrid y Lázaro Barredo. “La familia Bush, la mafia cubana y el asesinato de Kennedy”. El Cuarto Reich. Rebelión.org Internet. 14-01 -06.

[7] La relación entre la CIA, el FBI y la Mafia norteamericana resulta comprensible si se entiende que tenía por objetivo asesinar a Fidel Castro. Dos formas de mafias se confabularon para deshacerse de un presidente incómodo; un contubernio que revela la naturaleza del capitalismo criminal. La mafia que opera al margen de la ley correlacionada con las agencias policíacas obtiene solapamiento para eliminar a un dirigente extranjero que encabeza una sociedad que se esfuerza por liberarse de la égida neocolonial. La CIA contacta al capo de Chicago Sam Giancana y éste a Carlos Marcello, el capo de Luisiana, quien a su vez contacta a Santos Traficante. He aquí a la dirigencia de los autores materiales del crimen. La participación en el crimen de pistoleros de la mafia cubana está sugerida por testigos presenciales que afirmaron haber visto a dos cubanos en el Depósito de Libros, así como por la declaración de una ex agente de la CIA involucrada con los cubanos, que contó haber viajado con varios de los miembros de Santos Traficante a Dallas, los que iban armados con rifles de miras telescópicas. Dos de ellos identificados como Herminio Díaz y Eladio del Valle. El primero muerto en una misión suicida en las costas de la Habana en 1965; el segundo asesinado en Miami cuando el Fiscal Garrison investigaba el magnicidio. Taladrad y Barredo. Op.Cit.

[8] No tiene nada de extraño que en un diálogo en la película JFK un cubano anticastrista diga (parafraseándolo): “lo que necesitamos es un presidente texano para mandar al infierno a los ‘comunistas’”. Y le atinaron, por partida triple. Cambiando la palabra ‘comunista’ por ‘terrorista’, la excusa sigue funcionando a la perfección.

[9] Pino Santos. Op.Cit. : 111.

[10] “Según ellos, con la mira telescópica y las características del rifle de Oswald, aun un hombre no muy entrenado en el manejo de ese tipo de arma podía haber hecho blanco facilmente… Según el mayor Anderson, que estudió las calificaciones de Oswald (en la Marina), Oswald era un buen tirador”. (Después se dirá que la mira era defectuosa. Cuando que desde la Guerra Civil ha habido rifles automáticos en los Estados Unidos, por lo que Oswald pudo comprar con toda facilidad uno así en Dallas, y resulta que pidió uno por correo utilizando un seudónimo que traía en credenciales falsas que le confiscan cuando es arrestado). Gran farsa. Y lo que es peor, falsificaron las pruebas realizadas por los expertos haciendo creer que habían efectuado los disparos con facilidad en el tiempo supuesto, otras fuentes tuvieron que desmentirlo. Resumen del Informe Warren : 84-87.

[11] Estudiosos del magnicidio en la actualidad aseveran que JFK recibió 4 balazos, siendo 2 de ellos en la cabeza, uno en la sien derecha, el otro en la parte posterior, casi simultáneos, pero el segundo balazo no aparece en el film de Zapruder porque fue cortado y modificado y así presentado en la copia que se entregó a la Revista Life y que el Fiscal Garrison utilizó…

[12] Pino Santos. Op.Cit. : 129-130.

[13] El técnico en óptica Robert Groden que analizó a fondo una copia del film llegó a la conclusión de que hubo ‘fuego cruzado’ y por consiguiente conspiración. Según Goden fueron 4 francotiradores y 6 disparos acertados, dos de ellos a la cabeza de Kennedy. Un disparo que hiere a Connally, probablemente salió del edificio Country Records, lo que confirmaría la existencia de un tercer equipo de francotiradores. Pero la cinta habría sido mutilada o dañada en 10 cortes e incluso alterada. Proceso 796. “JFK, el film de Oliver Stone reabre la herida y la investigación del asesinato de Kennedy”. Susana Cato y Roberto Ponce. 3-11-92. Habiendo varias camaras más que tomaron fotos comprometedoras que desaparecieron. Por ejemplo, en fotos publicadas por la Revista Life (Vol. 22 No. 12. 23-12-63 y Vol 24 No. 10. 9-11-64) se aprecia al costado izquierdo de la limousine a dos hombres correctamente vestidos fotografiando y filmando al momento en que se producen los disparos ¿Eran de la CIA?, ¿dónde están esas películas?

[14] En la película de Oliver Stone, basándose en las indagaciones que realizó el fiscal de New Orleans Jim Garrison, quien a su vez se apoyó en el film de Zapruder, se demuestra fehacientemente el absurdo que representa la ‘bala magica’.

[15] Robert Hannok, un historiador de la Agencia de Seguridad Nacional realizó un estudio que se mantuvo durante 4 décadas en secreto, el que confirma que el ‘ataque’ fue ficticio. “El diario The Baltimore Sun afirmó que la desclasificación del documento fue retardada por el gobierno de Bush II para evitar conparaciones con Irak…”. La Jornada 3-12-05.

[16] Gabriel Molina. Op.Cit.

[17] El propio Informe de la Comisión Warren publica tal declaración, pero como en ese entonces su propósito era el de no inculpar a los soviéticos, con argumentos torcidos emplean lo dicho por Oswald para probar que no era un espía de la KGB. Op.Cit. : 111.

[18] La revista Life en Español Vol. 21. No. 9. 13-05-63, publica un reportaje intitulado: “Los guerrilleros y la Guerra Fría; rebeldes cubanos provocan una tormenta”. Publicado por un periodista partícipe en un atentado contra un buque soviético anclado en la Isla. El presidente Kennedy opina al respecto: “No queremos que un grupo de rebeldes controle la marcha de nuestras relaciones con la Unión Soviética”, por lo que ordena aplicar las medidas necesarias para impedir los ataques. Por el contrario, el partido Republicano ve con simpatía a los rebeldes. Peter Dale Scott. “Kennedy y el 11-S”. Red Voltaire. Internet. 8-01-07.

[19] Resumen del Informe Warren. Op.Cit. 138.

[20] Robert Morgan. “El U2 y la Crisis de Cuba”. Historia Mundial del Siglo XX. Vol. 5 : 293.

[21] “Se ha citado un número de casos de muertes –que algunos consideran misteriosas- de personas de una manera u otra relacionadas con el asesinato de Kennedy. Aunque parece punto controversial, algunos datos disponibles al respecto resultan impresionantes. De las personas vinculadas al magnicidio –como complicadas, testigos o informantes- algunas versiones señalan que diecisiete perecieron asesinadas, cuatro supuestamente suicidadas y cuatro más como víctimas de presuntos accidentes. Once se diagnosticaron muertos por causas naturales o ‘indeterminadas’”. (Puras meras coincidencias). Pino Santos : 173-74

[22] Tomado de Life en Español Vol. 23. No. 1. 6-1-64.

[23] Samuel Eliot Morison, Henry Steel Commanger y William E. Leuchtenburg. Breve Historia de los Estados Unidos. FCE. 1987 : 889-890.

[24] Paul Adams. Estados Unidos de América. Historia Universal Siglo XXI Vol. 30. 1986 : 395.

[25] Richard Freeman-Paul Gallagher. “George Shultz. El hombre del ‘modelo chileno’ de fascismo”. LaRouche PAC. A través de: Rebelión.org Internet. Según estos autores, G. Shultz sería el heredero de las ‘glorias’ de Robert McNamara, como alfil de los capitostes, a quien se le encarga establecer una política económica que les favorezca, ‘sugiriéndosela a los ‘gobernantes’ en turno. Personaje, pues, clave en la instauración del capitalismo imperialista usamericano. Promotor del neoliberalismo que se impuso por primera vez en el mundo en el Estado totalitario que impone Pinochet en Chile. Estando también detrás del régimen de Reagan, siempre al servicio de los oligarcas financieros promoviendo la antiregulación y el antigobierno, manos fuera del mercado, víva el monetarismo especulativo pregonado por su “mascota, Milton Freedman”. No tiene nada de raro que Shultz sea el responsable de formar el grupo conocido como los ‘Vulcanos’, que asesora a la marioneta Bush II, y de estar detrás del engendro de los esteroides que viene a ser ‘Arni Shanchezneger’, a quien al parecer ya preparan para que sea su títere para el 2012, toda vez que lo impusieron en California después de otra sucia jugada de época. ‘La Estafa Enron’.

[26] Bob Woodward. Las Guerras Secretas de la CIA. Grijalbo. 1988 : 49.

[27] Taladrid-Barredo. Op.Cit.

[28] Breve Historia de los Estados Unidos : 894.

[29] Op.Cit. En otro estudio más reciente James Fetzer también resalta las analogías entre el caso JFK y el 11-9. Vid. “Diferencias entre ‘Teorías Conspirativas’ compulsivas y científicas en el 11-9”. Red Voltaire Internet 15-05-08. Aportándose más información, producto de análisis científicos que no hacen sino confirmar el complot oficial ocultado.

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