El corazón del TELETON

Escrito por on Dic 5th, 2008 y archivado en Sobremesa. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Llegamos a finales de año y empiezan a brotar como hongos después de la lluvia decenas de muchachos, en especial de muchachas que andan de aquí para allá con su botecito azul, pidiendo dinero a nombre de la noble institución del Teletón. A nivel nacional, Televisa y algunos otros medios se preparan para su magno evento televisivo para recaudar fondos en pro de los niños con discapacidades físicas. El tema musical del año (cada año más malito) suena en todos lados y se habla de la importancia de donar, de apoyar, de ser solidario y de compartir con los demás. Es el inicio formal de la temporada navideña. Todo suena a dicha y felicidad, los mexicanos finalmente nos unimos para ayudar a los que más necesitan. ¿Entonces por qué me da tanta desconfianza y me produce tanta aversión este espectáculo publicitario? Supongo que es esencialmente porque soy un villano sin corazón (“que alma tan negra, que pelado tan rufiano” decía Piporro) y un opositor a todo lo que venga de Televisa, y que no sé apreciar los esfuerzos de los demás y en términos generales soy bien gacho. Puede ser, ¿pero y si no fuera por eso nomás?

Y no me refiero a detallitos, como el que – hasta donde sé- no hay una explicación clara y transparente de cuanto y como se gasta en los dichosos centros, no hay manera real de saber que tanto se recaudó y qué tanto se quedó la empresa (solo tenemos lo que nos dicen por tele y a estas alturas estaríamos siendo poco serios si nos creyéramos todo lo que nos dice la tele). Tampoco detalles como que las ganancias que en términos de publicidad le da este evento a la televisora y a sus demás participantes, serían más que suficientes por sí solas para hacer las construcciones y dotarlas de equipamiento, sin tener que quitarle dinero a la gente. Que también es bastante posible que todo este movimiento teletonesco se utilice para que estos megaconsorcios deduzcan impuestos frente a hacienda, y nos dejen un gobierno federal con menos recursos para hacer obras (como centros para atender a personas con discapacidades).

Es más, ni siquiera el detalle de que este espectáculo deja en la sombra a otro tipo de instituciones de ayuda, que al ser verdaderamente asociaciones civiles, no disponen de la bestial propaganda del Teletón para recaudar los fondos que -ellas sí – necesitan. Recordemos además, que el Teletón tiene destinatarios muy específicos que no son, ni de relajo, la totalidad de las personas con discapacidades y que el resto de asociaciones que los atienden quedan en la oscuridad, relegadas por la pompa y la estridencia de los medios de comunicación (¿Alguien se acuerda de APAC?), quienes, además, nos aseguran que ellos son los primeros y los únicos en preocuparse por los demás. Tampoco el hecho de que no tenemos forma de saber por cuanto tiempo se queda Banamex con esa lana, cuánto interés le saca y con cuanto se queda, digo, estoy seguro que el corazón de los banqueros también está en apoyar, pero teniendo tan cerca la ganancia, ¿qué tanto es tantito?

No, nada de eso es el punto central de mi molestia. Verán, la filantropía en términos generales me genera incomodidad, supongo que tengo que echarle la culpa a Quino y a su genial personaje de Susanita. No se me olvida el cartón en el cual Susanita le comenta a Mafalda que está dispuesta a unirse a ella en su causa para ayudar a los desamparados y –relamiéndose los labios – le dice que hay que organizar cenas de caridad con champagne y caviar, para reunir fondos y después ir a comprar fideos y bolillos y esas porquerías que comen los pobres. La filantropía siempre me ha olido a limosna, a ese resto que se les da a los pobres porque a los ricos les sobró. No es extraño que en estas décadas de panismo y de élites cada vez más adineradas, se hayan multiplicado las instituciones que ayudan “de corazón” a los pobres. Vaya, se podría decir que una de las razones por las cuales los gobernantes no quieren que se acabe la pobreza en México es que, si se acaba, ¿Cómo van a invitar sus esposas a Elton Jhon al Castillo de Chapultepec? O cosas similares (¿Miguel Bosé a la coronación de la Feria de San Marcos?)

Cuando llegan mis alumnas, contentas y felices con su botecito azul a pedirme dinero para el Teletón, les comento que yo ya di, pero no a Televisa. Ante la maravillosa cara de what? que me endilgan les trato de explicar que yo, como todos los mexicanos que no somos grandes corporaciones, pago impuestos, de muchas y variadas formas y que dichos impuestos son para que el gobierno federal tenga el dinero suficiente como para llevar a cabo las acciones y obras que la Constitución le exige, entre las que debe estar el derecho a la salud y a tener una vida digna, y que cada peso que se le da a Televisa y compañía vía Teletón, es con bastante seguridad un peso que ellos le van a negar al Estado Mexicano, que por lo tanto no podrá hacer lo que tiene que hacer de la misma manera. Y es que al parecer, la idea general aquí es que mientras más asociaciones de ayuda existan, mejor estará la cosa. Para no variar, yo opino lo contrario, creo que el país sería mejor si no hubiera necesidad de una sola organización que tuviera que apoyar a las personas con discapacidad, porque eso querría decir que tendríamos un gobierno que realmente nos daría a todos y cada uno de los ciudadanos la posibilidad de tener una vida digna, independientemente de las características físicas o fisiológicas que tuviésemos. Reconozco y admiro el trabajo, muchas veces voluntario que decenas de organizaciones y asociaciones civiles han llevado a cabo desde hace décadas para ayudar a las personas que lo necesitan, pero honestamente, desearía que no hubiera habido la necesidad de que existieran, acaso más que como acompañantes y vigilantes de los esfuerzos del gobierno. Y es que si todo lo tenemos que hacer nosotros ¿para qué rayos les estamos pagando tanto dinero? (¿Eso ya lo había preguntado antes, verdad?)

El Teletón, para acabar, me parece filantropía, caridad, limosna, no solidaridad, ni cooperación. Me parece, también un esfuerzo más de los monopolios mediáticos para lavarse la cara ante ese borroso ente que se suele llamar “la opinión pública”, para demostrarnos que no sólo les interesamos como dinero potencial para sus anunciantes, sino como, eh, dinero potencial para sus asociaciones filantrópicas. ¿Televisa tuerce las noticias a su conveniencia? Ah, pero hace el Teletón, ¿Se las arreglan para “borrar” la imagen de un político que les cayó gordo? Ah, pero realizan una empresa de buena fe y amor para los niños que más lo necesitan ¿Han sido cómplices, cuando no participantes directos en el saqueo y corrupción que gobierna al país? Ah, pero ponen a Lucero a llorar para que todos nos sensibilicemos y les demos mucho dinero, de ese que cada vez tenemos menos gracias a los gobiernos que fueron y son apoyados, mire usted que casualidad, desde los mismos monopolios mediáticos que ahora nos piden cooperar “por México”.

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4 comentarios en “El corazón del TELETON”

  1. Anónimo dice:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo Dario, compartimos el mismo mal corazón, marchito y grinch que puede ser que realmente tengamos, pero de verdad porque cooperar para que una institución salude con sombrero ajeno, al final de cuentas el teletón y sus CRITS son gracias al donativo de la gente, sin embargo esa misma gente que va y aporta su cuota se siente en deuda con Televisa!!!!!, lo que sea de cada quien los ejecutivos de Televisa hacen muy bien su trabajo de mercadotécnia y saben como hacer para limpiar su imágen frente a muchos televidentes, pero ya basta, me sumo a tu opinión de que quien debería satisfacer estas necesidades es el Estado y así evitar que “asociasiones altruistas” no serias se aprovechen de la situación para no pagar impuestos, para crearse una imágen de buena gente que realmente no lo son y demás. Muy buenos comentarios Dario.

  2. Gramsci dice:

    Simple explotación de la desgracia humana, para que la empresa de idiotizacion nacional (lease televisora) pague menos impuestos y tenga más ganancias. Y siguiendo con la linea de los spots de telerisa, como en el ambiente hay mucho miedo, hay que hacer que se nos olvide el miedo; miedo es el que le va a dar a telerisa el día que nos decidamos a apagar la tv. Por cierto, para que vean como la televisora ama a las personas con capacidades diferentes, chequen esta nota http://www.oem.com.mx/eloccidental/notas/n942219.htm

  3. Sólo hay que enfatizar el reblandecer los sentimientos, el chantaje, la emotividad llevada al extremo, ¿para cuál integración en la sociedad? ¿para qué compromisos concretos en favor de la movilidad urbana, del empleo, del desarrollo humano? ¿Para qué manera de quitarles la marginación?
    Bien el artículo, como siempre.

  4. Isela Domínguez dice:

    Dicen que “la burra no era arisca, los palos la hicieron” y después de tantos fraudes, públicos y privados, de corrupción por aquí y por allá… lo más sensato es tener una dósis de duda. Pero creo que el conflicto no está en lo particular, sino en lo general. Desde hace tiempo circula por internet el reclamo de un mexicano por lo mal que está el país… por los mismos mexicanos! Y se aplica no sólo a los malos gobiernos que hemos elegido, si no a este tipo de eventos, que no son del todo transparentes en su origen y funcionamiento (la bandera de “privado” les ayuda) ¿Cómo se asegura que de verdad llegue a los que más necesitan? Sé de un caso en el que la familia no es de escasos recursos y obtiene los beneficios del CRIT.
    Por otro lado, en la página del TELETON, dicen que el dinero que se dona en los botes NO es deducible de impuestos, el resto sí. Si se requiere saber cómo es el manejo legal y financiero de la asociación se debe enviar un mail solicitándolo y que parte de lo que se recauda también va a otras asociaciones civiles. Cierto o no, ahí está… para el que de verdad lo requiera.

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